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La puerta ya está abierta para seguir jugando, Facu

Facundo Campazzo, en su segunda temporada en la NBA. Getty Images

Llegó con la sonrisa y la confianza de siempre. Tenía en su mochila casi diez años de experiencia en el seleccionado argentino y se presentaba a la NBA como uno de los mejores bases de la Euroliga, la competencia más exigente del básquetbol europeo. Sin embargo, apenas puso un pie en el Ball Arena, el imponente estadio de Denver Nuggets, Facundo Campazzo se asombró como un niño. Es que la NBA es diferente a todo. Y para Facu era cumplir un sueño.

La primera temporada de Campazzo en la NBA, atípica porque se desarrolló en gran medida sin público y luego con un aforo limitado, estuvo marcada por la palabra adaptación. Reglas diferentes, distancia más larga para el tiro de tres puntos, otra dinámica que la de Europa y varias aristas más. Partidos con protagonismo y un rol determinante y otros en los que su participación fue accesoria. En definitiva, lo que ha vivido la mayoría de jugadores que atravesó esa transición del básquetbol FIBA a la NBA.

En el inicio de la campaña Facu pasaba mucho más tiempo sentado en el banco que adentro de la cancha y tenía muy poco la pelota en sus manos. En la última etapa, especialmente desde la lesión de Jamal Murray, el argentino tuvo activa participación y momentos de protagonismo. Campazzo promedió 6,1 puntos, 3,6 asistencias, 2,1 rebotes y 1,2 robos en 21,9 minutos por partido en la temporada regular. Sus estadísticas en playoffs crecieron notablemente: 9,3 puntos, 4,1 asistencias, 3 rebotes y 1,4 robos por encuentro. En 6 de sus 10 partidos de postemporada el cordobés anotó en doble dígito, con 14 puntos como marca máxima en dos oportunidades: el primero y el cuarto juego frente a Phoenix.

"Fue una temporada larga, con muchos partidos. Todo era nuevo para mi así que he intentado aprender al máximo", dijo el base argentino una vez finalizada su participación en los playoffs con la eliminación en semifinales de la Conferencia Oeste a manos de los Suns.

Campazzo ya está listo para su segunda temporada en la mejor liga del mundo. ¿Cómo será el andar de Facu? ¿Cómo les fue a los otros argentinos que disputaron sus dos primeros años en un mismo equipo? ¿Segundas partes nunca fueron buenas? Recorramos juntos el camino de la historia.

Manu Ginóbili llegaba con un título en su campaña debut en San Antonio Spurs, la 2002-2003. A nivel individual, mejoró todas las estadísticas para la 2003-2004. Jugó 77 partidos y fue titular en 38 (8 y 33 más que en la anterior). Además, creció notablemente en puntos por partido (12,8 contra 7,6), asistencias (3,8 frente a 2,0), rebotes (4,5 contra 2,3) y minutos (de 20,7 a 29,4). El parámetro Ginóbili es el tope de gama de la historia de los argentinos en la NBA, un objetivo lejano para Campazzo.

Chapu Nocioni también dio un paso adelante entre su primera y su segunda temporada con Chicago Bulls. Mientras en la 2004-2005 tuvo promedios de 8,4 puntos, 4,8 rebotes y 25,8% en triples en 23,4 minutos en 81 partidos disputados (38 como titular), para la 2005-2006 sus registros crecieron a 13,0 puntos, 6,1 rebotes y 39,1% en triples en 27,3 minutos en 82 encuentros (43 desde el inicio).

A Carlos Delfino le costó más trabajo subir un escalón en su experiencia en la NBA. Las actuaciones en las temporadas 2004-2005 y 2005-2006 ofrecen algunos números similares: pasó de 3,9 a 3,6 puntos por partido y de 1,8 a 1,7 rebotes. Si bien mejoró su efectividad en triples de 25,7% a 33,3% y aumentó notablemente su cantidad de partidos disputados de 30 a 68, redujo su presencia en cancha de 15,3 minutos por partido a 10,7. El crecimiento más marcado de Delfino fue a partir de su tercer y cuarto año en la liga, cuando pudo disputar todos los partidos tanto en los Pistons como en Toronto Raptors, y sobre todo en su regreso a la NBA tras un año de impasse en el básquetbol ruso.

Fabricio Oberto llegó a la NBA con una edad similar a la que tenía Campazzo al arribar a los Nuggets. El pivote cordobés disputó su campaña inicial en los Spurs, la 2005-2006, con 30 años. Oberto, siempre con un rol de obrero en la NBA, tuvo un marcado progreso para su segunda campaña. De 1,7 puntos, 2,1 rebotes y 48,4% en dobles de promedio en 59 partidos, todos como suplente, pasó a registrar 4,4 puntos, 4,7 rebotes y 56,2% en dobles en la 2006-2007. El broche de oro fue el anillo conseguido en la final frente a los Cleveland Cavaliers de un joven LeBron James.

Walter Herrmann disputó tres temporadas consecutivas en la NBA, pero no completó dos con un mismo equipo. En su debut en Charlotte Bobcats, en la 2006-2007, disputó 48 partidos (12 desde el inicio) con promedios de 9,2 puntos, 2,9 rebotes y 46,1% en triples. El santafesino inició la 2007-2008 también en la franquicia de Charlotte, con la que jugó 17 partidos, pero luego fue traspasado a Detroit Pistons, en donde participó de 28 encuentros. Nunca fue titular en su segunda temporada y sus estadísticas se redujeron en todos los rubros. Su tercera y última campaña en la liga la jugó íntegra con los Pistons, pero tampoco pudo lograr un despegue.

Luis Scola es el único jugador argentino que disputó los 82 partidos de temporada regular en sus primeras dos temporadas en la NBA (también lo hizo en la tercera). Si bien había sido elegido en el draft de 2002 por San Antonio Spurs, el inicio de su camino fue recién en la 2007-2008 con Houston Rockets. De los 39 partidos en los que fue titular en la campaña iniciática, pasó a estar en el quinteto inicial en todos los de la 2008-2009. Luis también subió sus números en puntos (de 10,3 a 12,7), rebotes (de 6,4 a 8,8) y minutos (de 24,7 a 30,3).

Pablo Prigioni fue el argentino que llegó más veterano a la NBA: fue rookie en New York Knicks con 35 años en la temporada 2012-2013. En su temporada de novato disputó 78 partidos (18 como titular) con 3,5 puntos, 3,0 asistencias y 0,9 robo por partido en 16,2 minutos por partido. En su segunda campaña en la Gran Manzana, el base jugó menos partidos (66), pero fue titular en más (27). Respecto a las estadísticas, tuvo promedios similares: 3,8 puntos, 3,5 asistencias y 1,0 robo por encuentro en 19,4 minutos. En aquella 2013-2014, Prigioni tuvo un destacado 46,4% en triples.

La historia marca que, mayoritariamente, el segundo año de los argentinos mostró un camino de progreso. Claro que solo sirve como indicador y que la certificación de esa tendencia esta en manos de Facundo Campazzo. El base de los Nuggets ya tiene un amplio conocimiento de compañeros y adversarios. También está adaptado a las reglas y a todo lo que rodea a la NBA. Ya no mirará los estadios como un niño asombrado ni se enfrentará a los rivales pensando en que son a quienes solamente podía hacerles frente en los videojuegos.

La puerta ya está abierta para seguir jugando, Facu. La pelota está en tus manos.