En un torneo extenso y sumamente exigente como el URBA Top 14 Copa Macro, el conjunto rosarino debió absorber el desgaste de la logística, la rotación de un plantel corto y los intensos viajes quincenales a Buenos Aires para dar batalla. Finalizó su participación con la derrota ante Hindú en DonTorcuato por 68-33 En el centro de esa estructura emergió la figura indiscutible de Manuel Nogués, el apertura y cerebro de Plaza. Luego de su valioso paso profesional en el Súper Rugby Américas, Nogués volvió a vestir la camiseta tricolor a tiempo completo por segundo año consecutivo.
Adueñándose de los hilos del equipo y afianzándose como uno de los máximos goleadores de la temporada, el «10» fue el jugador de otra categoría que le dio jerarquía y efectividad al juego santafesino. Al hacer un balance sobre los vaivenes colectivos durante el año y la meta trazada, el apertura analizó: “Creo que durante el año se van generando objetivos. Al principio, cuando arrancamos, uno pretende quedarse en primera, después ganamos tres partidos seguidos y dijimos, 'Che, cómo nos gustaría jugar playoff.' Luego te das cuenta un poco la realidad, el torneo te pega un cachetazo y decís, 'Bueno, vamos a jugar por mantenernos en primera.' Creo que el objetivo que nos pusimos a principio de año fue competir y creo que a todos los equipos le competimos, tanto al primero como al último de la tabla. Ese objetivo en particular lo cumplimos y es lo que nos pone muy contentos”.
Más allá del aspecto táctico, Nogués destacó el valor humano y el esfuerzo silencioso que realiza la delegación rosarina semana tras semana para sostener el nivel competitivo: “La actitud, la verdad que los chicos hacen un esfuerzo tremendo, viajar cada 15 días a Buenos Aires, subirse un colectivo, sobre todo el grupo dos. Hay chicos que se levantan a las 5 de la mañana para ir a jugar y representarnos a nosotros. Como el plantel es corto, muchas veces los resultados no son los mejores para ese grupo y siguen poniendo la cara y eso empuja mucho a los chicos del grupo de arriba, a primera, intermedia... Entonces, si me tengo que quedar con algo es con eso, la actitud hasta el último segundo de querer competir y de querer jugar el torneo más importante de Argentina y nunca bajar los brazos porque hasta la última jugada el sábado con Hindú perdiendo y todo, fuimos a buscarlo y me parece que eso es la imagen más linda que teníamos por dar”.
La irregularidad es un tema que padecieron todos los equipos, menos Newman, a lo largo de la temporada y para el diez “atravesás momentos en los que por ahí estás muy bien, otros que tenés lesiones claves, en puestos claves. También las fechas de los seleccionados, las franquicias, hay un montón de movimientos en el rugby argentino hoy, sobre todo la URBA que tiene muchos chicos. Tenés semanas muy buenas, hay semanas donde tenés dos o tres bajas y hay que viajar y venís de hacer un tremendo esfuerzo en un fin de semana y al otro las energías bajan”.
En esa vuelta de tuerca por encontrar un sendero más llano Nogués manifiesta que “es muy difícil planificar, es ir partido a partido, evidentemente es así todos los partidos y si a todos los equipos les pasa es porque hay que hacer un análisis y hay que preguntarse qué es lo que pasa. Sí puedo decir que Newman dio un poco el ejemplo de lo que hay que hacer, de rotar, de que entra un nueve y sale otro y juega igual, entra un 10, sale otro 10 y juega igual y creo que eso los demás equipos todavía no lo pudimos hacer, de tener tanto recambio. Y me parece que ahí es donde se ve en la tabla reflejado”.
En el plano personal, tras haber jugado la mayoría del certamen y asumir la conducción en momentos decisivos, Manu valoró haber encontrado un balance que le permitió desplegar su mejor rugby: “Sí, contento. Pude jugar todos los partidos, eso me gustó. Creo que fui de menos a más. Al principio me tocó un poco liderar desde la experiencia, desde la capitanía, desde mi puesto sobre todo y creo que este año me pude apoyar mucho más también en otros referentes que tenemos y eso se me hizo más liviano y no tuve tanta presión y eso me hizo desplegar bastante mi juego. Estoy contento, quiero seguir, quiero poder aportar al club todo lo que pueda. La verdad que cada vez se está haciendo más largo, me estoy poniendo grande y estoy entendiendo que hay que disfrutarlo”, dice a pesar de sus jóvenes 28 años.
El equipo fundador despide así una temporada donde demostró carácter y ambición en las paradas más bravas. Se apoyó en el talento de Manuel Nogués como faro y guía del juego y la moral, porque cuando el 10 se ilumina Plaza empieza a jugar distinto. Eso lo destaca y lo pone entre los 3 mejores aperturas del año, si no fue el mejor en su puesto, tema para debatir en un tercer tiempo. Fue fundamental para que el equipo rosarino reafirme su lugar en la elite de la URBA con un gran esfuerzo colectivo que cierra el 2026, a pesar de todos los vaivenes, con una sonrisa.
