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Benfica, Inter y el recuerdo de una final de Copa de Europa

Benfica e Inter abrirán su serie de cuartos de final de Champions en el Estadio da Luz. ESPN.com

El 27 de mayo de 1965 el fútbol deparó el primer y único enfrentamiento entre Benfica e Inter de Milán en UEFA Champions League. Fue en una final de la por aquel entonces denominada Copa de Europa que ganó 1-0 el conjunto 'nerazzurri' dirigido por el 'mago' Helenio Herrera, con gol del brasileño Jair, frente al equipo del mítico Eusebio.

Ahora, volverán a chocar, por los cuartos de final, en un partido que se podrá vivir por STAR+. Inter llega al duelo criticado tras un muy mal desempeño en el mes de marzo que desató las dudas para afrontar el viaje a Lisboa en el que se medirá ante un Benfica en alza que no podrá contar con Nicolás Otamendi, suspendido.

Este martes, 58 años y un mes después de aquello, lusos e italianos vuelven a encontrarse en la máxima competición continental, pujando esta vez por meterse en semifinales en un choque de dinámicas y de aspiraciones que a priori favorece a Benfica pero en el que todo está abierto.

No hay duda de que el partido en el Estadio Da Luz es especial entre dos equipos que suman cinco Ligas de Campeones, dos de Benfica y tres de Inter. Será destacado ya no solo por las posibilidades que tienen ambos de pasar de ronda, de volver a sentirse grandes y de acaparar las portadas, sino por la nostalgia de revivir una época histórica en la que interistas tocaron el cielo ese año y el siguiente, y benfiquistas estuvieron a punto de hacerlo, lo que hubiera aumentado el palmarés europeo que iniciaron en 1961 y 1962 con dos 'orejonas' consecutivas.

Uno de estos dos equipos ilustres equipos, míticos de la competición, volverá a unas semifinales. Uno volverá a estar entre los cuatro mejores equipos de Europa y con la ilusión de volver a levantar la copa.

Especialmente para un Benfica que marcha líder a ritmo de campeón en el torneo doméstico y que, pese al tropiezo ante Porto, por su dinámica, por su juego y por las buenas sensaciones que transmite, parte con clara ventaja para este duelo en el que además podrá vengarse de aquella final en la que un brasileño, Jair Da Costa, marcó el único tanto del partido en San Siro, ayudado en gran medida por el error del arquero portugués Alberto Da Costa Pereira.

Los goles y actuaciones de Joao Mario, una de las revelaciones de la Champions, elevaron el techo competitivo de un Benfica que se ve con opciones ante el conjunto italiano en el que el jugador que llegaba para ser esa pieza clave de la ofensiva, Romelu Lukaku, no rindió a su mejor nivel, dejando todo el espacio a un Lautaro Martínez que se erigió como el peligro ofensivo.

Son doce años los que Inter lleva sin pisar los cuartos de final de la Champions. Demasiados para un equipo que no quiere desaprovechar la oportunidad. Benfica ya estuvo en esta ronda el año pasado, en la que cayó precisamente ante un Liverpool que también eliminó a los italianos en octavos. Doce años que pesaron mucho para una hinchada que, pese a los nefastos últimos treinta días en competiciones italianas y la mala temporada en general, está ilusionada con su equipo, con volver a escuchar el himno y mirar de igual a igual a los rivales.

Hace muchos años que había esta ilusión en la casa 'nerazzurra', que si bien ha estado en finales de UEFA Europa League, Copa Italia o Supercopa Italia, siempre luchó por volver al sitio que históricamente ocupó, entre los mejores de Europa, portando el cartel de equipo temido que podía optar a todo.

Despojado de la grandeza que tuvo en Europa, opacado por una Juventus que comenzó su dominio en Italia, Inter se vio relegado incluso a jugar en Europa League.

Una competición en la que ocurrieron los últimos enfrentamientos entre ambos combinados. Fue en la temporada 2003-04, cuando todavía se conocía como Copa UEFA. Inter eliminó a Benfica con un empate sin goles en Portugal y una victoria por la mínima (4-3) en San Siro, sentando un precedente a favor en cuanto a resultados. Y es que Inter saltará al campo de Da Luz con la condición de invicto ante Benfica. Dos victorias y un empate en el historial son el escudo perfecto para los de Inzaghi.

Pero el telón de fondo de aquella final de Copa de Europa y la relevancia de cualquier dato significativo que pueda servir para uno o para otro, caerán en cuanto este martes suene el himno de la Champions. La reedición del partido de 1965 quedará en un segundo plano cuando el balón comience a rodar y la mente pasará de recordar un pasado anhelado a ilusionarse con un futuro prometedor.