Novak Djokovic y Carlos Alcaraz. Los dos nombres que mejor definen tal vez la historia del tenis actual. De un lado, el representante más exitoso del Big Three, máximo ganador de Grand Slams en singles, con más semanas como número 1 del mundo y con la posibilidad de ser el máximo ganador de Wimbledon junto a Roger Federer. Del otro, un joven de 20 años que ha deslumbrado al mundo del deporte. A su corta edad parece que no hay barrera que pueda detener su carrera ascendente. Ya campeón de un Grand Slam y con 28 semanas como el mejor del escalafón. Para muchos, el candidato a ser el rey de la próxima generación tenística. Y el escenario no podía ser mejor, la gran final en la Cancha Central del All England, el court por excelencia.
No alcanzaría el tiempo para nombrar todas las estadísticas impresionantes que ha batido el serbio en su carrera. Sin embargo, hay datos contundentes para entender la magnitud del rival que tendrá que vencer el español en un partido que podría quedar sin dudas en las páginas más importantes del tenis profesional. Nole lleva 20 victorias seguidas en Majors, es la tercera vez que logra llegar a la final del Australian Open, Roland Garros y Wimbledon en la misma temporada. Es el jugador con mayor cantidad de finales de Grand Slams (35) y el que más ha ganado (23). Y como si fuera poco ganó los últimos cuatro torneos en Londres, lo que significa que lleva 34 triunfos seguidos.
Números que asustarían a cualquiera en el momento de jugar una final, pero que en el caso de la actualidad de Alcaraz, hacen que el favoritismo de su rival no sea tan claro. El español ha sorprendido gratamente sobre su adaptación al césped. En su camino al partido definitorio ha perdido solo dos sets en los seis encuentros previos y, además, en su preparación previa se quedó con el torneo en Queens.
Definitivamente será un punto de quiebre en el deporte y, puede, incluso, que sea el puntapié a muchos más cotejos definitorios entre los dos jugadores con el ranking más alto, que dicho sea de paso, también se disputarán el número 1 del mundo. Un contexto que es muy parecido a lo ocurrido en el mismo escenario en 2006 cuando Rafael Nadal enfrentó a un consolidado Roger Federer y marcó un antes y un después en ese período. Esa vez fue victoria para el suizo (tras ganarle en dos años seguidos, luego el manacorí se tomaría revancha en 2008), pero, para Rafa fue el torneo despegue para empezar a consolidarse como un jugador capaz de ganar en todas las superficies, parecido al caso actual de Alcaraz.
En el frente a frente hay muchos factores a considerar. En primer lugar, el historial se encuentra igualado en dos encuentros. Realmente es una curiosidad que hayan jugado tan pocas veces, habiendo sido protagonistas del circuito en los últimos tres años. En segundo lugar, es que será la primera vez que sea en césped, en ambas ocasiones había sido en polvo de ladrillo. Y, por último, será la primera final entre ambos ya que se enfrentaron el año pasado en la semifinal del Masters 1000 de Madrid con victoria para el español por 6-7 (5), 7-5 y 7-6 (5) y, en esta temporada, en la misma instancia, pero de Roland Garros, con triunfo para el nacido en Belgrado por 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1.
Ninguno de los dos le bajó el precio en la previa a la final. Para Djokovic, como dijo en su conferencia de prensa post victoria ante Sinner "es la final que más anticipó la gente", mientras que Alcaraz admitió luego de ganarle a Medvedev que "probablemente sea el mejor momento de su vida y un sueño cumplido".
La mesa está servida en un partido que tendrá absolutamente todos los condimentos. Podés disfrutarla el domingo 16 de julio a partir de las 10.00 AM (Argentina)/9.00 AM (Chile)/8.00 AM (Colombia y Perú)/7.00 AM (México) por ESPN y Star+.
