El español logró el éxito con la Aprilia del satélite Trackhouse y dejó detrás al campeón de 2024 y piloto oficial de la casa de Noale. Marco Bezzecchi largó mal y fue cuarto. Marc Márquez, quinto.
Cuántas cosas habrán pasado por la cabeza de Raúl Fernández en el último tiempo. El español todavía no tiene asegurado su trabajo para 2027, a pesar de sus buenos destellos mostrados en la Aprilia del equipo satélite Trackhouse. Su compañero Ai Ogura ya se sabe que dejará las huestes del equipo para mudarse a Yamaha como oficial. Con ese panorama, todo debería apuntar a la renovación del madrileño, sin embargo, el estadounidense Justin Marks (el dueño de Trackhouse) duda en firmar un nuevo contrato con su piloto porque tiene… ¡Pocos seguidores en Instagram! Insólito, pero real. Para colmo, en la carrera anterior en Barcelona, Fernández quedó envuelto en el final en un duelo con Jorge Martín, piloto oficial de la casa de Noale y contendiente a la corona, quien terminó en el piso. Con toda esa carga llegó a Italia para la séptima fecha de MotoGP.
En el arranque del fin de semana hubo reunión de los cuatro pilotos de Aprilia (los dos de fábrica y los de Trackhouse), con los popes de los dos equipos. El motivo era claro: tirón de orejas y marcar pautas. La principal fue: respeto, respeto y más respeto. No hay margen para que se repita lo de Cataluña. Fernández se recargó de valor en medio de tantas situaciones adversas y logró un brillante segundo lugar en la clasificación. Su posición de partida fue justamente en el medio de las dos Aprilia oficiales, con Marco Bezzecchi en la pole position.
