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Machillo tras el Clásico: "Era ganar para depender de nosotros... ahora no alcanza"

Machillo Ramírez reconoció que la Liga dejó escapar la opción de depender de sí misma y ahora necesita ganar y esperar resultados

El Clásico dejó más que un resultado.

Dejó una sensación. Y en Liga Deportiva Alajuelense, esa sensación pesa. Porque el 1-1 ante Deportivo Saprissa no solo fue un empate… fue una oportunidad que se fue. Y así lo dejó claro Óscar Ramírez, sin esconder el golpe.

“Creo que ya era ganar para poder depender de nosotros. Ahora nos queda pelear esos dos partidos… seis puntos y ver qué pasa”, soltó, con la frialdad de quien entiende que el margen ya no existe.

La Liga llegó al clásico obligada. Y se fue dependiendo.

Ramírez no esquivó el análisis.

Reconoció que el equipo buscó, que generó, pero que volvió a fallar en lo mismo que ha marcado su torneo.

“Creo que tuvimos chances… luego ya tuvimos que jugar el todo o nada”, explicó.

Pero el problema no es generar. Es resolver.

Y ahí volvió a aparecer el déficit.

“En esas cositas… fueron las determinantes”, dijo, refiriéndose a decisiones en el último pase, centros mal ejecutados o jugadas que no se resolvieron correctamente frente al marco.

Saprissa cerró… y la Liga no encontró

El segundo tiempo fue claro.

Saprissa se replegó.

Y la Liga no encontró cómo romper.

Saprissa en el segundo tiempo nos cerró los espacios, no jugó el tú a tú, se echó para atrás”, analizó el técnico manudo.

Ahí intentó mover piezas.

Ingresaron Kenneth Vargas y Jeison Lucumí.

También Alexis Gamboa, aunque sin estar al cien por ciento.

“Tuvimos que arriesgar… Gamboa apenas se incorporó el viernes”, explicó, dejando ver que las variantes también estaban condicionadas.

Ramírez no quiso usarlo como excusa… pero lo dijo igual.

El desgaste. La acumulación.

Las lesiones.

“Si digo cosas va a sonar a excusa… pero cuando usted es campeón centroamericano, campeón nacional, con una intensidad tremenda, en algún momento se paga”, afirmó.

Y ahí está la Liga hoy. Pagando.

“Reventaron algunos… y tengo que lidiar con eso”, agregó, en una de las frases más crudas de su análisis.

La presión también juega

El técnico también puso el foco en otro punto. La cabeza.

Porque en partidos así, no solo pesa el físico.

También la toma de decisiones.

“Se precipita… lo lógico sería parar el balón”, dijo sobre una de las acciones claras desperdiciadas, reflejando cómo la ansiedad está jugando en contra.

“Mientras haya vida…”

A pesar del golpe, el mensaje hacia adentro es claro.

No está terminado.

“Mientras haya vida, vamos a darle con todo”, afirmó, sosteniendo la ilusión en medio del escenario adverso.

Porque en el fútbol… todo puede pasar.

Y Ramírez lo sabe.

“Hay equipos que han estado en situaciones similares y se han metido”, recordó.

El silencio como decisión

También explicó por qué ha evitado profundizar en ciertos temas durante el torneo.

“Si digo ciertas cosas va a sonar a excusa… prefiero retenerme”, señaló.

Y dejó una reflexión que va más allá del fútbol.

“No se puede hablar sin conocer todo el contexto”, dijo, comparando la situación con otros ámbitos donde factores externos también influyen.

La Liga no depende de sí misma.

Le quedan dos partidos. Seis puntos.

Y una combinación de resultados.

El clásico no la sacó…

Pero sí la dejó al límite.