Una estrategia para un LeBron de 25 años en LA, una nueva defensa en Cleveland y un mensaje desde OKC: lo que aprendimos con el arranque de playoffs.
En marzo de 2000, LeBron James disputó el que, hasta ese momento, fue el partido más importante de su vida: la final del campeonato estatal de Ohio.
El espigado jugador de primer año encestó 10 de sus 12 tiros de campo, capturó nueve rebotes y anotó 25 puntos, dando más que una señal de que estaba destinado a lograr grandes cosas. Sin embargo, el jugador determinante del encuentro fue un compañero suyo de primer año llamado Dru Joyce, quien anotó siete triples. Su exhibición de tiro desmanteló la defensa zonal del equipo rival, la primera de muchas estrategias ideadas para intentar frenar a James.
Luke Kennard tenía entonces tres años de edad. Quince años después, superó la marca de anotación histórica de James en el baloncesto de preparatoria de Ohio. El hecho de que Kennard encestara cinco triples y anotara 27 puntos en la victoria de los Lakers sobre los Houston Rockets en el primer partido de la serie, disputado el sábado, sirvió como recordatorio de que, 26 años más tarde, la historia no ha cambiado mucho.
A lo largo de las décadas, los rostros han cambiado, pero esta estrategia demoledora sigue obrando maravillas. Cuando hay mucho en juego, la fórmula consiste en darle el balón a James, abrir la cancha y ganar con él dirigiendo la ofensiva, mientras los francotiradores se desmarcan a su alrededor.
Es una lección de playoffs que ha perdurado a lo largo de casi dos décadas de la ilustre carrera de James.
La lista de jugadores que cambiaron el rumbo de partidos de playoffs con una lluvia de triples, jugando al amparo de James, es extensa: Damon Jones, Daniel Gibson, Wally Szczerbiak, Shane Battier, Mike Miller, Matthew Dellavedova, JR Smith, Kyle Korver, Danny Green y Kentavious Caldwell-Pope. Basta con revisar las estadísticas y los resúmenes de los partidos; incluso aquel encuentro del año 2000 está disponible en YouTube. La mayoría de estos lanzamientos se generaron a partir de asistencias directas de James, de sus “asistencias de hockey” (pases previos a la asistencia), de bloqueos o simplemente de la atención que acaparaba al atraer a múltiples defensores.
Es una situación similar a la que se vivió el sábado en el primer partido de la serie, cuando James volvió a erigirse como el facilitador por excelencia, repartiendo ocho de sus 13 asistencias tan solo en el primer cuarto.
“Demostró un gran liderazgo de principio a fin”, comentó JJ Redick, entrenador de los Lakers, refiriéndose a James. “Durante toda la semana hablamos sobre la importancia de mantenernos conectados en el aspecto ofensivo y de confiar en el pase. Él fue quien nos guio”.
Una de las lecciones más importantes que nos ha dejado el fin de semana inaugural de los playoffs de la NBA tiene ya un cuarto de siglo de antigüedad: si le das a James un tirador (o tres) y el balón, su equipo sigue siendo capaz de ganar grandes partidos a la vieja usanza.
A continuación, repasamos algunas otras lecciones que hemos aprendido con el arranque de las ocho series de playoffs:

Los Cavs revelaron una nueva estrategia defensiva... y funcionó
Los Cleveland Cavaliers tuvieron dificultades en defensa durante gran parte de la segunda mitad de la temporada. Además de sus lesiones —las cuales les impidieron adquirir ritmo de juego; el entrenador Kenny Atkinson utilizó a 24 jugadores diferentes y 41 quintetos titulares distintos—, su defensa, clasificada en el 15to. puesto, constituía un motivo de preocupación de cara a su ingreso en los playoffs.
Sin embargo, en su victoria en el primer partido de la serie contra los Toronto Raptors, los Cavs desplegaron un plan de juego disciplinado y sólido, centrado en neutralizar al máximo anotador de los Raptors: Brandon Ingram.
Durante la temporada regular, Ingram promedió 20 lanzamientos por partido frente a los Cavs —la tercera cifra más alta registrada ante cualquier equipo de la Conferencia Este—, erigiéndose claramente como la opción predilecta de los Raptors en sus enfrentamientos contra Cleveland.
De local, Cleveland se puso 1-0 tras la victoria 126-113 con 32 puntos de Donovan Mitchell. Además, Harden aportó 22 tantos y 10 asistencias.
El sábado, los Cavs —comenzando por su defensor principal, Dean Wade— marcaron a Ingram muy de cerca desde el inicio de cada posesión. Este terminó el partido con apenas nueve intentos de tiro, y solo uno en la segunda mitad. Acudió a la línea de tiros libres en 10 ocasiones; sin embargo, los Cavaliers no solo le impidieron anotar, sino que le dificultaron incluso recibir el balón.
A Toronto no le ayudó el hecho de que su base titular, Immanuel Quickley, estuviera ausente debido a una lesión en el isquiotibial derecho; además, los Cavs ejercieron una marca laxa sobre su sustituto, Jamal Shead, quien anotó cinco triples. No obstante, a los Cavs les complació enormemente que este realizara dos intentos de tiro más que el propio Ingram.
“Intentaron negarme el balón cada vez que bajaba la cancha”, comentó Ingram. “Evidentemente, conocían la mayor parte de las jugadas que hemos estado ejecutando durante todo el año... Tenemos que averiguar cómo realizar los ajustes necesarios para el próximo partido y evitar que esa estrategia resulte tan efectiva”.
Los Cavs también ralentizaron el ritmo de juego, una táctica que formará parte de su plan de partido a lo largo de toda su trayectoria en los playoffs. Cleveland ya figura como uno de los equipos con el ritmo de juego más lento de la liga —siendo James Harden un factor determinante en ello—, y Toronto apenas logró anotar tres puntos al contraataque.
Si pierdes la batalla de pérdidas de balón en OKC, todo habrá terminado
El Thunder tuvo que ganar Juegos 7 el año pasado en su camino hacia el título, pero ese hecho eclipsa lo verdaderamente dominantes que fueron en casa la primavera pasada.
Su margen promedio de victoria como locales durante los playoffs de la Conferencia Oeste del año pasado fue de 29 puntos. Incluyendo los playoffs y la Copa de la NBA, acumulan un récord de 149-40 en las últimas dos temporadas, a pesar de haber sufrido lesiones importantes.
Y tras vencer a los Suns por 35 puntos en el primer partido del domingo, el margen promedio de victoria del Thunder en los encuentros como local de la primera ronda durante los últimos dos años es... de 35 puntos.
Oklahoma City resultó intimidante el domingo. Los Suns se mostraron fatigados tras disputar un tercer partido en tres ciudades distintas en el lapso de seis días frente a un Thunder descansado; no obstante, la eficiencia de su actuación ilustró lo que será necesario para vencerlos cuatro veces en una misma serie.
La estadística más importante bajo el radar este fin de semana podría haber sido el hecho de que el Thunder superó a los Suns por 34-2 en puntos anotados tras pérdidas de balón. Esto podría parecer un mero subproducto de una paliza rutinaria, pero constituye un fiel indicador del nivel de juego del Thunder.
El equipo está construido en torno a Shai Gilgeous-Alexander y su dominio en la media cancha; sin embargo, su filosofía se encapsula precisamente en esos puntos generados a partir de las pérdidas del rival. El Thunder está diseñado y programado para ganar la batalla de la posesión. Es por ello que se anticipan en las líneas de pase, se obsesionan con cuidar el balón y reclutan a atletas de brazos largos.
Hacerse con el balón. Ya sea mediante un rebote, un robo, un balón dividido o una desviación; el método es irrelevante.
Ver al Thunder rotar a 11 jugadores durante la primera mitad —todos ellos ejecutando rotaciones defensivas casi impecables, generando ocho robos y varias desviaciones adicionales, y anotando 21 puntos tras pérdidas de balón en apenas 24 minutos— resultó una experiencia reveladora; tanto para los Suns como para cualquiera que se atreviera a analizar a la competencia.
Las debilidades de los Pistons quedaron al descubierto
A lo largo de la temporada regular, los Pistons no dejaron de recibir elogios con matices.
Son un equipo sumamente aguerrido, tanto física como mentalmente, pero tienen limitaciones en su capacidad para generar ofensiva. Cade Cunningham y Jalen Duren deberían figurar de manera destacada en las papeletas de los premios de la NBA tras su espectacular desempeño en ambos lados de la cancha a lo largo de la temporada; sin embargo, resulta difícil aspirar a grandes logros con un rendimiento tan discreto en el tiro de tres puntos.
Detroit fue el único de los ocho equipos locales que, durante los partidos inaugurales del fin de semana, terminó sufriendo una derrota; por su parte, el Magic logró mantener el impulso generado por su impresionante victoria en el ‘play-in’ para adjudicarse el triunfo del domingo. Cunningham lució en todo momento como el jugador del Primer Equipo All-NBA que, muy probablemente, terminará siendo nombrado, al registrar 39 puntos e intentar con gran gallardía cargar con el peso de su equipo para conducirlo a la victoria.
Cunningham realizó 27 lanzamientos, y solo uno de sus compañeros logró alcanzar la cifra de dobles dígitos en intentos de tiro: Tobias Harris, quien tuvo una actuación decepcionante al convertir apenas 5 de sus 15 intentos. Duren, quien se había erigido como una fuerza ofensiva durante el tramo final de la temporada, apenas pudo realizar cuatro lanzamientos y se vio superado por el pívot del Magic, Wendell Carter Jr.
Los Pistons registraron un pobre 4 de 16 en los tiros generados a partir de los pases de Cunningham; asimismo, los jugadores de la banca sumaron un combinado de 4 de 16 en sus lanzamientos. En cuanto a los triples, el equipo se quedó en un 10 de 32, cifra que se situó incluso un triple por debajo de su promedio de temporada (11 por partido), el cual los ubicó en el 28.º puesto de la liga.
Como equipo capaz de alcanzar las 60 victorias, los Pistons poseen la calidad suficiente para realizar los ajustes necesarios de cara al segundo partido; no obstante, en una jornada en la que equipos como el Thunder, los Spurs y los Celtics hicieron honor a su posición en la clasificación, los rasgos que han hecho lucir vulnerable a los Pistons durante meses se manifestaron de manera flagrante.
Victor Wembanyama no le teme a este momento, ni a ningún otro
El joven de 22 años arrancó con fuerza, anotando 12 puntos en el primer cuarto de su primer partido de playoffs, y sumó 21 de sus 35 puntos en la primera mitad de la victoria de los Spurs sobre los Blazers en el primer encuentro de la serie. Su línea estadística general resultó más discreta de lo habitual, si la comparamos con sus propios y extraordinarios estándares: registró apenas cinco rebotes, una asistencia y dos tapones.
¿Cómo se compara esto con los primeros partidos de playoffs de algunas de las grandes figuras recientes? En pocas palabras: bastante bien.
El primer partido de playoffs de James también fue sumamente impresionante, al firmar un triple-doble de 32 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias en una victoria por 11 puntos de diferencia. Sin embargo, ese tipo de rendimiento —así como el hecho de guiar a su equipo hacia la victoria— no suele ser la norma
La estrella de los Spurs sumó 35 puntos. San Antonio tenía 7 años sin participar en esta instancia. La serie está 1 a 0 a favor de Spurs.
Kevin Durant anotó 24 puntos en su debut, pero acertó solo 7 de sus 24 lanzamientos en una derrota. Stephen Curry sumó 19 puntos y nueve asistencias, también en un partido perdido. Luka Doncic estuvo excepcional en su primer encuentro de playoffs en Dallas, anotando 42 puntos, capturando siete rebotes y repartiendo nueve asistencias; sin embargo, los Mavs también cayeron derrotados. Kobe Bryant disputó apenas 46 segundos en su primer partido de playoffs, cuando era un novato con escaso protagonismo. En su primera titularidad en playoffs —durante su tercera temporada, al igual que Wembanyama— Bryant registró 17 puntos y anotó los tiros libres que sellaron la victoria.
Shaquille O'Neal —con quien algunos han comparado a Wembanyama debido a su dominio precoz en la posición de pívot— sumó 24 puntos y 19 rebotes en su primer partido de playoffs; un encuentro que, al igual que los anteriores, terminó en derrota.
