Los organizadores italianos piden a la categoría que les informen con tiempo sobre sus planes de fin de temporada
La Fórmula 1 tiene fecha límite la próxima semana para informar al circuito italiano de Imola si será necesario que sustituya a dos carreras en Oriente Medio como cierre de la temporada 2026, según han revelado fuentes a ESPN.
Tal como está el calendario, la Fórmula 1 concluirá el año con tres carreras consecutivas en Las Vegas (21 de noviembre), Qatar (29 de noviembre) y Abu Dabi (6 de diciembre).
La celebración de estas dos últimas carreras es incierta, debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán y a las tensiones persistentes en la región.
Imola permanece a la espera para albergar una carrera el 6 de diciembre, en caso de que las hostilidades en Oriente Medio se intensifiquen en las próximas semanas y sea necesario cancelar los dos últimos eventos; no obstante, el circuito necesita saber pronto si el evento se llevará a cabo o no.
Algunos equipos, consultados por ESPN, trabajan bajo la premisa de que la decisión sobre Imola se tomará la próxima semana.
Al ser preguntado por la situación tras los entrenamientos del viernes en Brasil, el jefe del equipo Haas, Ayao Komatsu, pareció confirmar la existencia de una fecha límite.
“Tengo entendido que el martes (10 de noviembre) deben comunicarle a Imola si iremos allí o no”, declaró Komatsu a Sky Sports el viernes en Brasil.
Imola ya ha comenzado los trabajos de montaje de las gradas, con la Fórmula 1 asumiendo los costes.
Fuentes de la F1 han restado importancia ante ESPN a la idea de una fecha fija para la decisión, señalando que podría concederse una prórroga a Imola si la categoría lo considera necesario. Sin embargo, está claro que tanto Imola como los equipos necesitan saber, antes de viajar a Las Vegas, si dicho plan de contingencia sigue vigente.
Según han indicado fuentes a ESPN, la fecha mencionada por Komatsu es, en líneas generales, correcta; parece poco probable que la decisión sobre Imola se aplace mucho más allá de finales de la próxima semana.
Una vez superada esa fecha límite, la Fórmula 1 entraría en un escenario desconocido, sin ninguna opción de reserva.
Si las hostilidades se intensificaran después de que Imola haya detenido los preparativos para albergar la carrera, lo más probable es que la temporada de F1 concluya con el Gran Premio de Las Vegas. Desde el punto de vista contractual, esa situación hipotética colocaría a la F1 en una posición complicada, ya que el acuerdo comercial que mantiene con los 11 equipos del campeonato estipula que el calendario no puede reducirse a menos de 22 carreras; la cancelación de los Grandes Premios de Qatar y Abu Dabi —sin contar con Imola como alternativa— dejaría el total en 21.
La Fórmula 1 parece confiar en que no surgirá un problema grave en tal escenario, dado el canon que el Gran Premio de Bahréin pagó para reubicar su carrera en Malasia el próximo mes de octubre.
La categoría sigue teniendo la intención de competir en Oriente Medio y ha mantenido una comunicación constante con los gobiernos de ambos países para seguir de cerca la situación. El circuito de Qatar, donde la F1 tiene previsto correr el próximo mes, acoge este fin de semana una prueba de MotoGP.
La mayoría de los pilotos de MotoGP firmaron una carta antes del evento expresando su deseo de no competir, pero la organización del campeonato advirtió a quienes boicotearan la prueba con la imposición de sanciones deportivas.
Yamaha ha decidido no participar en el evento, al no encontrar motivos para modificar su política de viajes a Oriente Medio. Al ser consultado sobre la situación en MotoGP, el jefe de Mercedes, Toto Wolff, señaló que le parecería bien que la F1 adoptara un enfoque similar.
“Stefano (Domenicali, director ejecutivo de la F1) y Mohammed (Ben Sulayem, presidente de la FIA) han sido muy claros al respecto: la Fórmula 1 se rige por las directrices internacionales. Esto incluye considerar si existen restricciones de viaje, si las aerolíneas han suspendido sus vuelos, si hay alertas en la región o qué tipo de información transmiten los gobiernos locales”, explicó Wolff. “No solo se trata de lo que dicen los promotores, sino de lo que indican las autoridades locales. En mi opinión, es en eso en lo que hay que basarse, y estoy totalmente de acuerdo con ese criterio”.
“Creo que si los pilotos (de MotoGP) —que quizás no tengan conocimientos geopolíticos sobre lo que está ocurriendo, pero que cuentan con una audiencia que los escucha— alzan la voz, eso genera un impacto mediático. Aun así, yo habría actuado igual que la dirección de MotoGP: si quieres correr o pilotar, ve; si no quieres, no vayas. Es así de sencillo; cada uno puede tomar sus propias decisiones al respecto, y yo lo respeto”.
“Por supuesto, hay que estar atentos a lo que ocurra en los próximos días y semanas, y Stefano está muy al tanto de la situación. Si las cosas se volvieran más peligrosas y recibiéramos esa información, él —junto con Mohammed— sería el primero en velar por la seguridad de las personas que debían viajar. Por eso sigo sus directrices”.
Cuando se le preguntó a Wolff cuál sería su postura en caso de que algún miembro del equipo Mercedes expresara su deseo de no asistir a las carreras en Oriente Medio, restó importancia a la preocupación que pudiera existir entre su personal.
“Por lo que sé internamente, no se ha planteado nada al respecto; no ha sido un tema de conversación. Aun así, si alguien no se siente cómodo viajando, es algo que siempre respetaré. Quizás sea, incluso, una oportunidad para que otra persona ocupe su lugar. Esto no afectaría en absoluto a nuestra relación. Siempre he respetado que haya personas que no quieran asistir a determinados Grandes Premios, y esa es mi postura actual”.
