Los Knicks continuaron su ruta ganadora en el Frost Bank Center de San Antonio, sumando su decimosegundo triunfo en fila en postemporada. Lo que no le pasó a los Spurs frente al Thunder en Finales de Conferencia, pasó ante New York en el comienzo de la definición de campeonato. Porque hoy, en su propia casa, ante su gente, New York hizo valer su experiencia. Las series perdidas, los partidos sufridos, las lágrimas derramadas a lo largo de los años, fueron algo así como escalones hacia la victoria.
Las Finales de la NBA están 1-0 para los Knicks y la noche será larga en la Gran Manzana. He aquí las cinco claves del triunfo de Knicks para abrir las Finales de la NBA.
1. La defensa de Karl Anthony-Towns sobre Victor Wembanyama
Parecía que podía ser OG Anunoby su defensor primario, pero finalmente el trabajo cayó en manos de Towns. Y su juego, en ese apartado, fue brillante. Limitó al unicornio francés a solo cuatro tiros a tres metros o menos del aro. Y sus estadísticas fueron muy bajas: 2-11 en tiros de campo, 6-7 en libres y cuatro pérdidas de balón frente a él. Fueron seis pérdidas en total, un número muy grande para un jugador de su nivel.
En ataque, siempre que lo tuvo enfrente, lo atacó para desgastarlo. Por supuesto, hubo ayudas para cortar el camino de Wemby al aro, y no fue el único que lo controló (en parte, también hizo muy bien su trabajo Mitch Robinson), pero lo de Towns fue de excelencia. Seguramente Mitch Johnson deberá revisar el video para ajustar en 48 horas para el Juego 2, considerando que donde más daño hace el equipo es en la carga constante a la pintura.
2. La templanza para no irse de partido en el tercer cuarto: el corte al ataque en transición de Spurs
Los Knicks llegaron a perder por 14 puntos. Parecía que el partido se iba, pero mantuvieron la concentración, ajustaron la defensa, cargaron al rebote y lograron algo fundamental para ganar el partido: cortar la transición luego del rebote de los Spurs, pura kryptonita para cualquier rival que se ponga enfrente. Un dato gentileza de ESPN Stats: New York permitió solo tres jugadas en transición en todo el segundo tiempo tras permitir 16 en el primero
Ralentizar el juego y evitar que corran al otro costado es un objetivo de los Knicks que se cumplió a la perfección. En el medio de la tormenta, enderezaron el timón y ganaron el juego. Un dato: es el séptimo regreso de doble dígito en el segundo tiempo de New York en las últimas dos postemporadas, el máximo por lejos de la NBA. Ningún otro equipo tuvo más de tres casos en ese período de tiempo.
Tomémoslo, entonces, como una marca registrada.
3. El movimiento constante para evitar a Wemby y el ataque a la pintura en cada grieta defensiva que se presentó
Por supuesto, los jugadores de Knicks insistieron en encarar hacia el aro cada vez que Wembanyama descansó. La oportunidad nunca se descarta, pero más allá de eso, cuando el francés estaba, fueron inteligentes para girar el balón, sacar a Wemby al perímetro y moverlo para ser incisivos, con diferentes manos, en posiciones cercanas al aro.
Un dato interesante grafica esta intención: fue el decimosegundo partido de los Knicks con 50 puntos o más en la pintura en esta postemporada. Iguala a los Bucks de 2021 y al Thunder de 2025 con el máximo de un equipo en los últimos 30 playoffs.
La carga al rebote ofensivo también fue fundamental y la aprovecharon: tuvieron 20 puntos de segunda oportunidad, una barbaridad considerando que en la pintura rival está nada más ni nada menos que Wembanyama.
4. Jalen Brunson y el renacer en el clutch
La dolencia en la rodilla en el amanecer del partido provocó escalofríos en los fanáticos de los Knicks. Por fortuna para él -y para la serie también- fue solo un susto, y Brunson, crack de la 'chiquita' en la NBA, fue de menos a más para transformarse en héroe del primer partido de playoffs.
En los últimos dos minutos de partido, New York se impuso a San Antonio 11-0. Brunson llegó a lanzar 31 tiros, el máximo de un Knick en toda la historia en un juego de Finales, pero metió los tiros importantes. Fueron ocho puntos seguidos cuando ingresó faltando menos de ocho minutos, cuando la pelota quemaba en las manos de varios jugadores.
Brunson tomó la lanza y volvió a ser líder para ganar. Se convirtió en el tercer Knick de la historia con un partido de 30 puntos o más como visitante, uniéndose a Walt Frazier (Juego 5 de las Finales 1972 contra Lakers) y a Willis Reed (Juego 3 de las Finales 1970 contra Lakers). No solo eso: con el partido de hoy, los Knicks están 6-0 en la postemporada cuando Brunson pasa la frontera de las 30 unidades.
Y no fue solo ataque: en defensa, los Spurs lanzaron 1-14 (0-8 en triples) y tuvieron una pérdida cuando Brunson fue el defensor primario (9 de 14 de esos tiros fueron con marca encima).
5. El espíritu de Josh Hart, el guerrero de Mike Brown
Hart es el jugador que iguala, o supera, la intensidad del perímetro de San Antonio. Su partido frente a Spurs fue fantástico: defensa intensa, carga al rebote, fuerza para controlar rivales de jerarquía... el termostato de New York que controla la temperatura de los partidos.
El alero de los Knicks finalizó con solo tres puntos, pero poco importó porque completó la planilla en apartados mucho más interesantes: 15 rebotes (dos ofensivos), seis asistencias y cuatro robos de balón, este último registro iguala el máximo de un Knick en la historia en un Juego de Finales (Derek Harper dos veces, Kurt Thomas y Charlie Ward dos veces).
