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La Premier League es un libro abierto tras el empate de Chelsea y Arsenal

A pesar de que los Gunners tienen una brecha de 5 puntos en la cima, el difícil calendario festivo indica que ninguno de los candidatos tiene margen de error.


Chelsea y Arsenal empataron 1-1 en Stamford Bridge este domingo y evitaron que la Premier League tenga un único candidato al título en el primer tercio de disputa. Al término del encuentro, el resultado podría ser descrito como beneficioso para ambos así como también para Manchester City, que quedó en el segundo lugar de la tabla, a 5 puntos de los Gunners.

Claro que cualquiera que haya visto el desarrollo del partido jamás podría decir que los protagonistas jugaron sabiendo que el empate los beneficiaría. Fue una auténtica batalla, donde los locales intentaron igualar el juego físico y técnico de los Gunners con una intensidad que derivó en la expulsión de Moisés Caicedo, pero que no evitó que se pusieran en ventaja al inicio del segundo tiempo. Tras la igualdad conseguida por Mikel Merino, el equipo de Mikel Arteta siguió buscando el triunfo y casi lo consigue en la última jugada, pero Jurriën Timber se interpuso en el camino de Viktor Gyökeres y no consiguió el gol de la victoria.

Si cualquiera de los dos clubes londinenses se hacía con los tres puntos, el resultado hubiera sido de caos total. Arsenal podría haber extendido su ventaja en la punta a 7 unidades, y Chelsea le podría haber infligido a sus rivales apenas su segunda derrota en todo el campeonato para ponerse a 3 puntos. En cambio, y aunque los entrenadores no lo expresen públicamente, la igualdad llegó como un alivio para los exigentes calendarios de ambos.

Arsenal sigue en racha, pero exigido físicamente

Arteta y sus seguidores coinciden en que durante aquella noche en Chelsea su equipo dio su peor rendimiento en mucho tiempo. A pesar de jugar todo el segundo tiempo con un hombre de más y reaccionar a tiempo con los cambios, a los del norte de Londres les costó horrores romper con la resistencia rival, algo que les había resultado mucho más efectivo ante Sunderland, antes de la fecha FIFA de noviembre.

Aún así, los fríos resultados indican que en una semana donde se enfrentó de manera consecutiva a Tottenham, Bayern Munich y los Blues, sacó 7 puntos de 9, convirtió 8 goles y solo recibió 3. Además, en Premier ya visitaron Stamford Bridge, Old Trafford, Anfield y St. James' Park, algunos de los estadios más exigentes de la liga, y obtuvieron 7 unidades de 12 disponibles. Se repite también el patrón, contra otros clubes, de revertir resultados que en la difícil temporada anterior les fueron adversos. Bajo esas circunstancias, el punto no parece tan dramático como se intuye.

No obstante, el club tiene motivos para estar alerta al desarrollo de ciertos acontecimientos. El excelente mercado de pases que realizó Arteta en conjunto con el recién llegado director deportivo Andrea Berta está cubriendo el hecho de haber sido completamente azotados por las lesiones. Ante Chelsea pudieron volver Gyökeres y Gabriel Jesus, que arrancaron desde el banco, pero también salieron a jugar sin su pareja titular de centrales: de Gabriel Magalhaes ya se sabía que no se espera su regreso hasta el año nuevo, mientras que William Saliba fue baja de precaución por un golpe en su último entrenamiento.

En años anteriores, perder a uno u otro de sus mariscales les costó la temporada. Hoy, contar con Cristhian Mosquera y Piero Hincapié para reemplazar a los dos le da a Arteta un soplo de aire fresco, y aunque tuvieron momentos de tensión el domingo, si acumulan minutos juntos su progresión tiene mucho margen de mejora. Pero, al igual que la mayoría de los equipos de la liga, Arsenal debe afrontar partidos cada tres días hasta principios de 2026, lo que exigirá al máximo a sus mejores futbolistas para que aguanten el período más abarrotado del calendario.

Un Chelsea envalentonado

Por otra parte, tanto el resultado como el rendimiento le dejó buenas sensaciones a Chelsea, que continúa prendido en una lucha por el título que todavía sigue en una fase muy preliminar.

Al igual que sus contrincantes, los del oeste de Londres también tuvieron una semana de resultados muy positivos. Primero ejercieron la diferencia de jerarquía con el recién ascendido Burnley, y al mismo tiempo que Arsenal sacudió a Bayern Munich dieron su propia clase de fútbol ante Barcelona, un equipo que estuvo a dos partidos de ganar el triplete en el curso anterior.

El entrenador Enzo Maresca aseguró al término del Derbi londinense que su equipo fue el mejor sobre el campo de juego el domingo, y aunque esa declaración sea obviamente sujeta a la interpretación, la realidad es que fue Chelsea el que marcó el ritmo y pulso del choque de principio a fin. Fueron ellos quienes consiguieron sacar de su eje al puntero al proponer un fútbol de máxima intensidad, en el que forzó tarjetas amarillas de futbolistas como Martín Zubimendi, Riccardo Calafiori (que debió ser reemplazado al entretiempo) y Mosquera, todos durante la primera media hora. Y cuando Caicedo vio la roja, el hombre menos no se notó gracias al incansable esfuerzo y compromiso de su capitán Reece James, figura indiscutida del partido.

En el plantel Blue, no obstante, deberán permanecer atentos al castigo que recibirá el volante ecuatoriano por su fuerte patada al tobillo de Merino. Sumado a la pérdida por lesión de Roméo Lavia, la responsabilidad para acompañar a James y Enzo Fernández recaerá en el joven Andrey Santos, que tuvo buenos destellos de calidad en sus primeros meses pero todavía no se estableció entre los titulares. El brasileño tendrá que caer parado para aguantar partidos de alta exigencia contra Bournemouth, Everton y Newcastle como visitante.

Manchester City no pierde pisada

Ciertamente el club que más conforme quedó con la igualdad en la capital inglesa fue Manchester City, que el sábado ejerció presión en la tabla con su victoria ante Leeds United por 3-2. Sin embargo, a pesar del resultado positivo y su segundo lugar en las posiciones, quizá el conjunto de Pep Guardiola es el equipo que más dudas transmite de los tres que hoy en día pelean por la Premier League.

Su duelo contra el equipo de Yorkshire fue mucho más exigente de lo que debió ser. Los mancunianos malograron una ventaja de dos goles a partir de dos errores individuales de Josko Gvardiol, y aunque hay un abismo de calidad entre los dos planteles, a los dirigidos por Daniel Farke no les faltaron chances de dar la estocada final. Pero en tiempo cumplido, Phil Foden rescató a su club de lo que hubiera sido un resultado sumamente incómodo, en particular tras su caída ante Newcastle en la fecha anterior.

Los problemas que le quedan por resolver al exentrenador de Barcelona y Bayern Munich son similares a los que lo bajaron de la cúspide la temporada pasada. Rodri, el ganador del Balón de Oro de la temporada anterior, sigue luchando con problemas físicos que le impiden volver a establecerse en el equipo titular, y a los jugadores que el club incorporó en los últimos mercados de pases, aunque demuestran promesa, todavía les falta bastante para alcanzar los estándares que establecieron los Citizens cuando dominaron el fútbol inglés con puño de hierro.

Con todo esto, hay un factor que genera que nunca se los pueda descartar de una pelea por el título: Erling Haaland. El delantero está trascendiendo la irregularidad de quienes lo rodean para firmar un arranque goleador espeluznante. Su asombrosa eficiencia con las chances que recibe han llevado a que acumule 14 goles en las primeras 13 fechas de esta Premier League, más de la mitad de los goles totales del resto del equipo. Mientras los de Guardiola puedan contar con el noruego, seguirán en la contienda.

Los resultados de la última fecha de la liga inglesa marcan la pauta de que, aunque Arsenal mantenga una distancia relativamente cómoda de 5 unidades en la punta, el margen de error es mínimo. Cualquier tropiezo en la exigente racha del período festivo puede ser aprovechada por Chelsea o Manchester City. Todo parece indicar que, a diferencia de temporadas anteriores, habrá una intensa lucha por el campeonato esta vez.