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De la Fuente, el inesperado formador detrás de la España campeona de Europa y candidata en el Mundial 2026

La primera pregunta para hacerse sobre Luis De la Fuente es si tiene el trabajo más fácil que se puede tener en el fútbol o el más difícil. Podría ser lo primero porque como entrenador de España dispone en su caja de herramientas de todo lo que un DT necesita: además de un equipo contundente y efectivo, que hace décadas sabe a lo que juega, cuenta con grandes jugadores en todas las líneas, algunos de ellos los mejores del mundo en sus puestos. Lo complicado, aunque parezca una paradoja, puede venir de la mano de esa abundancia. Porque, por ejemplo, cabe preguntarse qué le puede agregar un entrenador a un conjunto que, a priori, ya tiene todo. O cómo se manejan los egos en un plantel cargado de figuras. Más todavía: su silla viene con la presión de saber que, en cualquier competición, todo resultado por debajo del título será considerado un fracaso. Algo que a España le ha ocurrido más de lo deseado en los últimos Mundiales.

Tanto el buen funcionamiento del equipo como los antecedentes cercanos en resultados respaldan el trabajo del entrenador. España es el campeón europeo, luego de haberse consagrado en 2024 con un nivel de juego sublime y siete victorias en igual número de encuentros. Lleva además una racha de 31 partidos invicto, desde que cayó en un amistoso, en marzo de 2024, ante Colombia, por 1-0.

Este año, el camino de España en el Mundial comenzará en la fase de grupos contra Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay pero puede tener inmediatamente después un choque pesado, ya que los dos primeros se cruzarán con los de la zona en Argentina. Cualquier paso en falso, de un lado o del otro, puede entregar un enfrentamiento estelar ya en los dieciseisavos de final, con la obvia consecuencia de que uno de los equipos más fuertes se despedirá pronto. Haya imponderables o no, algo está claro a esta altura: nadie quiere tener enfrente a esta Roja que funciona con la precisión de un reloj. Y que tiene una de las claves en un DT que sabe no ponerse por encima del proceso que realiza todo un grupo.

De la Fuente, una carrera por debajo de los radares

La carrera de De la Fuente como futbolista tuvo como punto más alto su paso por Athletic Bilbao, equipo del que es hincha tanto él como su familia. Le tocó una etapa gloriosa del club, en la que contribuyó al título en la Liga de 1983 y luego al histórico doblete de 1984, con consagraciones en el campeonato, la Copa del Rey y, por si faltaba algo, la Supercopa. Sus méritos como cumplidor lateral izquierdo alcanzaron para ser parte de esas alegrías y tener una extensa trayectoria, que incluyó además un paso por Sevilla entre otros equipos. Pero no mucho más. Se despidió en 1994 en medio de un silencio coherente con una carrera sin mayores estridencias.

Su bajo perfil se mantuvo también durante su etapa como entrenador, que comenzó en 1997 en el modesto Portugalete, que compite en las divisiones menores. Pasó después algo más de una década entre equipos del ascenso y divisiones formativas. En 2011, inició su vínculo con las categorías juveniles del seleccionado español. Ahí estuvo la llave para saltar de una existencia casi anónima a esta actualidad en la que se volvió un referente en el fútbol de elite.

De la Fuente fue, además, uno de los docentes de Lionel Scaloni cuando realizó el curso de entrenador en España. De aquellos tiempos quedó un vínculo sólido entre ambos. “Luis nos ha dado una mano enorme a los chicos que hicimos el curso (de entrenador) en Las Rosas. Me gusta cómo se maneja y cómo se brindan los jugadores por él”, comentó en 2024 el entrenador del seleccionado argentino, cuando ambos estaban a punto de consagrarse campeones continentales. El español se encargó de subrayar después que la admiración era mutua. Consideró al DT campeón del mundo como “un verdadero maestro” y agregó que “ha demostrado una preparación y un dominio de su trabajo excepcional”.

Un sucesor lógico para una España joven

En 2022, al cabo de una nueva decepción en el Mundial de Qatar con la sorpresiva eliminación en octavos de final frente a Marruecos, España se quedó otra vez sin entrenador por la salida de Luis Enrique. Había que tener mucho cuidado para designar el reemplazante. La dirigencia no quería vivir nada parecido al ridículo experimentado en 2018, con el despido de Julen Lopetegui a tres días del debut en el Mundial por haber revelado que tenía cerrado su vínculo con Real Madrid para después del torneo. Tal vez por ese recuerdo ingrato, se apostó justamente a alguien que no cuadraba para nada en el rótulo de un entrenador estrella.

La decisión que tomó España, en ese momento, con De la Fuente guarda algunas similitudes con la que ensayó Argentina en 2004 al elegir a José Pekerman, cuando Marcelo Bielsa dejó el seleccionado: despejar el ruido y dejar la conducción en manos de un hombre que sabe de fútbol y con capacidad para contener a sus jugadores. Y sobre todo, una persona sencilla.

Una apuesta con variantes para el Mundial 2026

El mayor riesgo que ha corrido en los últimos tiempos la manera de jugar de España es sucumbir a la tendencia intrascendente. Ver a jugadores que, pese a su gran talento para desequilibrar, evitan el riesgo de perder la pelota en un intento de desborde y eligen el pase seguro a un compañero. Consciente de eso, De la Fuente buscó futbolistas veloces e inteligentes que puedan recuperar rápido la pelota cuando es necesario, y trabajó en la necesidad de generar ataques veloces y en profundidad para lastimar al adversario.

Como siempre hay espacio para pedir más, en España una de las dudas que se suele apuntar sobre el equipo es la supuesta falta de un 9 clásico, lo que en el imaginario de muchos hinchas funciona como una solución mágica para la falta de gol cuando no se puede llegar por otras vías. El DT asumió ese cuestionamiento como casi todo: con una respuesta didáctica, sin enojarse con los que desconfían pero al mismo tiempo dejando bien clara su absoluta confianza en el plantel. “Nosotros siempre jugamos con delanteros de diferentes características. Somos muy afortunados de contar en España con Mikel (Oyarzabal), Ferran (Torres), Borja (Iglesias), por nombrar sólo a los que tenemos ahora con nosotros. Tenemos total y absoluta garantía en el plano goleador y además en el futbolístico”, explicó.

España regala fútbol a quien quiera verla. Le queda un paso importante y en el que fallaron sus antecesoras, que es ratificar todo lo bueno que puede dar en un campeonato del mundo, la instancia más importante. Después de la eliminación en fase de grupos en Brasil 2014 y las sucesivas en octavos de Rusia 2018 y Qatar 2022, este año, en el Mundial 2026, tiene todo dado para lavar las viejas heridas. Incluido un conductor que sabe acompañar sin hacer ruido. En estos tiempos egoístas y mezquinos, como cantaba Fito Páez, eso, que parece tan fácil, puede ser una virtud reservada a muy pocos.