Missael Oseguera, saxofonista de Panteón Rococó y coach en los Pumas CU, narra cómo combina su pasión por la música y el futbol americano.
La preparación, la disciplina y la excelencia en la ejecución son los pilares que llevaron a que Panteón Rococó sea considerada una de las bandas musicales más importantes del ska mexicano.
Esos valores son los que Missael Oseguera, saxofonista del grupo, también busca infundir como coach de los Pumas CU, equipo de la Liga Mayor de la ONEFA, que este viernes inicia su participación en la temporada 2025, con el duelo contra los Aztecas de la UDLA en el estadio Olímpico, a las siete de la noche.
Además de una exitosa trayectoria musical de 30 años como integrante de Panteón Rococó, Missael Oseguera se ha empeñado en mantenerse cerca de su otra pasión, la del futbol americano, la cual nació cuando tenía cuatro años, cuando jugó en las categorías infantiles de Politos en la Ciudad de México.
De hecho, la cercanía de Missael Oseguera y Panteón Rococó a los deportes es una constante. Son seguidores del equipo St. Pauli, de la Bundesliga alemana, por un tema de afinidad ideológica. También son hinchas de los Pumas de la UNAM de la Liga MX.
En 2023 tocaron luego del Tazón México VI, que es el partido en el que se disputa el título de la liga de futbol americano profesional (LFA).
Entregado al deporte de las tacleadas, y en tanto su labor como músico profesional no se lo impida, Missael Oseguera también forma parte del staff de coaches de los Mexicas, que en mayo pasado ganó el título de la LFA, en Puebla.
Todo compaginado con la gira de celebración por sus tres décadas de existencia que este año Panteón Rococó realiza en México, Europa y Estados Unidos.
La historia de Missael Oseguera se une la que Andrea Martínez, la pateadora de Pumas CU, y quien en su momento rompió la línea de género, al ser la primera mujer en participar en la Liga Mayor.
En el duelo de esta noche en Ciudad Universitaria, también tomará parte Diego Rosado, con los Aztecas de la UDLA, y quien forma parte de una familia con amplia tradición en el futbol americano de nuestro país.
¿Cómo definirías a Missael Oseguera?
En cuestión de profesional soy saxofonista, esa es mi profesión. Con Panteón Rococó estamos cumpliendo tres décadas de existencia, por lo que estamos en una gira por todo México celebrando. En 2026 la llevaremos a Europa y Estados Unidos. Este año cerraremos con dos grandes conciertos en el estadio GNP.
El ámbito deportivo y más específico en el futbol americano, desde los cuatro años empecé a jugar este deporte en Politos, que en esa época era equipado. Unas temporadas las jugaba, a veces no, por cuestiones económicas o por la falta de tiempo de mis papás.
Seguí ahí hasta Intermedia. Y fue precisamente en ése momento que tomé la decisión de que mi camino iba a ser la música. Ya chocaban demasiado los tiempos.
Y desde ahí hasta los 23 años, regresé a jugar flag football. Por mis compañeros entré a una liga máster y regresé a equiparme. En ese proceso empecé a ser coach en infantiles, juveniles hasta que hubo la oportunidad de integrarme al staff de Pumas CU en 2019, que es el año en que llega el coach Félix Buendía.
Qué tanto te mueven tus pasiones y han sido un motor para compaginar la música y el fútbol americano?
Completamente, y en muchos casos es muy similar, sobre todo porque cuando tú te dedicas a ser músico y te dedicas más a cuestiones alternativas, al rock y todo eso, tienes que hacerlo por pasión, ni siquiera sabía que ibas a dedicarme de oficio a ser músico, lo tomé porque me apasionaba la música y me gustaba ir a los conciertos y eso me movía, igual que a mis compañeros y 30 años después se volvió nuestro oficio, nuestra forma de vida, nos convertimos en músicos en el proceso.
E igual el fútbol americano. No es algo que te garantiza muchas cosas más que la emoción, la preparación y la hermandad, pero pensar que vas a vivir de la música o del futbol americano es un gran volado.
Todo depende de la preparación y la disciplina y el empeño que uno ponga.
He pasado, tanto en Pumas CU como en Mexicas por cubrir tantas posiciones, desde acomodar conos, llevar agua, llenar scripts de entrenamientos, o sea, empezar desde muy abajo para ir aprendiendo los procesos y las formas de trabajo y a la para seguirme preparando.
Me gusta considerarme un promotor del deporte y apoyo, y sí, a veces en LFA tuve que ser aguador, tuve que agarrar las cadenas, lo hice para ayudar a los equipos en una liga que iba empezando.
¿En que momentos has podido mezclar ambas pasiones?
Lo pude hacer porque toqué con Panteón Rococó en un medio tiempo del Tazón México, en Chihuahua, hace dos años.
En el lado de la música ha sido más fácil compaginar. Soy muy fan de los Pitsburgh Steelers y veía partidos y tenía una pequeña televisión y la ponía al lado del escenario y yo tocaba en la orilla y me ponía a ver el Super Bowl , o los playoffs, y pues mis compañeros me hacían burla, pero me lo permitían.
En el fútbol americano no es así. Tienes que estar concentrado al 100 y no puedes hacer dos cosas.
Lo más cercano que me ha tocado es precisamente cuando tocábamos en el Tazón México, pues pude estar en sideline, pude estar con amigos pude ver el mundo del americano y al medio tiempo subí, toqué cuatro rolas y al final del partido tocamos un concierto y ha sido una de las experiencias para mí más enriquecedoras, pues pude tener a un lado a mis compañeros de 30 años de la música y por otro lado en el mismo lugar a grandes amigos de fútbol americano.
Entonces soy multidisciplinario, me apasiona y me veo envejeciendo en un campo de fútbol americano, caminando, viendo jugar a niños y apoyar.
¿Qué responsabilidades tienes como coach?
Soy coach de posición, sobre todo de backs defensivos. En Liga Mayor nunca he querido tomar una posición como coach de posición porque, valga la redundancia, porque me parece demasiado compromiso y debido a mi otra profesión a veces no puedo cumplir al ciento por ciento.
¿Cómo empezaste a ser también coach con Mexicas, en la LFA?
Al coach Félix Buendía le llega la invitación para ser coach de Mexicas para el último partido de la temporada 2023, me invita también y desde el 2023 hemos estados ahí.
Fue todo un proceso, en el que cambiamos la mentalidad, cambiamos la forma de trabajo, todo de la mano del coach Buendía y, pues, de haber estado en un séptimo lugar con solo dos ganados, ahora quedamos campeones.
Mientras en lo musical ya estás encumbrado ¿Cómo coach qué metas tienes por cumplir?
En el futbol americano tengo una asignatura muy grande: quiero ser campeón con Pumas CU. Si un día lo cumpliera yo diría que estoy completo.
En la música yo ya hice todo lo que quería, pero si el día de mañana me puedo ir tranquilo a donde sea en lo musical y en lo deportivo me falta con Pumas CU un campeonato de Liga Mayor.
¿Quiénes son tus ídolos en la música y en el deporte?
En el deporte toda la vida fue Rod Woodson, el número 26 de los Steelers. Fue tan grande mi pasión por seguirlo a él que cuando estaba jugando a los Baltimore Ravens los apoyé.
Yo pensaba que Rod Woodson necesitaba irse con un anillo, tuve la oportunidad hace unos años de conocerlo aquí en México y decírselo y poder convivir un poco con él.
En la música tenía un gran amigo, que era Sax, el de Maldita Vecindad. Nunca tomé clases con él ni nada, pero él me apoyó mucho. Me daba tips y era como mi familia.
