Mercedes dividió las estrategias de sus pilotos Russell y Antonelli y esto, al final, benefició al italiano para ganar en la carrera de su país.
Mercedes no le pone nombre ni color a sus reglas, solamente las ejecuta y, al final, el piloto elegido lleva la ventaja. Andrea Kimi Antonelli, con toda toda justicia el líder del campeonato de pilotos de la Fórmula 1, sus siete victorias son todas merecidas y, en el camino, se ha ganado la preferencia en Brackley.
El Gran Premio de Italia vio por primera vez en 60 años a un italiano en lo más alto del podio y la victoria fue más grande porque Antonelli remontó desde la posición 19. No importa que tengas el mejor monoplaza de la F1, no cualquiera puede hacer eso.
Ya pocos recordaban el nombre de Ludovico Scarfiotti, quien en 1966 encabezó en 1-2 de Ferrari, que a la postre no sirvió para impedir que se coronara Jack Brabham, con el monoplaza que llevaba su apellido.
El único ‘pero’, si es que se le puede llamar así, es que Mercedes aplicó en Monza estrategias diferenciadas entre Antonelli y George Russell y eso, a la larga, determinó el ganador en Monza.
Es difícil creer que con la cantidad de data que se recibe y procesa en la F1 no fuera posible saber que el líder de la carrera, que era Russell, debía aprovechar el Virtual Safety Car para hacer una parada, si no gratuita, sí menos costosa, porque sus perseguidores, Antonelli y Max Verstappen, tenían llantas medias y ambos optarían obviamente por cambiar.
Pero en lugar de proteger a su líder, lo dejaron en la pista por la “duda razonable” de que la estrategia de seguir con las duras durante 50 vueltas pudiera ser la decisión ganadora. No fue así y desde el primer momento que Antonelli pisó la pista con medias nuevas, comenzó a poner vueltas rápidas.
¿Mercedes tiene las ‘Silver Arrow rules’?
Mercedes no habla de ‘Silver Arrow rules’ ni nada por el estilo como sus clientes de McLaren y sus ‘Papaya rules’, pero ha tomado la decisión, muy lógica, de beneficiar a Antonelli siempre que pueda, porque es quien está más cerca de darles el campeonato de pilotos.
Esto que hoy hace Mercedes no es nuevo, lo hacen todos los equipos. En cierto momento de la temporada, es necesario decantarse por uno, sobre todo si ambos pelean por el título. Dejarlos pelear sin reservas y en igualdad de condiciones es lo más deportivo y espectacular, pero suele ser contraproducente para los objetivos y el presupuesto de los equipos.
Si los dejas correr y tenías asegurado un 1-2, puede ser que te quedes con dos abandonos y le regales los puntos a quien menos deseabas.
Esto con las consabidas consecuencias económicas que traen los contactos y choques en la pista.
Son dos leñadores con la misma motosierra, virtualmente el mismo filo y combustible para usarla. Pero llega un momento en que debes elegir a quién llamas al lunch, mientras el otro avanza o viceversa.
En Monza mismo vimos un par de ejemplos de lo riesgoso de tener a dos pilotos del mismo equipo peleando por un triunfo. Russell arrancó detrás de Pierre Gasly, pero luego tomó la punta. Mientras, Antonelli bordaba una remontada llena de talento, emotividad y poderío.
No se trata nada más de tener el mejor auto, hay que manejarlo. Eso me recuerda la muy recurrente situación que viven los buenos fotógrafos, que cuando toman una gran imagen y se la muestran a alguien, ese alguien comenta: ¡Qué buena cámara tienes, toma unas fotos buenísimas! Anécdota real y múltiple, y sí, la respuesta es que la cámara no se maneja sola, el ojo, el encuadre, el momento, la planeación, la técnica y la edición hacen una gran foto, uno la cámara.
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— Formula 1 (@F1) September 6, 2026
Cuando Antonelli daba los últimos toques a su primera obra maestra se topó con que Russell no estaba dispuesto a ser comparsa. Pelearon fuerte, seco y leal, casi ríspido, pero no se tocaron.
Mercedes intervino y se calmaron, pero cuando apareció la bandera amarilla y el VSC patrocinado por Lance Stroll, ese fue el momento justo que la escudería necesitaba para ‘orientar’ el resultado por donde más le convenía, aunque el perjudicado fuera el que iba de líder.
Si la apuesta era que, sin amarillas, Russell corriera 50 de las 53 vueltas con el mismo juego de llantas duras y que Antonelli llevara las medias hasta donde pudiera para luego ir por otras en una costosa detención. Russell tenía la carrera en la bolsa, pero luego VSC cambió el juego.
Mercedes con dos estrategias para el GP de Italia
El equipo decidió hacer estrategias diferenciadas. A Antonelli, que debía parar una vez más, pasara lo que pasara lo llamaron a pits, no sin antes dejar pasar a George con las llantas viejas. ¿Si Kimi y Max no tenían más opción que parar, qué le quitaba al líder hacerlo igual y no quedar en desventaja de agarre, aunque tuviera 15 segundos de distancia?
Russell ya exhibe el rostro de la resignación, ni siquiera quiso expresar descontento. Dijo que era ‘lógico’ que se dividieran las estrategias. Por dentro, debe saber que a él le deberían de haber dado la preferencia.
Un poco de la sangre competitiva que queda en George se vio cuando Antonelli se puso en el alerón trasero de Russell en la vuelta 49, llegaron a la curva uno y el inglés protegió la parte interna para después cerrar en la dos a la izquierda.
Antonelli pisó la grava y salieron ajos, sapos y sabandijas de su boca, pero como tenía un auto que era un segundo más rápido, se recompuso y en la 50 dejó atrás a su coequipero.
Tal vez influyó el escenario y el momento histórico. Redondear la tremenda hazaña.
Si alguien va a ganar el título mundial de pilotos de la Fórmula 1 con un auto Mercedes en la temporada 2026, ese será Andrea Kimi Antonelli, por méritos propios, porque se lo ganó en la pista y porque el equipo se encargará de que no haya, en la medida de los posible, turbulencias internas que lo retrasen, mucho menos que lo impidan.
