El líder del Mundial vivió un momento gran frustración en la clasificación de la 15ª fecha de Fórmula 1.
Kimi Antonelli llegó al GP de Azerbaiyán, 15ª fecha del ejercicio 2026 de F1, con un campeonato casi impoluto. El despiste en la SQ1 de Zandvoort que mandó su Mercedes a la leca era casi la única mácula en su apabullante andar. Ese mismo fin de semana, otor yerro (aún menor) en la primera curva lo dejó sin pole para la carrera larga, pero todo se subsanó el domingo con la victoria en la competencia que más puntos repartió. Hasta Bakú, el jovencito boloñés, amplio líder del Mundial (81 puntos sobre George Russell) venía invicto de grandes errores. Pero la racha se cortó en el urbano azerbaiyano.
Su paso por Bakú había comenzado complicado por un problema hidráulico de su Mercedes que lo obligó a detener su trabajo cuando apenas habían pasado 24 de los 60 minutos del primer entrenamiento. La reparación del W17 también le hizo perder el arranque de la segunda sesión y el tiempo perdido en pista, especialmente en un trazado callejero, le pasó factura y quedó lejos de su compañero George Russell. Este viernes fue de los pocos pilotos que no cometió ningún desliz en el tercer entrenamiento, complicado por el viento y la suciedad en la pista. Sin embargo, el yerro grande llegaría en la clasificación.
Antonelli estaba en plena Q1, un mero trámite para un Mercedes. No era la batalla final por la pole cuando le pegó al muro, algo más entendible y hasta lógico. Eso solo magnifica el tamaño del yerro del líder del Mundial. Al abrir un nuevo giro lanzado, realizó un muy mal cálculo y golpeó el muro interno de la curva 1 (de radio a la izquierda) con el neumático delantero izquierdo y rompió la suspensión. Kimi, como niño que sabe que se mandó una gran macana, pedía casi clemencia por la radio para que lo dejaran volver a boxes y tratar de reparar su auto, algo imposible por la magnitud del daño y porque debía hacer todo el giro a los seis kilómetros de la pista de Bakú para llegar a pits.
