Lanús llega a la CONMEBOL Recopa Sudamericana, para enfrentar a Flamengo, con el orgullo intacto y un desafío mayúsculo por delante. Campeón de la CONMEBOL Sudamericana, el equipo del sur bonaerense se ganó el derecho de medirse con el ganador de la CONMEBOL Libertadores en una serie que expone diferencias de presupuesto, pero también pone en valor la esencia competitiva del fútbol sudamericano.
La ida se disputará el 19 de febrero en La Fortaleza desde las 21:30 (ARG, URU, CHI) y 19:30 (ECU, COL, PER), con transmisión en vivo por el Plan Premium de Disney+ (para Sudamérica). La revancha será el 26 de febrero en el mítico Maracaná.
En la previa, Mauricio Pellegrino habló en conferencia de prensa y dejó una radiografía emocional y futbolística de lo que significa esta final para el Granate.
Pellegrino: "Es un acontecimiento para la institución"
"Es un acontecimiento para la institución, para los jugadores. Es muy difícil. Ganar una copa es difícil, con el rival que tenemos enfrente es difícil. Hay que disfrutarlo", expresó el entrenador.
Lanús no llega por casualidad. Su consagración continental en 2025 fue el resultado de un proceso sostenido. Pellegrino lo remarcó: "Hay mucho trabajo en la institución. No se trata solo de estos jugadores o de este DT. Es poner sobre la mesa muchos aspectos. Hay un montón de trabajo detrás de todo esto".
Por su parte, Pellegrino no esquivó la jerarquía de Flamengo. "Además de ser un equipo con grandes figuras, funcionan muy bien. Son un equipo envidiable, admirable. Armar un equipo es bastante más complejo que juntar jugadores. Nos vamos a medir con el mejor o con uno de los mejores".
El contraste económico es evidente. "A nivel de jugadores y de presupuesto está demostrado que el fútbol brasileño puede incorporar jugadores y el fútbol argentino tiene que vender. Pero los equipos argentinos siempre se las ingenian para competir".
La serie entre Lanús y Flamengo se juega en 180 minutos
El formato ida y vuelta obliga a pensar la Recopa como una historia larga. La Fortaleza será el punto de partida, no el desenlace. Construir una ventaja, aunque sea mínima, o al menos evitar el gol visitante será determinante para llegar con vida a Río.
Pellegrino entiende que el fútbol actual no admite descuidos: "Ahora es más difícil sorprender. El fútbol es más complejo. Cada vez los mínimos detalles definen el partido".
Reducir espacios, cortar circuitos y elegir con precisión cuándo presionar y cuándo protegerse serán claves ante un rival que suele imponer ritmo alto y presión constante en el Maracaná.
La mentalidad por encima de los nombres
Pellegrino dejó una reflexión profunda sobre la construcción de equipos y las expectativas. "Probablemente porque tenemos esa creencia de que por ser grande o tener presupuesto tenés que estar arriba, y no es así. Armar un equipo es difícil. Pongamos el ejemplo de PSG. Mataron a jugadores y entrenadores hasta que pusieron el equipo por encima de los nombres".
También habló del crecimiento sostenido como valor competitivo. "Yo veo cuánto defectos corrigen, cuánto mejoran. En una carrera de diez años siempre persiste el que mejora. La calidad de repetir esfuerzos". Y respecto al costado humano del vestuario, dijo que "Cuando vos amás lo que hacés... me gusta la frase 'no hay profesor sin alumno'. Siempre admiré a todos los entrenadores".
Y agregó una mirada íntima sobre el rol del DT: "Los jugadores son el reflejo de su casa. Los entrenadores tienen que ponerse en sus zapatos". La competencia interna, explicó, es un motor: "Nos importa mucho competir. La competencia hace que todos puedan tener minutos, todos puedan jugar".
Esa profundidad será clave en una serie de alto desgaste físico y emocional.
Lanús, entre la ilusión y la convicción
"El equipo está bien", aseguró Pellegrino. Y esa certeza es la base desde la que el Granate buscará escribir una página histórica.
La Recopa 2026 enfrenta dos realidades distintas, pero dos campeones legítimos. Lanús no necesita parecerse a Flamengo para competirle. Necesita ser Lanús: entender cuándo golpear, cuándo resistir y cómo sostener la identidad durante 180 minutos.
