De sufrir a dominar: las dos caras del Barça campeón

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¡Fiesta blaugrana! Barcelona golea al Lyon y conquista la Champions femenina 2026 (2:59)

Ewa Pajor abrió el camino y Salma Paralluelo cerró la fiesta blaugrana con un doblete en los minutos finales para que el Barcelona aplastara 4-0 al Lyon y levantara una nueva Champions femenina. (2:59)

El Barça sufrió ante la presión de Lyon en la primera parte y dominó con autoridad en la segunda


La final tuvo dos partidos muy distintos. Una primera parte en la que el Barça sufrió mucho sin balón y una segunda en la que consiguió imponer completamente su juego hasta terminar dominando la final.

El Olympique de Lyonses arrancó mejor, especialmente en el medio del campo. La presión tras pérdida y la rapidez en las recuperaciones, lideradas sobre todo por Dumornay, hicieron que el Barça nunca encontrara comodidad ni continuidad en la circulación. El equipo blaugrana jugó demasiado tiempo cerca de su propia área y le costó encontrar el tempo del partido.

En ese contexto apareció una figura clave: Cata Coll. La guardameta del Barça sostuvo al equipo en los momentos más difíciles y permitió que el partido siguiera abierto cuando Lyon parecía más cerca del gol.

La segunda parte cambió completamente el escenario. El Barça adelantó metros, consiguió instalarse mucho más en campo rival y empezó a dominar el centro del campo. Esa diferencia posicional fue decisiva: el equipo dejó de correr hacia atrás y empezó a jugar cerca del área rival.

Ahí apareció Patri Guijarro, mucho más liberada y cercana a zonas ofensivas y también Pajor. La delantera polaca había fallado dos ocasiones importantes en la primera parte, pero tuvo personalidad para volver a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba. Su gol no solo abrió el marcador; también dio al Barça la sensación definitiva de control y confianza.

Otro punto clave fueron los cambios. La entrada de Claudia Pina permitió al Barça generar superioridad por dentro. Su posición más centrada, casi como mediapunta, ayudó a formar una especie de rombo en el medio que dio al equipo una ventaja tanto posicional como numérica. A partir de ahí, el Barça consiguió algo que no había logrado durante muchos momentos del partido: controlar el juego desde el centro del campo.

Con el Olympic más volcado arriba y dejando espacios, apareció Salma Paralluelo. Y cuando Salma encuentra metros para correr, el partido cambia de dimensión. Sus goles terminaron por cerrar una final que pasó de la resistencia al dominio.

La gran diferencia entre ambas partes estuvo en el control del medio campo y en la altura del equipo sobre el terreno de juego. En la primera mitad el Barça defendió demasiado cerca de su portería; en la segunda, consiguió jugar en campo contrario y desde ahí apareció el Barça reconocible: dominante, agresivo y campeón.