Por tercer año consecutivo el ruso Andrey Rublev (7º del mundo) volverá a decir presente en el Torneo de Maestros que se llevará a cabo del 13 al 20 de noviembre. Si bien su presente en los últimos meses no fue el mejor, los cuatro títulos cosechados le dan la espalda necesaria para soñar a lo grande.
Marsella, Dubai, Belgrado y Gijón fueron los certámenes donde el tenista se proclamó campeón en una temporada donde obtuvo 49 triunfos y 18 derrotas (efectividad del 73%), pudiendo llegar a conseguir su victoria Nº50 en la temporada por tercera vez en su carrera. Además su juego que se especializa en pista dura puede ser determinante en el Grupo de la muerte. Con una gran velocidad en sus tiros y habiendo obtenido dos de los cuatro títulos en pista rápida bajo techo, como lo es la ATP Finals, hace que el ruso sea un duro contrincante.
Si bien comparte zona con Stefanos Tsitsipas (3º), Daniil Medvedev (5º) y Novak Djokovic (8º), el oriundo de Moscú ya sabe lo que es vencer a estas bestias. Ante el griego, se impuso en cuatro ocasiones (US Open ´19, Hamburgo ´20, Rotterdam y ATP Finals ´21), aunque en el historial cuenta con seis derrotas, lo que posicionan al Rayo Griego por encima de él; en el caso de su compatriota, apenas una victoria pudo conseguir (Masters 1000 de Cincinnati ´21) ante las cuatro del ex Nº1 del mundo; y en lo que respecta al serbio, lo curioso es que el historial se encuentra igualado con una victoria por lado, con el duelo de la ATP Finals 2021 para Nole y la final del ATP 250 de Belgrado para Rublev.
A pesar de todo esto, las instancias decisivas para el ruso no suelen jugar a su favor. En lo que respecta a los torneos Major, lo máximo que pudo alcanzar fueron los cuartos de final en el Abierto de Australia, Roland Garros y US Open, mientras que en el torneo final nunca puso superar la fase de grupos, cosechando sólo dos victorias (ante Dominic Thiem en el 2020 y Stefanos Tsitsipas en el 2021) y cuatro derrotas.
Además buscará igualar el récord que cosechó con creces en el 2020: Cinco títulos en una temporada. Hasta el momento le falta uno, y una buena semana en Turín podría llegar a igualar el mejor año de su carrera.
