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Diez cosas atractivas y otras desagradables: Davis, Simmons y Randle

Entremos a las seis semanas finales de la temporada regular con nuestro repaso a 10 cosas que llamaron nuestra atención en la NBA:

1. Anthony Davis, dejando estupefactos a los tontos

Sigo esperando que los Pelicans, con su "nómina débil" y llena de lesiones, caigan en la batalla real por los seis últimos puestos dentro de los playoffs en la Conferencia del Oeste; sin embargo, siguen consiguiendo victorias que rayan en lo absurdo: incluyendo tres triunfos en tiempo extra como parte de su actual racha de siete ganados al hilo. Han logrado, además, colocar cierta distancia entre ellos y Utah (atascados en el décimo lugar), y con 12 ganados de sus últimos 21 en casa, tienen cerca del 80 por ciento de posibilidades de conseguir clasificar a los playoffs, de acuerdo con FiveThirtyEight y Basketball-Reference.

Anthony Davis ha cargado con este equipo. Han visto los resúmenes, las grandes jugadas y los números. Sin embargo, hay algo más profundo bajo la superficie. Davis está concentrado: se mantiene alerta y comprometido durante cada minuto, en una forma que nunca habíamos visto antes. Estamos viendo cómo su experiencia y coeficiente intelectual se igualan con sus habilidades atléticas.

En la noche del lunes contra Phoenix, Davis estaba marcando a Dragan Bender cuando los Suns lo hicieron enfrentarse a un pick-and-pop. Davis acorraló a Devin Booker, quien envió el balón de vuelta a Bender, quien estaba detrás de la línea de los 3 puntos. Bender la atrapó, vio a Davis recuperarse hacia él y soltó un pase falso. Davis se mantuvo en su puesto y siguió deslizándose hacia Bender con una mano arriba. Bender, sin inmutarse, cambió de dirección y terminó caminando. Davis rugió y aplaudió.

Hace un año, ¿habría Davis saltado con el pase en falso? ¿Se hubiese preocupado tanto por forzar el detener al contrario? Fue uno de esos momentos que quedan en mente del contrario cuando intenta dar otro salto.

Otro truco que Davis ha dominado bien: Cuando hay equipos que despachan hombres de menor estatura hacia él, no se va directo hacia el poste a 15 pies del aro, al menos no en todas ocasiones. Por el contrario, digiere bien su enfrentamiento desigual, se da su tiempo y se lanza hacia el aro para luego atrapar.

Es un uso hermoso e inteligente de sus destrezas. Davis es más veloz que la mayoría de los bases. No tiene que tratar de superarlos con su poder. Sólo necesita correr y pasarles, saltar sobre ellos y atrapar cerca del aro lo que envía Jrue Holiday (quien discretamente está disfrutando de una gran temporada) y Rajon Rondo.

Este chico es brillante. No va a alcanzar a James Harden para alzarse con el Más Valioso, incluso si Russell Westbrook fuerza un cambio de criterio en cuanto a la cantidad de triunfos que un equipo requiere a fin de considerar a uno de sus jugadores para el galardón. Y eso está bien. Harden bien se lo merece. Pero, si los Pelicans de 2018 terminan en un puesto similar al Thunder de 2017 y todo lo que puedes decir a favor de Westbrook como candidato superior al MVP es "Bien, su promedio es de triple-doble", mejor búsquense otro argumento.

2. Tyrone Wallace, llenando huecos

Con su contrato a punto de expirar, miremos un momento a Tyrone Wallace y sus improbables aportes a una improbable temporada de los Clippers y elogiémosle. Wallace, último seleccionado en el draft 2016 (y quien no hizo aparición en encuentro alguno de la NBA hasta la presente campaña) ha llenado vacíos en las improvisadas alineaciones de los Clippers con un juego generoso y emocionante.

Wallace toma decisiones rápidas: pases inteligentes, y drives instantáneos con solo atrapar el balón, los cuales muestran una comprensión sofisticada de la manera y momento en los cuales las defensivas rotativas abren caminos a los contrarios:

Cuenta con una sorprendente habilidad para crear algo de la nada, mientras el cronómetro de encestes está en plena marcha, algo clave para los Clippers, quienes se han mostrado, comprensiblemente, desarmados e improvisados desde que dejaran ir a Blake Griffin:

Wallace ha convertido ocho de nueve en jugadas de aislamiento, de acuerdo con Synergy Sports. Su juego veloz y cardíaco confunde a los defensores contrarios.

Ha defendido tres posiciones distintas y le ha permitido a Doc Rivers poner límites a los minutos que han jugado juntos Lou Williams y Milos Teodosic (claves a la defensiva) contra titulares rivales. Igualmente, ha amortiguado un poco el impacto de la ausencia prolongada de Avery Bradley.

Los Clippers estarían muertos de no ser por los aportes de Jamil Wilson, C.J. Williams y Wallace a ambos lados de la cancha. El futuro de Wallace con los Clippers es incierto, pero sin duda, se ha ganado tener un nuevo contrato en la NBA.

3. Thon Maker, un tronco a la hora de rebotar

Esto ocurre muy a menudo:

Thon Maker solamente ha capturado el 14.8 por ciento de los tiros fallados de sus oponentes, colocándolo a ritmo de terminar con una de las peores temporadas de rebotes defensivas de la historia para un jugador con al menos 7 pies de estatura.

Cuando Maker es el jugador más cercano al balón cuando bota desde el aro, toma el rebote apenas en 50 por ciento de las ocasiones, el tercer menos promedio entre 299 jugadores que han registrado por lo menos 500 oportunidades de rebote, de acuerdo con los datos de rastreo de Second Spectrum, citados por NBA Advanced Stats. Los dos hombres que se encuentran por debajo de él: Ekpe Udoh y Robin Lopez.

Estos nombres nos ilustran bien la situación. Udoh y especialmente López son famosos por abrir caminos a sus compañeros, liberándolos para que estos vuelen sin problemas y tomen rebotes. Hacen el trabajo sucio sin llevarse los reconocimientos.

Sus equipos rebotan mejor cuando ellos están en la cancha. Sin embargo, ehhh, ese no es el caso de Maker. Los Bucks aseguran el 78 por ciento de las fallas de sus oponentes cuando Maker está en la cancha, pero solo lo hacen en el 73.8 por ciento de las ocasiones cuando éste juega, de acuerdo con NBA.com. Esa es la diferencia entre un equipo que se ubica en el top-10 en rebotes defensivos y uno que es incluso peor que el peor de la Liga (Atlanta).

La mayor ventaja física de Maker (su velocidad) no significa mucho cuando éste cuenta con una posición interna, como típicamente ocurre con los alas-pívot a la hora de defender; no hay nadie alrededor de quien corretear. Sin embargo, él es tan delgado, con unos instintos tan rudimentarios a la hora de rebotar, que los jugadores de todas las tallas y velocidades pueden corretear alrededor de él. Los hombres más fornidos lo pueden quitar del camino con facilidad.

En las malas noches de John Henson, los Bucks no consiguen lo suficiente por parte de sus alas-pívot: se convierten en obstáculos que acaparan espacios y no son amenazantes para nadie que esté del otro lado. Maker es el único con suficiente rango para encestar triples, aunque este rango no pase de ser algo mayoritariamente teórico. Llama la atención cuando está en la esquina, además que le permite abrir espacios para que Giannis Antetokounmpo pueda despegar hacia el aro.

En los momentos de los playoffs en los cuales los espacios se reducen y los rebotes se hacen brutales, los Bucks tendrán que pensar mucho con respecto a poner a Antetokounmpo o Jabari Parker como alas-pívot.

4. D'Angelo Russell, cediendo ventajas

Ha sido una temporada extraña y algo decepcionante para D'Angelo Russell. Ha estado lesionado durante prácticamente una mitad de la campaña, y en cuanto a la otra, ha fallado muchas cestas. Russell tuvo una buena actuación el martes en Cleveland. Sin embargo, apenas ha acertado el 38 por ciento de encestes (y 27 por ciento de estos van desde las largas distancias) desde su regreso tras haberse sometido a una cirugía en su rodilla.

Russell ha utilizado el 32.4 por ciento de las posesiones de Brooklyn con una cesta, pérdida de balón o falta obtenida, cuarta mayor cifra entre todos los jugadores de rotación regular, sólo por debajo de James Harden, Russell Westbrook y Joel Embiid. Eso es mucho decir. Su cifra de pérdidas de balón es escalofriante.

Casi la mitad de todos los tiros de Russell se han producido desde el rango medio, cifra muy alta para un jugador perimetral, de acuerdo con Cleaning The Glass. Russell tiene el hábito de ganar posiciones internas con un súbito movimiento y después vuelve a otorgar la ventaja al desacelerar, tomando su drible y fallando un tiro desde el medio rango que va lentamente perdiendo fuelle:

Cuando salió de la NCAA, los escuchas temían que Russell no contara con la suficiente habilidad atlética para alcanzar el aro y poder terminar su jugada. Eso fue muy cierto durante sus primeras dos temporadas. Ha logrado superar el tema de acabar las jugadas en Brooklyn (Russell tiene 69 por ciento de encestes en el área restringida, cifra de élite) pero no está llegando allí lo suficiente. Brooklyn anota a nivel similar a los peores de la liga cuando Russell intenta hacer las cosas en solitario, sin tener a Spencer Dinwiddie a su lado, según indica NBA.com. Y ni hablar de su defensiva.

Russell sigue siendo muy joven y los bases se desarrollan de forma irregular. Ese mismo instinto que hace que Russell desacelere con el balón le funciona cuando lo utiliza para acabar con los defensores contrarios con un movimiento de caderas, mantener su drible vivo y encestar. Cuenta con buena visión y estuvo proyectado, antes de comenzar la temporada, como alguien que podía convertir triples.

Así ha sido la historia de la carrera de Russell: algunos aspectos de su juego ascienden y otras caen. Quizás, algún día no muy lejano, todos ascenderán juntos. Apenas acaba de cumplir 22 años. Hasta ahora, sin embargo, su temporada ha dejado mucho que desar.

5. Julius Randle, la aplanadora

Lo puedo entender: el clima en la cima de la Colina Julius Randle no es para todo el mundo. Su capacidad para encestar a largas distancias, problemática de por sí, ha sufrido algo de retroceso (ha convertido apenas el 19 por ciento de largas cestas de 2 puntos) y su protección del aro es inconsistente. Los Lakers no han sido mejores en formas aprecibales con Randle en la cancha, aunque el combo formado por Randle y Brook López se ha mostrado sólido en dos alineaciones distintas.

Los ataques de Randle, dignos de Earl Campbell, no han sido tan productivos como uno podría pensar al ver los resúmenes. Los Lakers han anotado apenas 1.02 puntos por posesión cuando Randle conduce el drive, puesto 207 entre 278 hombres que han registrado por lo menos 50 drives, de acuerdo con Second Spectrum. (Estos números son prácticamente inamovibles si se aíslan las cestas de Randle, o los intentos de sus compañeros a sólo un paso antes que Randle tome el balón). Randle, además, se ha hecho algo codicioso: Randle sólo ha pasado en el 15 por ciento de sus drives, una de las menores cifras de la liga. Está haciendo las jugadas equivocadas muy a menudo y eso le está costando puntos a los Lakers. Randle es buen pasador, incluso a toda velocidad. ¡Debería pasar el balón más seguido!

Sin una cesta con salto o un alcance que infunda temor, Randle parece convertirse en una antigüedad de la NBA. Ahora, no podría ser más que un ala-pívot suplente de élite. Podría ser algo más si equilibra su juego y mejora su enceste e inteligencia de juego al menos un poco.

A un nivel más básico, hay que apreciar la fuerza física chapada a la antigua de Randle, capaz de bloquear contrarios con sus hombros. Este hombre pasa por encima de los contrarios como una aplanadora.

¡Ese era Karl-Anthony Towns! Randle casi parece deleitarse a la hora de ver un gran obstáculo humano cerca de la cesta. Logra impactar a hombres de mayor estatura, los hace encoger y termina encima de ellos:

Muchos defensores no están preparados para este nivel de violencia. Los estremece. Randle tiene cierta esencia de Charles Barkley y Karl Malone dentro de su juego cuando hace cosas así.

Un 55 por ciento de los intentos de enceste de Randle se han producido dentro del área restringida y ha logrado acertar 75 por ciento de estos. Es una cifra casi digna de LeBron. Si Randle no puede ser un gigante moderno de la NBA, por lo menos es divertido de ver.

6. Alineaciones retrógradas en la lucha por el foso

Los Grizzlies han dado una fuerte cantidad de minutos a alineaciones con hombres de la talla de Jarell Martin, JaMychal Green y Marc Gasol: dos aleros y un ala-pívot. Durante varios periodos de su festín de faltas contra Phoenix el miércoles pasado, algo completamente imposible de ver, tenían a Martin marcando a Elfrid Payton. Ustedes no lo van a creer, pero terminó de manera mediocre, y esas alineaciones súper tremendas no pueden encestar, ni que quisieran. Otra cosa: ¿Algún entrenador le ha dicho a Marquese Chriss que conseguir faltas es algo malo? ¿Él cree que es bueno?

Los Kings han estado jugando con alineaciones con dos alas-pívot durante toda la temporada y ahora han alcanzado otro nivel de mediocridad con la derrota/victoria del lunes ante Minnesota al incorporar a Bruno Caboclo (a dos años de aún tener dos años más de distancia y quizás luego, le quedarían unos meses para ir a China) en la posición de alero jungo a Skal Labissiere y Kosta Koufos.

Con la partida de Ersan Ilyasova, los Hawks (básicamente) cuentan con cuatro alas-pívot y han jugado un poco con la mayor combinación de ellos con el menor rango: Dwayne Dedmon y el ex titular inexplicable Miles Plumlee. Esta semana, escribí algo con respecto a las alineaciones imposibles de los Knicks.

Justin Holiday sólo juega cuando Zach LaVine está ausente y ahora Chicago ha puesto a Robin López a hacer transición a un rol de modelo a los lados al mejor estilo hípster. ¿Se acuerdan cuando la NBA dijo que podría penalizar a los equipos por poner a descansar a varios titulares sanos en el mismo encuentro, especialmente en la carretera? Los Bulls tampoco recuerdan.

Algunas de estas absurdas alineaciones son el resultado esperado de alguna forma, tras haber hecho varios movimientos en fecha límite con la intención de reconstruir: Atlanta rescindiendo a Ersan Ilyasova, los Grizzlies cambiando a un ala funcional (James Ennis) por un puesto de selección en segunda ronda, Nueva York tomando otro base que no puede encestar, los Kings despachando a George Hill a Cleveland. Tyreke Evans y Mike Conley están lesionados. Chandler Parsons está enfermo. La mayoría de los jugadores perimetrales de Memphis (quienes deberían estar jugando como alas en vez de Martin) han sido terribles.

Al menos son, ustedes saben, jugadores perimetrales. Le pagaron a Ben McLemore casi $11 millones sabiendo bien que metería la pata una y otra vez en su incierta búsqueda por ser competente dentro de la NBA. ¡Dejen que meta la pata en vez de obligar a Martin a jugar una posición en la cual no puede estar! ¡Llamen a Kobi Simmons! ¡Hagan algo!

Todos estos equipos saben muy bien que estas alineaciones no funcionan. La mitad de estas lesiones a finales de temporada no mantendrán a ciertos hombres fuera en partidos importantes.

Una cosa que siempre me he preguntado: Los equipos defienden su intención de perder a finales de campaña, clamando que necesitan "desarrollar jugadores", pero acaso ¿hay mucha experiencia que gana al colocar a jovencitos en posiciones incómodas en alineaciones sin sentido? ¿Cuánto valor hay a permitir a Josh Jackson meter la pata una y otra vez (aunque esté convirtiendo muchas cestas en fechas recientes)?

Hay cierto valor al permitir que los jugadores logren ampliar sus destrezas. ¿A qué costo? No lo sé. Yo sólo sé que si alguien paga para ver un partido Grizzlies-Suns debería recibir un plan de televisión por cable de NBA gratis para la próxima temporada.

7. Una forma bastante interesante de meter a Lauri Markkanen

Freg Hoiberg logra crear varias jugadas situacionales de gran calidad. La que verán a continuación, creada para Markkanen, es una versión libre de un clásico:

La base de esta jugada se encuentra en toda la liga: un gigante prepara una cortina, rueda hacia el aro y súbitamente se detiene para así preparar el terreno para que un encestador acelere por la cancha. De hecho, los Clippers solían hacer una jugada así con DeAndre Jordan montando la cortina para J.J. Redick. Los Cavaliers ahora la están haciendo para Kyle Krover.

Chicago suma una variante: Lauri Markkanen, quien hace aquí de Redick, prepara su propia cortina para Holiday para luego esconderse detrás de López.

El pick parece fallar. Sin embargo, tiene el efecto buscado: El hombre que marca a Markkanen (Serge Ibaka) debe ir cerca de la pintura en caso de que Holiday decida desatarse. Eso le da mayor espacio y tiempo a Markkanen.

8. Taj Gibson, con buenos fundamentos

Miren a Taj Gibson encima del arco, tratando de parecerse al Doctor Pulpo, aunque sólo cuente con dos brazos:

Estoy seguro de que una cinta con Gibson esparciendo sus brazos a la defensiva termina siendo un video porno para Tom Thibodeau.

9. Ben Simmons, personificando a Manu

Esto ...

... es la versión recargada y de nueva generación de esta jugada.

Manu Ginobili patentó ese pase al estilo de fútbol americano, lanzada a un receptor que corre por mitad de la cancha. Requiere de cierto toque, sentido de la oportunidad y muchas agallas.

Ben Simmons y Ginobili sueltan esos pases rápidamente, cuando el objetivo sigue codo a codo con su defensor, ni siquiera cerca de abrirse. Mike Budenholzer y Brett Brown (antes de Simmons) me han dicho que trataron de enseñar que pasa a otros jugadores, y encontraron que ninguno tenía el coraje y la precisión para llevarlo a cabo.

Simmons entró directamente a la liga con esto en su bolso. Cualquiera que haya ungido a Donovan Mitchell como Novato del Año hace dos meses necesita volver a examinar una carrera divertida. Simmons ha vencido a Mitchell en defensa, jugadas, rebotes y versatilidad posicional. Dominó a los Cavs en lo que fue casi una victoria exclusiva para Filadelfia el jueves por la noche. Su equipo es una apuesta mucho mejor para llegar a los playoffs, aunque en la conferencia más débil.

Escucharemos mucho sobre cómo Mitchell ha llevado a Utah, mientras que Simmons ha podido apoyarse en Joel Embiid. Hay verdad en eso. Los oponentes han superado a los Sixers en alrededor de 4.2 puntos por cada 100 posesiones cuando Simmons juega sin Embiid, por NBA.com.

Pero ese número no representa un caso concluyente. Por un lado, se ha reducido a medida que la temporada ha progresado; los Sixers han sido neutrales en esos minutos de Simmons/no Embiid en los últimos dos meses, y los ganaron fácilmente en febrero. Han superado a los equipos en los minutos inversos (Embiid sin Simmons) en aproximadamente 2.5 puntos por cada 100 posesiones. Agradable, pero lejos de ser dominante.

Vencen a los oponentes por 13.4 puntos por cada 100 posesiones cuando los dos juegan juntos. Embiid merece más crédito por eso, pero Simmons también se merece algo.

10. "Na Na Hey Hey, Kiss Him Goodbye"

Esta es la canción más explosiva cuando un jugador en el equipo visitante comete faltas o es expulsado. Es camino, camino, camino mejor que "Hit the Road Jack". Es un poco más lenta y se presta para un canto regodeante y cantarínico. Cuando una multitud entera se compromete, es casi hipnótica.

¿Qué otros nominados a las canciones de expulsión hay por ahí?