La pista de Lombardía donde se disputa el GP de Italia de F1 es el templo de la velocidad, justo todo lo que le falta a su auto del equipo francés.
Los milagros existen y vaya que hay ejemplos en la historia de la Fórmula 1, del deporte o de la vida en general. Ahora, si Alpine quiere sumar puntos este fin de semana, deberá encomendarse a la religión que cada uno de sus integrantes profese, realizar todas las promesas posibles y prender miles de velas. No hay manera que el equipo de Enstone logre despejar la X en la ecuación llamada Monza, la sede del GP de Italia, 16ª fecha del ejercicio 2025 de F1. La pista de Lombardía es el templo de la velocidad. Pues bien, si algo le falta al A525 es… velocidad.
El motor Renault es el que menos empuja. No es nuevo, es una situación que el Rombo sufre desde 2022, cuando la categoría, la FIA y los equipos decidieron congelar el desarrollo de los impulsores. El intento de los franceses de un descongelamiento temporario para tratar de acercar la potencia fue descartado de cuajo por los rivales. Así, a remar. Si a eso se le suma que por decisión de la cúpula del equipo se hizo a un lado cualquier desarrollo en el A525 para poner todo el empeño en el auto de 2026, que llegará con el nuevo reglamento… El mismo Flavio Briatore reconoció como un error esa decisión, más bien como una inocencia de pensar que todos harían lo mismo. La historia fue distinta.
Pues bien, imposible despejar la X. Alpine no camina en la velocísima pista de Monza, que tiene un promedio altísimo. Para tratar de equiparar fuerzas, los dos chasis van muy descargados aerodinámicamente. Así, en la trampa de velocidad en el tendido recto, la diferencia se achica, pero, mi amigo, cuando hay que meterlo en las curvas o chicanas… En ese contexto no es sorpresa que Pierre Gasly haya sido 18º en las dos tandas y que el otro auto haya quedado último, con Paul Aron en la sesión inicial y con Franco Colapinto en la última.
Así las cosas, para el argentino, en una pelea desigual con el resto, queda la batalla interna. Más que nunca, el bonaerense se debe medir con Gasly en el fin de semana italiano, porque es el único con el que puede combatir. Y al momento de girar con neumático blando, el argentino quedó a 462 milésimas del francés, casi la misma diferencia a la que se ubicó Aron en la primera tanda (medio segundo clavado). Según contó el argentino, sufrió con falta de grip en el tren trasero.
Los milagros existen, pero todo indica que será un fin de semana larguísimo para Alpine. Obviamente que trabajarán para llegar mejor al sábado, pero los nueve equipos restantes también lo harán. Y la diferencia principal no se solucionará. “Nos cuesta en las rectas, sabíamos que iba a pasar”, dijo Colapinto. Al menos, para Franco, quedó que es uno de los pocos pilotos que no hizo una excursión por la leca, como ocurrió con la mayoría, entre ellos Gasly. Tener una carrera prolija y quedar bien pegado a su compañero será el objetivo para que todo lo bueno que hizo en Zandvoort tenga continuidad.
