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El año 2025 de la Selección Uruguaya: las dudas por el juego, la continuidad de Bielsa y la esperanza hacia el Mundial

Marcelo Bielsa en conferencia de prensa con la Selección Uruguaya. EFE

La Selección Uruguaya vivió un 2025 complejo, con resultados poco alentadores y un rendimiento colectivo que no convenció, elementos que colocaron a Marcelo Bielsa en su lugar de menor favor con el público uruguayo desde que asumió. Desde las dudas por la continuidad del DT argentino a sellar la clasificación al Mundial, repasamos cómo fue el año de la Celeste.

Tras un 2024 donde no se pudo llegar a la final de la Copa América y se consumó una racha de cuatro partidos al hilo sin marcar goles, las expectativas para el 2025 eran de que se viera una mejora a todo nivel, sabiendo que la Copa del Mundo estaba en el horizonte.

A nivel de resultados, el primer juego del año fue la derrota en casa contra Argentina por 0-1 (en la que, por segunda vez en el ciclo de Bielsa en Uruguay, el equipo no generó una sola chance de gol) y luego vino el empate 0-0 contra Bolivia en El Alto en marzo. A estos juegos le siguieron una derrota como visitantes contra Paraguay por 2-0, y el ánimo logró calmarse con el posterior triunfo por igual resultado sobre Venezuela en el Estadio Centenario.

Ese partido tuvo un gol de Rodrigo Aguirre, que ante la ausencia de Darwin Núñez se ganó su lugar como centrodelantero en el cierre de las Eliminatorias y un puñado de goles importantes lo justificaron. A su vez, el otro que marcó esa noche fue Giorgian De Arrascaeta, sin dudas, el futbolista uruguayo más destacado de 2025, y también la figura de la Celeste en el último tramo del año.

El cambio de formato para las Eliminatorias debido al aumento de países que disputarán el Mundial de 2026 propició que más allá de las rachas negativas, Uruguay pudiera sellar su clasificación de forma anticipada en la penúltima fecha contra Perú, con un 3-0 en el Centenario en setiembre. Tras ese partido, Bielsa reconoció en conferencia de prensa que había sido el mejor encuentro de la Celeste en las Eliminatorias, y llegaba justo a tiempo para ser un bálsamo que tranquilizara a una población tremendamente futbolera.

Al asegurarse su boleto en el Mundial, Uruguay cambió el foco: de la tensión por la clasificación a la mirada hacia 2026, los posibles nombres en la lista, quiénes serían los rivales, etc. Lo único que quedaría por delante en el año serían cuatro amistosos que no parecían cargar demasiado peso pero que, sin embargo, casi hacen caer todo el proyecto.

En octubre, Bielsa convocó a jugadores “alternativos” y Uruguay venció 1 a 0 a República Dominicana, y 2 a 1 a Uzbekistán. Más allá de las circunstancias y de las bajas, el juego no fluyó, la Celeste no gustó y aquel recuerdo del Uruguay intenso que se devoraba a sus rivales con la presión, como se vio en el comienzo del ciclo, ya no se veía. Pero lo peor llegó un mes más tarde, en la última Fecha FIFA del año.

En noviembre, ya con un equipo mucho más parecido al habitual, la Celeste igualó 0 a 0 ante México en un partido profundamente olvidable, pero el impacto mayor llegaría tres días más tarde. En Tampa, Estados Unidos humilló a Uruguay y le ganó 5 a 1, un resultado que hizo saltar las alarmas. Los pedidos de destitución de Bielsa se hicieron populares en las redes sociales, la prensa apuntó con todo contra el entrenador y la presión sobre los hombros de los dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol fue genuina.

Los días posteriores fueron de mucha incertidumbre: que Bielsa se va, que terminan su ciclo, que ya manejan candidatos para sustituirlo, que no va a pasar nada, que es todo humo… En una situación insólita, a días de jugarse las finales por el Campeonato Uruguayo entre Nacional y Peñarol, el tema sobre la mesa era Bielsa y su continuidad. De repente llegó el anuncio de que el entrenador daría una conferencia de prensa el 20 de noviembre. La verdad se conocería finalmente, cualquiera fuera esta.

Desde el comienzo, Bielsa dejó en claro que seguiría al frente de la Celeste. Cuando le preguntaron sobre si se planteaba dar un paso al costado, respondió: “No, tengo la misma fuerza desde el primer día para seguir en la Selección hasta el Mundial. Si en algún momento me planteé que no debía continuar, no fue en este momento”. Pero lo más jugoso llegó luego, cuando hizo referencia a su vínculo con los jugadores, ítem que tanta discusión había generado desde la Copa América en adelante. Reconoció que no había logrado una aceptación del grupo desde el punto de vista humano, se definió como “tóxico”, y dijo que era muy perseverante y nunca se rendía, por lo que buscaría nuevas formas de construir cosas positivas con la Selección Uruguaya.

Las palabras de Bielsa y su reafirmación en el puesto por parte de la AUF sirvieron para apaciguar la situación y apagar el incendio. Quedaba claro que el entrenador reconocía los problemas que estaba teniendo la Celeste, y que buscaría soluciones para llegar de la mejor forma al Mundial. Es cierto que Uruguay no llega como candidata a la Copa del Mundo, ni mucho menos, pero tras la triste salida en fase de grupos en Qatar 2022, el pueblo uruguayo quiere volver a vibrar con su equipo plantándose firme en la cita máxima.