El dúo de Mercedes aplastó a todos y ocupará la primera fila de la carrera corta de Shanghái. Detrás, McLaren y Ferrari luchan desde lejos. Red Bull faltó a la cita.
Ferrari puede poner el alerón trasero giratorio, McLaren puede lograr un salto grande en cinco días para ponerse más competitivo, Max Verstappen puede cambiar su simulador para jugar Mario Kart, pueden pasar muchas cosas alrededor, pero cuando un Mercedes acelera, queda adelante en estos primeros compases de la temporada 2026 de Fórmula 1. En día inicial del GP de China, segunda fecha del año, habían dominado el único entrenamiento y después volaron en la clasificación para el sprint, con George Russell adelante.
A los W17 no les cuesta nada sacar los tiempos. Regeneran la batería como nadie, doblan más veloces que el resto, en la recta vuelan. No hay chance de vencerlos en el inicio del año. El inglés, quien viene de ganar en Australia, se quedó con el primer cajón de partida del sprint al marcar 1m31s520, seguido por Kimi Antonelli, su compañero, con 1m31s809. Un resumen que pinta de cuerpo entero la distancia de las Flechas de Plata: fueron los únicos que bajaron los 92 segundos. Sí, los terrenales marcaron de 1m32s para arriba.
No son pocos los que se preguntan qué pasará a partir del 1º de junio. Desde ese día, la FIA realizará una doble medición en la relación de compresión, a temperatura ambiente y en caliente (a 130 grados). Es que todos señalan a la unidad de potencia alemana porque superaría la relación de compresión en caliente, con elementos de expansión natural, y pasaría a tener 18.1 en lugar de 16.1. Por lo pronto, el nivel demostrado por los autos del equipo de Brackley es abismal. Incluso con los usuarios clientes de la unidad de potencia Mercedes.
Justamente el tercero de la qualy para el sprint fue un cliente de la unidad de potencia alemana, con Lando Norris. El campeón quedó a 621 milésimas. Tal vez el mensaje de Andrea Stella, director del team ganador de los dos últimos mundiales de Constructores, después de Australia llegó al oído que esperaba. El pope deslizó que le llamaba la atención la diferencia de los Mercedes y que, tal vez, no estaban exprimiendo bien la unidad de potencia. Cinco días después, un auto papaya se metió delante de las dos Ferrari. Y Oscar Piastri, quien viene del golpazo insólito de Melbourne en las vueltas de boxes abiertos antes de la grilla, se ubicó quinto.
Ferrari se quedó con el cuarto y sexto cajón, con Lewis Hamilton por delante de Charles Leclerc. El equipo de Maranello había puesto el alerón giratorio en el único entrenamiento de China, con la idea de poder sacar ventaja en la larga recta de 1,2 kilómetros. Nada de eso pasó y el equipo decidió volver al de Australia para la qualy del sprint. De todas maneras, la distancia es muy grande. El inglés, quien el año pasado ganó la carrera corta de Shanghái (hasta ahora, lo mejor que logró desde su llegada a Ferrari) quedó a 641 milésimas, mientras que el monegasco se ubicó a 1s008.
¿Y Red Bull? Faltó a la cita. Max Verstappen e Isack Hadjar pelearon durante todo el día con un indócil RB22. El tetracampeón quedó octavo, detrás de Pierre Gasly, de gran actuación con el Alpine. Hadjar, en tanto, fue décimo, detrás de Olvier Bearman, quein reconfirmó lo bueno mostrado en Australia.
Este sábado, en la madrugada de Latinoamérica, se disputará el sprint y, luego, la clasificación para la competencia del domingo. “Las carreras hay que correrlas”, dijo Juan Manuel Fangio, pero si no pasa nada raro, las Flechas volverán a estar en lo más alto. Tal vez, lo más entretenido pase por el duelo de McLaren y Ferrari por ser los mejores del planeta Tierra.
