Es cierto que fue un empate como visitante. Y en Argentina, para ser más preciso. Y que, además, venía de una ignominiosa goleada en el torneo local. Así y todo, contando con todo ello, el 0-0 que logró Palestino ante Deportivo Riestra en su debut en la Copa Sudamericana parece demasiado poco para lo que pudo ser.
Y es que, con un poco más de ambición, de deseos, de riesgo, la escuadra chilena bien pudo haberse quedado con los tres puntos.
El equipo local presentaba dos características: hacía su debut en competiciones internacionales, y en la banca estrenaba DT con la llegada, por tercera vez en su historia, de Guillermo Duro.
Por ello es que entró con la idea de llevarse todo por delante, con ganas de llegar luego al arco de Sebastián Pérez. El problema es que el ímpetu le duró cinco minutos.
De ahí para adelante, en especial tras una primera llegada que culminó con un remate de Nelson da Silva, la escuadra chilena comenzó a acomodarse y la fórmula de conexión por la derecha entre Ian Garguez-César Munder avisó que ya estaba presto a buscar la portería de Ignacio Arce, quien hace un par de temporadas jugara en Unión La Calera.
Pero a Palestino le faltó el golpe que noquera tempranamente a los argentinos, posicionados ya con una línea de cinco en su fase defensiva. El equipo de Cristian Muñoz tenía el control de la pelota, buscó profundidad, desarmó el esquema rival, pero careció de definición.
Y aunque Deportivo Riestra encaró el segundo tiempo con más ganas -el ingreso de Alex Díaz le dio más fuego a la construcción y ataque local- la verdad es que Palestino nunca se vio apurado. Pero, así y todo, dejó pasar los minutos denunciado que el puntito le gustaba.
Mala cosa. Fue poco botín para lo que pudo ser.
