Trae Young y su faceta de líder en una NBA que ya lo cataloga como villano

Hay quien piensa que Trae Young arrastra todavía una 'carga' en su espalda desde el draft de 2018, cuando los Atlanta Hawks canjearon sus derechos por el talento generacional esloveno Luka Doncic.

¿Y por qué no? Jugadores como Doncic surgen cada cierta cantidad de tiempo, aunque claro, decirlo ahora es lo más sencillo.

Fueron los 'Mavs' los que confiaron en el jovencito base que venía de ganarlo todo en un Real Madrid liderado por veteranos, y encabezado por la leyenda española Sergio Llull, pero que existía la duda sobre si su juego podría trasladarse a la NBA.

A unas 781 millas de distancia, en Atlanta, los Hawks vieron en Young, un base de 6'1" (1.85 metros) de la Universidad de Oklahoma -que promedió 27.4 puntos y 8.7 asistencias en la NCAA- una pieza 'segura' y definitiva para la reconstrucción de su equipo.

Entonces, ambos debutaron.

Desde el 'saque' inicial, se le atribuyó a los Hawks el peor error de su historia el haberse desprendido de Doncic. Mientras eso sucedía, Young -todavía apenas con 22 años en esta, su tercera temporada- trabajaba en silencio.

Lo hizo bien. Aceptable. Incluso fue seleccionado al pasado Juego de Estrellas, pero en el más reciente, el de la edición de 2021, quedó fuera pues Atlanta no cumplió las expectativas en la primera parte de la campaña. Eso luego de desembolsar contratos millonarios en refuerzos como Bogdan Bogdanovic, Danilo Gallinari y Rajon Rondo, quien fue luego canjeado a los LA Clippers por Lou Williams.

¿Young un gran jugador, pero solo de un equipo perdedor? El eco de las críticas crecía a pasos agigantados. Los Hawks atravesaban su peor momento y el entrenador Lloyd Pierce fue despedido. Fue entonces cuando entró en su lugar la figura de Nate McMillan, quien cogió un equipo que marchaba en el undécimo puesto de la Conferencia Este con marca de 14-20 y lo levantó como pocos imaginaron que haría. Especialmente en casa, donde tuvo el segundo mejor récord desde ese entonces.

Tres meses después, los Hawks avanzaron a postemporada y despacharon en cinco partidos a los siempre ruidosos (nada se compara con una afición de postemporada en el Madison Square Garden) New York Knicks.

Young se convirtió en el villano que no sabíamos que necesitábamos. Desde los famosos episodios de Reggie Miller y Spike Lee, la 'meca' del básquetbol Madison Square Garden no había 'odiado' tanto a alguien como a Young.

Él manipula la defensa con su dribleo y mirada, y utiliza a su favor la constante amenaza de ser un buen pasador para crear espacios a sus compañeros. Puede, además, anotar un triple desde cualquier lado de la cancha y atacar y crear un puente aéreo a su favor. Crea faltas inexistentes y hasta llega convertirse 'molestoso' para el contrario.

Solo leyendas como Bernard King (34) y Kareem Abdul-Jabbar (33.3), de acuerdo a ESPN Datos, promediaron más puntos que Young (32.7) en el actual Madison Square Garden.

Ahora, pese a la desventaja 2-1 en las semifinales de la Conferencia Este, Young sigue haciendo 'diabluras' ante los Philadelphia 76ers.

Registra 230 tantos en sus primeros ocho partidos de playoffs, lo cual lo coloca en el quinto puesto de todos los tiempos, un espacio por debajo de Doncic.

Pero lo más importante, como toda buena virtud de líder, Young inspira y delega en sus compañeros. Y así tiene que hacerlo en el resto de la serie, pues su principal defensor, el armador de los 76ers, Ben Simmons, impidió que el base completara satisfactoriamente 42 de 85 jugadas con el balón en el Juego 3, según ESPN Stats & Information.

Pero previo a eso, Young se había combinado para 136 tiros de campo y asistencia en esta postemporada. Se convirtió en el primer jugador en promediar 25 puntos y 10 asistencias por cotejo en los primeros siete duelos de playoffs de su carrera desde Tim Hardaway en 1991.

Como ven, la elección de los Hawks de Young por Doncic ha sido, de momento, acertada. Así lo dicen los números. ¿Qué si fue la correcta? Eso ya es otro tema.

De momento, Young ya ganó su primera serie de postemporada y anda en la búsqueda de contagiar a Atlanta para dar la sorpresa sobre los 76ers y meterse en la final de la Conferencia Este.

La tarea no es sencilla. De hecho, se podría decir casi imposible cuando Joel Embiid hace lo que quiere. Pero, al fin y al cabo, los líderes saben anticiparse a los hechos. Próximo a cumplir 23 años en septiembre, Young ha comprendido que el fracaso no es lo contrario al éxito, sino que es parte de él.

Tal vez en la duela no sea el más alto y fuerte, pero a nivel mental, Young es un gigante.