Boca recibe a River en una nueva edición de Superclásico, correspondiente a la 15ª fecha del Torneo Clausura 2025, en La Bombonera. Un duelo que puede marcar el rumbo de ambos equipos en el tramo final del año y, al mismo tiempo, definir su proyección de cara al próximo. A continuación, las claves del partido que se disputará el domingo 9 de noviembre desde las 16:30.
Cómo llegan al Superclásico
El equipo de Claudio Ubeda es líder del Grupo A con 23 puntos en 14 partidos y busca consolidar su presente irregular, mientras que el de Marcelo Gallardo, presionado por los resultados, marcha sexto en el Grupo B con 21 unidades.
El Xeneize alternó actuaciones contundentes (como el 5-0 frente a Newell’s) con tropiezos que despertaron dudas, como el 1-2 ante Defensa o el duelo ante Belgrano, que también fue 1-2. Sin embargo, logró recuperarse ante Barracas y Estudiantes, mostrando mayor solidez y orden. River, en cambio, atraviesa semanas difíciles: perdió cuatro partidos consecutivos en el Monumental (racha inédita en su historia) y sus hinchas ya hicieron sentir su malestar.
¿Cinco defensores para frenar a Boca?
La disposición de la defensa de River será una de las claves del partido. El Muñeco analiza volver a una línea de cinco defensores, como en la última visita a La Bombonera (triunfo 1-0 en 2024), para intentar contener el poder ofensivo de Boca. En aquel encuentro, el esquema 3-5-2 le permitió equilibrar el juego por las bandas y controlar las subidas de los laterales rivales.
Esta vez, Gallardo podría repetir la fórmula con Gonzalo Montiel y Marcos Acuña como carrileros. Ambos, campeones del mundo en 2022, aportarían experiencia y despliegue para contener a los extremos locales. El objetivo será frenar las proyecciones de Barinaga y Blanco, dos piezas claves en el ataque por las bandas, y evitar los desbordes de Zeballos, el jugador más desequilibrante del local.
Además, el DT podría apostar por la solidez de Portillo y Rivero, dos de los refuerzos que jugarían su primer Superclásico, junto a Maxi Salas. La incógnita es si Gallardo apostará por ese dibujo o si volverá a la línea de cuatro clásica.
La batalla del medio: Paredes vs. Enzo Pérez
En la mitad de la cancha se jugará otro de los duelos decisivos. Boca tiene en Leandro Paredes a su eje de juego: desde su llegada, el equipo ganó en posesión y circulación. Según datos de Opta, es el futbolista con más pases del torneo, con casi 120 más que su inmediato perseguidor. Además, el Xeneize es el equipo que más secuencias de diez pases o más acumula, lo que marca su dominio territorial.
River, en cambio, buscará compensar esa desventaja con el regreso de Enzo Pérez, un histórico que conoce este tipo de partidos y que podría ser el encargado de cortar el circuito de juego rival. A su lado, Galoppo ofrece una cuota goleadora extra: es el volante con más remates al arco del equipo y podría ser una pieza vital.
Ambos conjuntos presionan poco arriba: Boca está 25° y River 17° en presiones altas del torneo, por lo que el mediocampo será el escenario donde se definan los ritmos. Si los de Ubeda logran imponer su bloque medio compacto, pueden controlar la pelota y dañar de contra. En cambio si el Millonario puede recuperar rápido y conectar a sus creativos, tendrá espacios para lastimar.
La pelota parada y la eficacia en las áreas
En partidos cerrados como este, la pelota parada suele ser determinante. El local saca clara ventaja en ese rubro: de sus 24 goles en el Clausura, 10 llegaron a través de jugadas de balón detenido. Con Paredes como especialista y cabeceadores peligrosos como Di Lollo y Giménez, ya que Battaglia está afuera por lesión, el Xeneize tiene argumentos para hacer la diferencia.
El conjunto de Núñez, en cambio, no logra la misma efectividad: solo tres de sus 20 goles llegaron de pelota parada. Si bien cuenta con buenos cabeceadores como Martínez Quarta, Rivero o Portillo, el problema radica más en la precisión de la ejecución que en la cantidad de opciones. Además, en defensa sufre en esa vía: ha recibido varios tantos en los últimos partidos tras centros o segundas jugadas, un punto débil que Gallardo intentará corregir.
Dos defensas frágiles
Ambos sufren atrás. Ninguno de los dos mostró ser sólidos en defensa. El Millonario recibió 13 goles en los últimos 10 partidos, con apenas tres vallas invictas, mientras que al conjunto de la Ribera le convirtieron 9 tantos en el mismo lapso y solo mantuvo la valla en cero en cuatro ocasiones.
El detalle es que Boca viene de recibir cuatro goles en sus últimos tres partidos, lo que muestra una merma en la solidez defensiva que había conseguido. River, por su parte, atraviesa un momento similar, con errores individuales y desajustes que le costaron puntos valiosos.
Por eso, el Superclásico siempre es un partido aparte y promete emociones de ambos lados: dos equipos que pueden lastimar, pero también que suelen conceder. Y en ese equilibrio entre eficacia y fragilidad puede estar la verdadera clave del partido del domingo.
