Hay historias que empiezan mucho antes de que sus protagonistas imaginen hasta dónde llegarán. La de Lionel Messi con la Selección Argentina comenzó, de alguna manera, mucho antes de aquel debut en Argentinos Juniors. Nació el 24 de junio de 1987 en Rosario y desde chico empezó a jugar en las infantiles de Newell's. A los 13 años viajó a Barcelona para continuar su carrera y su tratamiento. Se fue lejos de su tierra, pero con un sueño que nunca abandonó: jugar algún día con la camiseta celeste y blanca.
Mientras el pequeño que había dado sus primeros pasos en Rosario comenzaba a crecer en España, en Argentina empezaba a circular el nombre de un chico que “la rompía” en La Masía. Hasta que apareció. El 29 de junio de 2004, en la cancha de Argentinos Juniors, Messi se puso por primera vez la camiseta de una Selección Argentina con apenas 17 años.
En el medio quedaron 53 partidos en territorio argentino, 38 goles y 21 asistencias. Pero, sobre todo, quedaron escenas: un adolescente que apareció para marcar en su debut, la espera por su primer gol en casa, las noches de frustración, una renuncia que movilizó a todo un país, el desahogo de 2021, la conquista del mundo y las últimas funciones antes de la despedida.
El comienzo: un chico de 17 años en Argentinos Juniors
El primer capítulo de Messi con una Selección en suelo nacional ocurrió en La Paternal. Fue el 29 de junio de 2004, ante Paraguay, por un amistoso de la Sub 20.
Argentina ya ganaba 4-0 cuando Hugo Tocalli mandó a la cancha a aquel juvenil que llevaba la camiseta número 17. Messi ingresó en el segundo tiempo y no tardó en dejar su marca. A los 35 minutos recibió cerca de la mitad de la cancha, avanzó entre rivales, eludió al arquero y convirtió el séptimo gol de la goleada 8-0.
Su primer partido con Argentina en el país terminó con un gol. El chico que había dejado Rosario para perseguir su sueño en Barcelona comenzaba así a escribir su propio vínculo con la Selección.
La espera: 32 partidos hasta el primer gol en casa
El debut con la Mayor había llegado en 2005, pero Messi tuvo que esperar para convertir por primera vez en territorio argentino.
El dato muestra la dimensión de aquella espera: su primer gol en suelo nacional llegó en su partido número 33 con la Selección.
El 11 de octubre de 2008, ante Uruguay, finalmente llegó el festejo. Argentina ganó 2-1 por las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 y Messi marcó el segundo tanto del equipo dirigido por Alfio Basile.
El escenario fue el Monumental, que con el tiempo se convertiría en su casa con la Albiceleste. Allí disputó 28 partidos y convirtió 19 goles, más que en cualquier otro estadio del país.
Las noches de búsqueda y una relación que no siempre fue sencilla
Después de aquel primer festejo, Messi siguió recorriendo distintos escenarios de la Argentina. Monumental, Córdoba, Mendoza, San Juan, La Plata, Rosario y Santiago del Estero fueron algunos de los lugares que recibieron al 10.
Fueron también años de búsqueda. Cada regreso al país estaba acompañado por una expectativa enorme y, al mismo tiempo, por una exigencia que crecía después de cada torneo que terminaba sin el título esperado.
Las finales perdidas, las críticas y las comparaciones marcaron buena parte de aquella etapa. Messi era cada vez más importante para la Selección, pero el vínculo con el hincha argentino todavía no atravesaba el mejor momento.
La renuncia que movilizó a todo un país
El punto más extremo llegó en 2016. Después de perder ante Chile la final de la Copa América Centenario, Messi anunció su renuncia a la Selección. Había fallado su penal en la definición y, después de una nueva frustración, sintió que ya no podía continuar.
“Se terminó para mí la Selección”, dijo aquella noche. La respuesta fue inmediata y excedió al fútbol: aparecieron campañas en redes como #NoTeVayasLio y #NoTeVayasMessi, hubo banderazos en distintos puntos del país y miles de mensajes para pedirle que cambiara de decisión.
Menos de dos meses después, Messi anunció que volvía. Aquella renuncia quedó como el último gran desencuentro de una etapa que, con el tiempo, empezaría a quedar atrás. El jugador que durante años había cargado con el peso de las frustraciones todavía tenía capítulos pendientes por escribir.
2021: el desahogo y el momento en que todo cambió
Si hay un punto de quiebre en la relación entre Messi y la Selección, la Copa América 2021 ocupa un lugar central. El título conseguido en Brasil significó el primer gran trofeo de la era Scaloni y, para Messi, la conquista que había buscado durante tantos años.
Pero la escena del Maracaná no quedó aislada. El regreso a la Argentina como campeón también tuvo un significado especial. Cuando volvió a ponerse la camiseta albiceleste en el país, ya no lo esperaba solamente la exigencia: lo recibía el campeón de América.
El 9 de septiembre de 2021, ante Bolivia, Messi volvió al Monumental para disputar el primer partido de Eliminatorias en casa después de la conquista. Y la noche tuvo otro momento inolvidable. Argentina ganó 3-0, el capitán marcó los tres goles y, una vez terminado el partido, se quebró nuevamente en medio de las lágrimas mientras festejaba con sus compañeros y recibía el reconocimiento de todo el estadio.
“Esperé mucho tiempo esto. Lo busqué hace mucho. Lo soñé y gracias a Dios se me dio”. Entre lágrimas, Lionel Messi resumió lo que había atravesado para llegar a ese momento.
Había pasado muy poco tiempo desde aquella noche en Brasil, pero el escenario era completamente distinto. El Monumental, que tantas veces había sido testigo de la presión sobre Messi, ahora lo abrazaba como campeón. La Finalissima del año siguiente profundizó esa transformación y Qatar terminó de convertirla en definitiva.
El campeón del mundo volvió a casa
El regreso de la Selección al país después de la consagración en Qatar fue otra de las postales que marcaron la relación de Messi con la Argentina. Desde la llegada del plantel, una multitud salió a las calles para recibir a los campeones del mundo. El recorrido del equipo se transformó en una celebración popular de dimensiones inéditas, con millones de personas movilizadas para acompañar a Messi y sus compañeros después de la victoria ante Francia.
La fiesta no quedó concentrada en un solo lugar. En cada punto del recorrido aparecieron banderas, camisetas y multitudes que buscaban acercarse a los campeones. El país entero salió a recibir a un equipo que había conseguido aquello que durante décadas se había escapado.
El 23 de marzo de 2023, Messi volvió a jugar en Argentina después de la conquista de Qatar. El rival fue Panamá y el escenario, otra vez, el Monumental.
La noche fue una celebración. La Copa del Mundo estaba en manos de los campeones y el público recibió al equipo con una fiesta que tuvo al capitán como protagonista. Messi convirtió de tiro libre el segundo gol del 2-0 y terminó de cerrar una jornada que quedó asociada para siempre con el reencuentro entre el campeón del mundo y su gente.
Venezuela y la última función oficial en el Monumental
La última presentación oficial de Messi con Argentina en territorio nacional fue ante Venezuela, el 4 de septiembre de 2025, por las Eliminatorias.
Antes del partido hubo una imagen que anticipó lo que vendría. Durante la entrada en calor, Messi se emocionó y quedó visiblemente movilizado. Sabía que aquella podía ser su última vez con la Selección como local y el momento tuvo un significado especial.
Después llegó el partido. Argentina ganó 3-0 y el capitán marcó dos goles. El resultado fue apenas una parte de una noche que tuvo clima de despedida: Messi se estaba despidiendo de a poco de la camiseta que había marcado toda su carrera, aunque todavía quedaría una última visita a La Bombonera.
La Bombonera, los últimos partidos antes del Mundial
La historia, sin embargo, todavía tenía dos escenas más en suelo argentino. En marzo de 2026, la Selección salió del Monumental y llevó a Messi a La Bombonera, en una serie de partidos que aparecieron de manera inesperada: esa fecha originalmente estaba destinada a la Finalissima, pero la suspensión del encuentro ante España abrió la posibilidad de disputar otros amistosos.
Primero fue el partido ante Mauritania y luego el amistoso frente a Zambia. Fueron sus dos últimas presentaciones en el país antes del Mundial y, casi sin estar previstas en el calendario original, terminaron siendo las últimas dos veces que Messi se puso la camiseta de la Selección en suelo argentino antes de la Copa del Mundo. Así, cerró su recorrido estadístico con 53 partidos y 38 goles en territorio nacional.
El último capítulo: otra vez el Monumental
Ahora sí, la historia tiene fecha para terminar. El 6 de octubre, Argentina enfrentará a Benín en el Monumental y Messi tendrá su despedida de la Selección frente al público argentino.
Será un cierre cargado de simbolismos. En el mismo estadio donde marcó su primer gol en suelo argentino, el 10 volverá a ponerse por última vez la camiseta de la Selección frente a su gente. Allí también regresó como campeón del mundo, después de haber cumplido el sueño que durante tantos años había perseguido, y recibió el abrazo de un público que había aprendido a vivir su recorrido de otra manera.
Es así que tendrá una última función en casa. Argentinos fue el comienzo. La Bombonera, la última escala. Y el Monumental será el escenario del adiós.
