Se equivocó en un momento clave, pero se repuso y logró terminar en los puntos. Pierre Gasly también anotó, pero lejos del primer lugar desde el que partió.
Cometer un error es posible hasta para el más pintado, el tema pasa por cómo se vuelve del yerro. No quedarse enroscado y tratar de recuperarse instantes después es la demostración de madurez y templanza. Justamente eso hizo Franco Colapnto en el GP de Italia, 13ª fecha de la temporada 2026 de Fórmula 1 en la que terminó en los puntos por séptima vez en el año al finalizar en el noveno lugar.
El listón de Alpine estaba por las nubes después de la pole position de Pierre Gasly del sábado y el séptimo cajón de partida del argentino. Claro, los dos A526 fueron muy descargados para ganar velocidad a una vuelta, pero esa estrategia es contraproducente para la competencia.
En el arranque de la carrera, Gasly aguantó, pero en el segundo giro perdió con George Russell. Mientras que Franco tuvo una buena partida, superó a Lewis Hamilton (se despistó apretado por su compañero Charles Leclerc) y quedó sexto. El fuerte despiste del monegasco más la superación a Oscar Piastri dejó al bonaerense cuarto, justo antes de que la bandera roja parara todo por el accidente del monegasco.
El reinicio de la competencia tenía a Gasly en el segundo cajón y a Colapinto en el cuarto, impensado hasta para el hincha más fanático de Alpine. En la largada, el argentino picó perfecto y superó nada menos que a Max Verstappen para quedar ¡tercero! En la segunda chicana, Franco fue por Gasly, pero quedó en una mala posición y perdió con Verstappen nuevamente. De inmediato, el gran error del día: perdió repentinamente el control de su A526 en Lesmo y partió hacia la leca. El despiste fue veloz, transitó muchos metros por fuera de la pista y volvió en el puesto 16. Lo peor, con daños en el piso de su Alpine.
“¿El suelo está dañado, no? No puedo conducir el coche, tengo demasiado subviraje”, dijo Franco por la radio. Stuart Barlow, su ingeniero de pista, trataba de darle tranquilidad y que se concentrara en el manejo. Después de un puñado de giros de mal ritmo, Colapinto se calmó y comenzó a conducir con una perfección absoluta. Con tiempos de vuelta consistentes comenzó a recuperar el terreno perdido.
Franco comenzó una seguidilla de adelantamientos. Carlos Sainz, Esteban Ocon, Nico Hülkenberg y una doble superación a Oliver Bearman y Gabriel Bortoleto (en la vuelta 32) para meterse décimo y ya en zona de puntos. El siguiente objetivo era Yuki Tsunoda, a ocho segundos. En ese lapso, Colapinto voló. Con un ritmo que superaba hasta el de Gasly (es cierto que estaba solo en el séptimo lugar en pista y sin necesidad de presionar), Franco fue acortando la brecha. Fueron nueve giros de consistencia, con vueltas que oscilaron entre 1m25s878 y 1m26s073. Brutal. En la vuelta 41 pasó a Tsunoda y llegó al noveno lugar. Hasta ahí alcanzó la remontada.
Colapinto se fue llorando de Monza, no pudo contener las lágrimas en la entrevista de televisión. La bronca por el error fue más grande que la satisfacción por la remontada y recuperación. La resiliencia, palabra tan utilizada en estos tiempos, es fundamental y el argentino la tuvo en un momento complicado. La templanza para recuperarse de una situación difícil es el premio que la frialdad que entregue el paso de las horas para el análisis le aplacará la angustia.
Errores cometen todos: Max Verstappen viene de destrozar su Red Bull en Países Bajos por un yerro enorme y Charles Leclerc destruyó su Ferrari en la Parabólica en la segunda vuelta de la cita italiana. Por supuesto que eso no sirve para compensar, porque Colapinto y Alpine estaban ilusionados con mucho más. A la postre, y por el ritmo de los A526 en carrera, el bonaerense perdió un puesto, porque los autos franceses estaban para ser séptimo y octavo. Gasly fue séptimo y Franco, noveno. Del error deberá aprender y evitar que se repita. Pero también es clave haber reconstruido la carrera después de la equivocación.
