En el país centroamericano el deporte extremo ve cómo con la creación de grupos el parapente se convierte en una herramienta de relajación para los aventureros
El parapente es un deporte nacido a fines del siglo anterior por la iniciativa de montañeros que querían bajar volando mediante un paracaídas desde las cimas que ascendían.
Un deporte que fue creciendo de gran manera y que ahora en Costa Rica se ubica entre las disciplinas más extremas que llenan de adrenalina a los que lo desean practicar, y además, con seguridad se puede disfrutar de un recorrido con vistas esplendorosas.
En Costa Rica ha crecido exponencialmente en el último tiempo, ya no es un deporte que se pueda ver solamente en las zonas costeras, sino que llegó a territorios más cercanos al GAM, un ejemplo de ellos está en Turrialba en La Finca Miravalles.
“Hay un club de parapente que ha crecido bastante, se puede utilizar el sitio de despeje y aterrizaje mediante una anualidad, y se utiliza las veces que se quiera obviamente en horas del día”, dijo Luis Garita de La Finca Maravilles.
Otro de los atractivos que han encontrado los apasionados por el parapente en el país centroamerino es que por la etapa de desarrollo en la que se encuentra, y por la cantidad de lugares en Costa Rica dónde se puede practicar, se han creado distintos grupos de aficionados que crecen incentivar este deporte extremo para nuevas generaciones.
“En Costa Rica está en una etapa de desarrollo, principalmente porque seguimos aprendiendo mucho, nos capacitamos, la cantidad de pilotos sube, y también por supuesto que tenemos la idea de saber más de técnicas de vuelo”, dijo Julio Aguilar de GoFly.
“Se va sabiendo más de sitios de vuelo, eso es bueno para el avance del deporte. El parapente es muy seguro, siempre y cuando las condiciones del tiempo sean ideales, por ejemplo, condicioens para no volar, lluvia, viento cruzado o demás, son condiciones que no se puede volar”, añadió Aguilar quien habitualmente usa La Finca Miravalles para sus vuelos.
Uno de los principales tabúes que ha existido alrededor del parapente radica en la seguridad que brinda toda la estructura que se utiliza para volar, sin embargo, con el pasar de los años y la evolución en la tecnología, los instrumentos son cada vez más duraderos y además dan mejor cuidado.
“Se tiene mucha tecnología dentro, además que la experiencia siempre es de suma importancia, los equipos que se usan cada vez vuelan más y vuelan má seguro, cosa que es muy buena, todo va mejorando y poco a poco se va disfrutando mucho más”, agregó.
“El equipo se compone de tres partes muy importantes, el ala, el arnés, y el paracaídas de seguridad, a partir de eso le agregamos dispositivos de seguridad que son de suma importancia pero no se pueden omitir tampoco, por ejemplo, casco, guantes, radios de comunicación, zapatos aptos, y demás”, finalizó Julio Aguilar.
Además de Turrialba, en Costa Rica el parapente se vive intensamente en Puerto Caldera, Dominical, Pérez Zeledón, entre otros sitios.
Julio Aguilar añadió que el país centroamericano también se sitúa como un atractivo para recibir pilotos extranjeros.
