En el segundo mes de la segunda temporada de un contrato de $140 millones de dólares, los Detroit Tigers, finalmente, han comenzado a percibir parte de la magia que buscaban cuando ficharon al torpedero puertorriqueño Javy Báez en el mercado de agentes libres.
Báez, quien se ganó el apodo de "El Mago" por su asombrosa capacidad para improvisar trucos espectaculares e inesperados en el terreno de juego, tuvo los peores números de su carrera en las Grandes Ligas en el 2022, mientras estrenaba su pacto de seis años con el equipo de la Ciudad Motor.
El boricua bateó .238 con 17 cuadrangulares y un promedio de OPS de .671, el peor desde que es un pelotero regular, en 144 juegos. Un ganador del Guante de Oro en el 2020, tuvo -1 carrera salvada con su defensa en su primer año en el Comerica Park.
En los primeros 12 encuentros del 2023, lo hizo peor aún, bateando .122, sin jonrón, una carrera impulsada y OPS de .328. Su 29% de bolas conectadas con fortaleza fue un gran testimonio de sus pobres estadísticas ofensivas.
Para colmo de males, el manager AJ Hinch sacó a Báez del juego del 13 de abril contra los Toronto Blue Jays después de que el pelotero perdió la cuenta de cuántos outs había en la tercera entrada, provocando un dobleplay contra su equipo.
"Si miras las últimas dos series, hemos cometido una serie de errores mentales, y lo único que podemos controlar es nuestra preparación y nuestra atención. Es un mensaje para todo el equipo", dijo Hinch después del choque, que terminó en un triunfo 3-1 de Detroit.
Después de batear .264 con 149 jonrones, OPS de .783, un porcentaje de 45% de frecuencia de golpear duro la pelota en una carrera de ocho años con los Chicago Cubs y, brevemente, con los New York Mets, el bajón del boricua, en todos los aspectos, encendió las alarmas del pánico en Detroit.
Los resultados de los primeros 184 cotejos de los Tigers con Báez en nómina presagiaron que esa relación parecía condenada al fracaso, salvo que el infielder recuperara sus habilidades especiales para crear la ilusión de que, para él, casi todo es posible en un diamante de béisbol.
Básicamente, eso fue lo que hizo el nativo de Bayamón: Sacar un conejo de la chistera. Báez bateó de 3-2 con dos anotadas en la victoria de Detroit 5-0 sobre los Cleveland Guardians el miércoles y ahora batea .321 con tres jonrones, 15 carreras impulsadas y OPS de .875 en los últimos 23 partidos. En ese tramo, ha pegado al menos un hit en 19 cotejos para fijar en .256/.319/.695 sus promedios de bateo, OBP y OPS en la temporada.
"Estoy haciendo los ajustes. Este juego es difícil y hay que hacer ajustes", dijo Báez, quien a la defensa tiene tres carreras salvadas, solamente por detrás de los dominicanos Wander Franco, de los Tampa Bay Rays, y Jorge Mateo, de los Baltimore Orioles, que tienen cuatro, entre todos los torpederos de la Liga Americana.
Báez está empatado con Franco (con cinco) en el liderato del joven circuito de outs por encima del promedio.
"Me he sentido bien en los últimos días, mucho mejor que al inicio de temporada. La temporada de Grandes Ligas es muy larga y, por eso, siempre habrá altas y bajas", agregó Báez, quien tiene una línea de .241/.286/.675 con 20 jonrones en 178 juegos con los Tigers.
Más importante aún que el retorno de la producción de Báez, es el impacto que está teniendo en su equipo.
Detroit, que no juega en la postemporada desde el 2014 y que ha terminado con marca negativa en los seis años anteriores, ha ganado 11 de sus últimos 22 juegos para colocar su récord en 17-19 y acercarse a 2.5 juegos del primer lugar en la División Central, que ocupan los Minnesota Twins.
Es verdad que aún Báez está lejos de la forma del tipo dos veces Todos Estrellas que terminó segundo en la carrera por el premio Jugador Más Valioso (JMV) de la Liga Nacional en el 2018 y que fue JMV de la Serie de Campeonato del viejo circuito en el 2016, cuando además ayudó a los Cubs a ganar su primera Serie Mundial en 108 años, pero las últimas señales son alentadoras.
El pelotero de 30 años está mostrando su magia en todas las áreas del juego.
"Solía odiar a Javy. Estar en Cincinnati y tener que jugar contra él, no podía soportarlo. Pero es bueno estar en su equipo", dijo el lanzador Michael Lorenzen, un antiguo rival divisional y ahora compañero de Báez en Detroit, como forma de alabar el juego defensivo de Báez.
