El inglés no ocultó su fastidio ni en la charla por radio con el equipo ni en la conferencia de prensa posterior después de quedar segundo detrás de Lando Norris.
Antes de comenzar la Q3, los autos de Fórmula 1 estaban listos en la calle de boxes para salir lo más pronto posible. Por radio, los pilotos fueron avisados que se venía otro chaparrón fuerte y que solo habría tiempo de un solo intento antes de que el agua arreciara. No bien se habilitó la pista, todos apuraron el paso y cerraron una vuelta. George Russell había quedado primero por un instante, pero lo bajó Lando Norris por 204 milésimas.
Todo terminado, pero si se apuraban podían dar un giro más. Fernando Alonso lo intentó, pero los tiempos se fueron para arriba porque la lluvia había vuelto. Russell explotó por radio con su equipo.
“Necesitas decirme, amigo, qué estoy haciendo, si vuelvo o voy”, le gritó Russell por radio a Marcus Dudley, su ingeniero de pista. “Deberíamos volver ahora, volver ahora. Estrategia uno. Estás ocho segundos detrás de Kimi”, le informó el ingeniero. Russell puso en duda la orden y Dudley le respondió: “Está lloviendo más fuerte ahora. Está lloviendo mucho en el pit lane”. Y el piloto inglés explotó: “¡Maldita sea! Debería haber terminado la vuelta (entre insultos). ¡Maldita sea! Me dijiste que retrocediera… ¡qué demonios!”. De inmediato intervino Toto Wolff, el director del equipo. “¡George, eres P2, P2!”. El piloto no se amilanó: “¡Esto es una mie…! ¡No quiero P2, quiero ser P!! ¡Eso fue una vuelta para el P1!”. El ingeniero le reconoció que en la vuelta abortada era más veloz. “Lo siento por eso. Eso es, eso es todo por mi cuenta”, cerró el ingeniero.
La bronca de Russell se trasladó a la sala de conferencias de Interlagos. Su cara de fastidio y decepción era enorme mientras hablaba Lando Norris, el primero en contar la qualy por ser el poleman. Se notaba que el inglés de Mercedes quería estar en cualquier lugar, menos ahí. Al tomar el micrófono fue muy claro: “Muy decepcionante. Necesito entender cómo sucedió y por qué nos equivocamos, pero me sentía muy fuerte. Tengo más confianza en mojado que en seco, pero sí, definitivamente sentí que la pole estaba ahí para mí en esas condiciones. Aquí es donde necesitas esa confianza. Fue la decisión equivocada y fue una decisión que creo que tan pronto como se tomó, supimos que era la equivocada porque ya se podía sentir la lluvia. Así que necesitamos entender, dependemos de los sistemas de bloqueo, no podemos señalar con el dedo a nadie, necesitamos entender por qué tomamos esa decisión y dónde están los sistemas que nos dicen lo que necesitábamos saber, en los que dependemos del radar, pero eso no lo hace menos frustrante para mí”.
Russell tenía sobre sus hombros una penalización de cinco puestos de recargo por el cambio del motor de combustión de su Mercedes. Con lo cual, no iba a largar en primer lugar por más que hiciera la pole. Pero el inglés esta en un momento delicado de confianza y necesita mostrar su poderío después de que arrancó el año como el gran candidato a cambión y sucumbió ante su joven compañero Kimi Antonelli. Por eso quería ser primero en la qualy, más allá de saber que no largaría ahí.
