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Águilas Blancas: la gloria y el luto de Diego Giron en el título de intermedia

Diego Girón, jugador de Águilas Blancas, disputó el partido en el que ganaron el título de la categoría Intermedia de la ONEFA pese a que su padre, había fallecido unas horas antes.


Diego Girón sabía que la mejor forma de honrar a su padre, Rubén Girón, quien había fallecido unas horas antes, era presentarse al campo para disputar la final de la categoría Intermedia de la ONEFA con las Águilas Blancas del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

La decisión fue la correcta. Diego y las Águilas Blancas ganaron el campeonato tras derrotar a los Auténticos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, con marcador de 7-6.

Terminado el partido, Diego se tomó una foto con el trofeo de campeones y una pequeña imagen de su padre. Por lo emotivo y peculiar, el momento se hizo viral en redes sociales.

A las nueve de la mañana, la familia había encontrado a don Rubén sin vida. Fue víctima de un infarto fulminante. Diego, estaba citado para integrarse al equipo a las cuatro de la tarde, en el Casco de Santo Tomás.

“Le dije a mi mamá y a mis hermanas, que la verdad yo sí quería ir al partido, porque mi papá estaba muy emocionado por la final. Estaba muy ilusionado y les dije que la verdad yo quería ir más que nada por mi papá”, relata Diego, en entrevista con ESPN Digital.

“Cuando llegué al campo ya todos me estaban esperando. Me dieron el abrazo y el pésame. Recuerdo en especial las palabras del otro corner, el #26, Iñaki Mariscal, a quien conozco desde las juveniles. Me dijo que yo era su hermano, que sabía que estaba para mí. Que este partido iba para mi papá y que cualquier cosa que yo ocupara siempre iba a estar él”, narra Girón, quien se desempeña como esquinero y jugó su primera temporada en la Intermedia.

Diego intentó actuar en congruencia con la pasión que su padre le inculcó desde niño por el deporte, por el futbol americano y, en especial, por las Águilas Blancas.

“A mí no me gustaba tanto el fútbol americano, yo era más de fútbol soccer, pero mi papá decidió meterme a las Águilas Blancas, porque siempre dijo que era un gran equipo, con una gran afición y que este era un deporte, que más que un deporte, era una escuela de vida”, comenta Diego.

Y agrega: “Yo tenía un muy bonito vínculo con mi papá. Era mi modelo a seguir. Yo le decía papi y él me decía papito, o Big papi. Siempre estuvo para mí. A partir de la pandemia fue con el que más tiempo conviví porque fue el que me estuvo llevando todo el tiempo a mis entrenamientos”.

El resultado del juego, el ambiente del partido, el apoyo de la afición solo refrendó lo que Diego ya sabía: el campeonato de las Águilas Blancas se viviría como una fiesta.

“Yo ya tenía una noción de qué tan querido es el equipo, porque igual con mi familia íbamos a los partidos de Liga Mayor y mi papá siempre nos dijo que la mejor afición del país era la de Águilas Blancas. Y pues sí, al ver cuánto se llenó el estadio pues sí me impresionó un poco. Pero no fue un tema de que nos pesara, al contrario siento que la afición nos ayudó a cumplir esta meta también”, asegura Girón.

Los retos que ahora enfrenta Diego como persona, serán seguir sus estudios en la Escuela Superior de Administración y Comercio, mientras que como jugador encarará el reto de jugar su segunda temporada de Intermedia, siempre con la mente puesta en llegar a la Liga Mayor.

“Sí, mis planes es terminar mi Intermedia y subir a Mayor, ese era mi sueño con mi papá. Y pues seguir con esos planes, trabajar más duro para lograr esos objetivos”, afirma Diego, quien hará frente a dichos retos acompañado de su mamá, Verónica Araujo,y sus hermanas Karen Verónica y Mónica.

Al cerrar los ojos, Diego siempre recordará los momentos al lado de su padre en el campo y el consejo que siempre resonará en su mente: “un hombre acomedido, cabe en todos lados”