El neerlandés se despistó en la entrada a la recta principal, pisó la parte húmeda de la pista y terminó contra el muro. Su Red Bull quedó destruido y la carrera se detuvo con bandera roja.
Justo en la última visita de Fórmula 1 a Países Bajos, porque Zandvoort desparecerá del calendario del Mundial en 2027. La marea anaranjada se preparó para vivir la fiesta por última vez y vibrar con cada paso por pista de su gran ídolo Max Verstappen. Para el tetracampeón no se trataba de una carrera más, era el cierre de un ciclo en casa. Pero no terminó bien. De hecho, casi ni empezó: el piloto de Red Bull se despistó en la última curva antes de cerrar la primera vuelta, se golpeó contra el muro y destruyó su RB22.
Zandvoort, como buena ciudad costera, tiene un clima cambiante. Si bien el pronóstico anunciaba apenas un 10% de probabilidades de lluvia para el domingo de carrera de la 12ª fecha del Mundial, el agua apareció justo en el momento en el que los boxes se abrieron para que los autos pudieran dar esas vueltas de instalación previa y, finalmente, viajar a la grilla. La pista se mojó, pero a 15 minutos del inicio de la competencia cesó. Entonces, ¿qué neumáticos poner? Esa pasó a ser la gran duda.
El viento fue secando el asfalto y las curvas con tanto peralte de la pista neerlandesa sirvieron para escurrir el agua. La apuesta fue sencilla: todos con cubiertas lisas. Pero con un dato no menor: cuidado con las partes bajas de las variantes peraltadas porque ahí podía agua acumulada. La largada fue movida, con George Russell perdiendo el segundo puesto porque se quedó patinando y lo aprovechó Kimi Antonelli. Ese mal movimiento del inglés complicó a Oscar Piastri y se encadenó a Lewis Hamilton, quien terminó de apretando a Verstappen, quien debió bajar dos ruedas al pasto. Así, con susto, arrancó el tetracampeón de Red Bull. Pero lo peor estaba al caer.
Al cerrar la primera vuelta, en esa peraltada curva 14, Verstappen fue muy por abajo, un error teniendo en cuenta la humedad. Max es humano, finalmente. El neerlandés pisó un parche húmedo cuando ya había pasado la mitad de la curva final de Zandvoort y el su RB22 salió derecho hacia arriba, cruzó toda la pista y se estrelló de frente contra la pared.
“Perdón”, fue el primer mensaje de Verstappen por la radio después del golpe. Por suerte, el piloto se bajó sin ningún problema físico, pero su Red Bull quedó destrozado. Detrás, un maremágnum. Porque tras golpear la pared externa, Max volvió a cruzar la pista y llegó hasta el interno. Detrás, Gabriel Bortoleto entró en trompo con el Audi, Nico Hülkenberg esquivó justo a su compañero brasileño porque se lo encontró en el medio, Pierre Gasly esquivó los destrozos del Red Bull… Por supuesto, todo se paró con bandera roja.
Durante el parón que vivió la carrera, los neerlandeses siguieron a pura música y fiesta, pero ya no fue lo mismo. Su ídolo no pudo dar ni una vuelta, justo en la despedida de la carrera de casa.
