<
>

Triunfos y batallas de la leyenda y pionero latino Joe Kapp

La familia es primero.

Así es como Joe Kapp fue educado y ese es el recuerdo más intenso en la mente del ex quarterback, aun cuando los detalles de algunos de sus impresionantes logros personales en el campo de futbol americano desaparecen de su memoria.

Kapp es el único quarterback que tiene la distinción de haber jugado en un Rose Bowl, la Grey Cup (final de la Liga Canadiense) y un Super Bowl.

El méxicoestadounidense fue pionero también en otro papel cuando fue coach de la Universidad de California por cinco años y también trabajó como presidente y gerente general de los British Columbia Lions, uno de los equipos para los que jugó en Canadá.

En cualquier ámbito en el que trabajó, Kapp lo hizo como un latino orgulloso y forjó su propio camino en el futbol americano. Aun así, el deporte que tanto amó parece haberle cobrado una factura muy alta. Kapp, de 79 años, ahora lidia con los efectos del Alzheimer.

Un estudio de 2012 publicado en la revista Neurology encontró que los jugadores de la NFL están tres veces más expuestos que la población general de Estados Unidos a morir a causa de una enfermedad neurodegenerativa, entre ellas, el Alzheimer.

Algunas veces, un recuerdo de algo sucedido hace mucho tiempo le llega con claridad a Kapp, como el marcador de un juego del equipo de basquetbol de su preparatoria y que ese equipo perdió. En otras ocasiones, batalla para recordar eventos sucedidos minutos atrás. Durante una reciente entrevista, el humor y encanto de Kapp brillaron y sus historias como pionero en varios ámbitos se mantienen tan especiales como siempre.

Nota: Algunas respuestas fueron editadas para que se leyeran con más claridad.

Pregunta: ¿Dónde comenzó todo para ti?

Kapp: Nací en Santa Fe, Nuevo Mexico. Fui el más grande en la familia. Mi mamá era Floriencia García y mi padre Robert Kapp. Él era rubio, de ojo azul, pero en el norte de New Mexico, todos hablaban español y él lo hablaba mejor de lo que hablaba inglés. Mi papá era vendedor y hablaba español de forma fluida.

¿Cuándo dejaste New Mexico y qué deportes jugabas en ese entonces?

Kapp: Justo antes de la guerra (Segunda Guerra Mundial), llegamos a San Fernando, California. Jugué de todo, excepto hockey. El futbol americano fue bueno para mí, pero, ¿cómo haces que otros jueguen contigo además de lanzar pases? El basquetbol lo puedes jugar solo. Pueden driblar y hacer disparos cortos a la canasta solo. Jugué basquetbol y fui parte del Equipo Ideal del Sur para ir a la preparatoria Hart High en Newhall. Era una escuela pequeña. Fuimos vencidos por la Preparatoria de San Fernando una vez por 38 puntos.

¿Qué sucedió después?

Kapp: Estuvimos en San Fernando, luego fuimos a Salinas, que era una zona más rural. Muy buenos atletas jugaron en Monterey, Santa Cruz y Watonsville.

¿Tu familia méxicoestadounidense sufrió algún tipo de discriminación en California en aquella época?

Kapp: Había prejuicios todo el tiempo, pero los enfrentamos. Éramos felices. Nunca nos entristecimos.

¿Cómo trabajaste para mejorar como quarterback?

Kapp: Vivíamos en una zona que tenía un edificio con electricidad y subí e hice tres círculos y lancé balones a ellos. Los balones rebotaban de regreso y los volvía a lanzar. No podía haber hecho si no hubiera amado lanzar.

El basquetbol y el futbol americano eran mis deportes favoritos. Vivíamos frente a la preparatoria. De niño, conseguí un trabajo en la escuela barriendo el gimnasio. Me dieron la llave y me ponía a hacer disparos al aro por horas.

¿Por qué decidiste ir a la Universidad de California en Berkeley?

Kapp: Era el más grande cinco niños. Ofrecí quedarme en casa y ayudar, pero mi mamá dijo, “No. Tienes esta oportunidad de ir a la escuela”. Fui a Cal, porque me dejaron jugar basquetbol y futbol americano. No quise jugar ya beisbol. Era demasiado lento para mí. Hay que esperar a que la pelota llegue a ti. Ese deporte no era para mí.

¿Cómo fue estar en Cal como estudiante y atleta de dos deportes?

Kapp: Cuando vas a Cal, académicamente, es mucho trabajo duro. Tuve una educación increíble en Cal. Si no la aprovechaba, hubiera sido muy tonto. Aún jugué basquetbol. Creo que los coaches pensaron que si me mantenían feliz jugando basquetbol, podría contribuir más al equipo de futbol americano. De nuevo, el balón me llamaba. Hice el trabajo que debía para participar en el futbol americano al más alto nivel.

¿Qué se sintió jugar en el Rose Bowl de 1959?

Kapp: Cal no ha vuelto al Rose Bowl desde entonces. Fui de una forma en el futbol americano, que es un deporte de equipo y su vas a jugar conmigo, jugaríamos como equipo y dedicación, cosas que antes eran importantes.

¿Cuáles son los otros recuerdos que tienes de ese equipo que fue al Rose Bowl?

Kapp: No había muchos latinos. La gente no notó al principio que yo lo era. El apellido Kapp no es latino. En Cal tuvimos a Bob Gonzalez, el corredor de poder. Teníamos un gran corredor, Hank Olguin. Yo era parcial. Le daba el balón a mis amigos latinos.

¿Cómo terminaste por iniciar tu carrera profesional en Canadá?

Kapp: Cuando terminé en Cal, (La NFL) no me llamó, así que me fui a Canadá, a los Calgary Stampeders. Las reglas de allá me ayudaron. Como un quarterback que gustaba de correr, tuve ventaja, pero seguí trabajando en mis pases. Los niños creen que las mejorías se dan de la noche a la mañana. Eso no es verdad. Uno debe salir y trabajar en ello. Calgary terminó por cambiarme a Vancouver por cuatro jugadores. Fue un gran canje en aquél entonces.

Recordando esa época, ¿cómo el ser latino afectó tu carrera deportiva?

Kapp: Inicié y tuve relaciones que son más fuertes que las que pueda tener una persona común en su vida. En una familia latina, uno aprende a ser responsable y a amar. A amar con firmeza. Tuve ese beneficio. Uno no tiene que estar en un equipo de futbol americano para tener amistades sólidas. Los deportes no lo son todo en la vida.

Por tu carrera en la NFL, ¿estás orgulloso de ciertas actuaciones en el campo en particular?

Kapp: Aún tengo un récord de pases de touchdown (en su carrera con los Minnesota Vikings, lanzó siete envíos de anotación en un juego, ante los Baltimore Colts, en 1969; Kapp comparte la marca con siete otros quarterbacks). Pude haber lanzado ocho o nueve, pero los dominamos tanto, que no tenía sentido.

Te ganaste la reputación en la NFL como un jugador duro. ¿Eso te afectó?

Kapp: Ahora estoy pagando ese precio. Tengo una artritis muy severa. Fui golpeado en la cabeza demasiadas veces y estoy muy afectado por eso.

También ayudaste a cambiar los contratos de jugadores en la NFL cuando demansaste a la liga en 1971. ¿Qué piensas ahora de la compensación a los jugadores?

Kapp: Leo (y pienso), ¿le van a pagar a un jugador $50 millones? Mejor voy por cuatro tacos y una ensalada.

¿Cómo son tus días actualmente?

Kapp: Soy muy afortunado de haber ahorrado lo suficiente para tener un ranchito en Los Gatos. Tengo una gran esposa e hijos, nietos, así que el quarterback migrante se ha asentado. Aquí estoy, en el porche. El cielo es tan azul como puede serlo. Estoy a 15 minutos del océano. Soy muy feliz.

¿Cuál ha sido la lección más grande de tu vida?

Kapp: Siempre da el máximo esfuerzo. Eso me lo ensenñó mi madre. Si vas a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas. Así me lo enseñó. Si vas a intentarlo, da tu máximo esfuerzo. Todo empieza con la actitud. Uno debe ser fuerte, muy duro y ser tan inteligente como sea posible para ser alguien.