Hubo un tiempo en que River Plate jugaba con la certeza de que ganar era su destino. En el Clausura 2000, ese equipo volvió a rugir con autoridad, belleza y convicción. A puro gol, personalidad y jerarquía, se consagró bicampeón del fútbol argentino y cerró un ciclo glorioso con un título tan resonante como inevitable.
Y así es que el 9 de julio de 2000, cuando todo un país celebraba una fecha patria importante para la Argentina, los riverplatenses volvían a gritar campeón.
Un cierre a la altura de la historia
Era el Día de la Independencia. Y River, fiel a su historia, eligió esa fecha para volver a gritar campeón. En la penúltima jornada del Torneo Clausura 2000, aplastó 3-0 a Ferro en cancha de Vélez y coronó una campaña impecable, con tan solo una derrota en 19 partidos. Así, el equipo dirigido por Américo Gallego levantó un nuevo título y selló el bicampeonato, tras haber ganado el Apertura 1999.
Fue el rugido final de una generación gloriosa que mezclaba talento, velocidad y jerarquía. Una última gran función antes de que varios emblemas tomaran caminos distintos. Pero esa tarde, River fue todo lo que tenía que ser: protagonista, goleador y campeón.
La campaña: regularidad, fútbol y contundencia
River terminó el torneo en lo más alto con 42 puntos, producto de 12 victorias, 6 empates y apenas una derrota. Anotó 44 goles y recibió 17, consolidando un juego directo, veloz y ofensivo, que le permitió dominar durante casi toda la competencia.
Pero más allá de los números fríos, el equipo de Gallego impuso presencia en los partidos más exigentes del calendario. En la fecha 16, a días del cierre, River visitó el Cilindro y venció con autoridad a Racing por 2-0, con goles de Juan Pablo Ángel y Víctor Zapata. Ese juego empezó a disputarse el 24 de junio, pero por cuestiones climáticas se completó el 5 de julio y fue un triunfo clave para encaminar la consagración.
Antes, en la fecha 6, había superado por 2-0 a Independiente, otro rival histórico, consolidando su dominio frente a los grandes.
El Superclásico del torneo se jugó en la fecha 11, en La Bombonera. River empató 1-1 ante Boca, en un partido áspero pero decisivo: sumó un punto fundamental en la pelea por el título y mantuvo la distancia en la cima.
La ofensiva del equipo brilló en la fecha 17, cuando goleó 5-0 a Chacarita Juniors en el Monumental. Fue una exhibición de fútbol y contundencia, con tantos de Eduardo Coudet (2), Pablo Aimar, Juan Pablo Ángel y Hernán Díaz. Esa tarde, River se abrazó al campeonato con el alma.
Una fecha antes festejó: Ferro, víctima del campeón
En la penúltima jornada, el equipo de Gallego cerró su camino con una victoria clara por 3-0 ante Ferro, en cancha de Vélez. Juan Pablo Ángel marcó dos goles y Pablo Aimar decoró el resultado. Fue una tarde redonda. River jugó como lo había hecho todo el torneo: con hambre, solvencia y una enorme jerarquía colectiva.
Nombres propios de un campeón
Juan Pablo Ángel, con 9 goles, fue el máximo artillero del equipo y una de sus figuras más desequilibrantes. Pablo Aimar aportó talento, pausa y visión. Junto a ellos jugadores clave como Roberto Bonano, Gustavo Lombardi, Roberto Trotta, Mario Yepes, Hernán Díaz, Diego Placente; Eduardo Coudet, Eduardo Berizzo, Víctor Zapata y Javier Saviola.También Gallego, desde el banco, construyó un equipo eficaz que supo atacar, defender y competir con oficio.
El bicampeón que cerró una etapa
El Clausura 2000 no fue solo un título. Fue el cierre de un ciclo exitoso que se extendía desde mediados de los 90, con grandes nombres, una identidad clara y tras haber ganado el Apertura 1999, con Ramón Díaz como DT. Muchos de los protagonistas emigraron al fútbol europeo poco después, pero dejaron en la memoria del hincha una de las campañas más sólidas y emocionantes de aquel tiempo.
El bicampeonato fue más que una consagración: fue un acto de pertenencia. River volvió a mirar a todos desde arriba, con el fútbol como bandera.
