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La Cerúndolo psicóloga: María Luz Rodríguez

DESDE NUEVA YORK

-¿La psicología deportiva está justamente valorada hoy?
-Me parece que hoy está justamente valorada. Quizá hace un poco estaba sobredimensionada.

-En la mente del deportista, que es una persona que tiene muy bien valorado el esfuerzo y la superación, ¿es difícil incorporar la vulnerabilidad?
-Sí, lo que sería tolerancia a la frustración. Por un lado, hay que trabajar esa capacidad para soportar las derrotas. Si vos pensás, todas las semanas del año hay un solo ganador. Si es un cuadro de 32, hay 31 perdedores por torneo. Por un lado hay que trabajarla esa capacidad pero por el otro hay que tenerla como alta porque sino enseguida tienden a soltar los partidos. Si a uno no le duele tanto perder.... No es que hay que aprender a perder y aceptar perder. Si uno acepta perder muy pronto, no tiene la capacidad de lucha para decir “no quiero perder”. Una cosa es aceptarlo y otra es aceptarlo muy pronto. Y estar conforme con la derrota que no es lo mismo que aceptarla después de haber hecho todo lo posible. Esa capacidad de tolerancia a la frustración tiene que estar pero medio alta. Aceptar la derrota cuando ocurrió, no antes. Sino el jugador se acostumbra a perder, perder y perder. Y cuando uno pierde, pierde, pierde, ya no te duele.

María Luz Rodríguez está casada con Alejandro Cerúndolo (entrenador de tenis), es madre de Francisco (tenista), Constanza (jugadora del seleccionado argentino de hockey) y Juan Manuel (tenista). Luz fue tenista profesional durante tres años y después se dedicó a terminar la carrera de Psicología en la Universidad de Buenos Aires y especializarse en psicología deportiva. En el Media Garden del US Open, a espaldas del Arthur Ashe, Luz habla con entusiasmo y sensatez. No quiere que se entienda a la psicología como una solución absoluta ni como el viejo tabú que supo ser.

-Puede ser que a veces hay problemas clínicos y que eso no hay que tocarlo con el psicólogo del deporte y hay que ir a otro lugar.
-Si el psicólogo del deporte tiene experiencia clínica, no habría ningún problemas. Muchas veces, el deporte es una excusa para después terminar hablando de problemas clínicos o personales. A veces a un jugador le abre la puerta más fácil decir: “Voy a ir al psicólogo porque me cuesta concentrarme” y después abrir una problemática clínica. Yo creo que hoy en general los psicólogos están preparados para eso y a mí me pasa que a veces hay quiénes tienen más experiencia y más capacidad y yo les digo a los padres: “Mirá, mejor que consulte con esta otra persona. Te va a ayudar”.

-¿Qué otras herramientas ayudan a lo mental fuera de terapia? Meditación, neurofeedback...
-Mi opinión es que estas distintas cosas que uno puede hacer son muy personales, son para cada uno. A Djokovic le hace muy bien hacer yoga y a Berrettini o alguien que sea más callado lo tira para abajo y necesita otra cosa. Está bueno buscar, no porque fulanito hace esto, hagamos todos esto. Buscar qué es lo mejor para este jugador o qué le hace mejor en este momento. Eso es importante, que todas las alternativas puedan aportar. No es que hay una que sea buena y otra que sea mala. El tema es adentrarse y animarse a encontrarte con vos mismo que es lo que más te puede servir.

El US Open 2021 tuvo en Emma Raducanu a su gran revelación: desde la qualy, alcanzó en el título sin perder sets. La británica de 19 años no volvió a ganar un título en la temporada siguiente y en el US Open 2022 fue eliminada en primera ronda: “Para mí es un caso como cuando la víbora se come una vaca, por decir algo, y por seis meses queda aletargada. Cuando te pasa algo de eso, sin haber tenido el respaldo anterior, es como que te da una panzada, un estresazo que puede llevar mucho tiempo digerir. En el sentido de la exposición con los medios, los sponsor, el entorno, las responsabilidades nuevas y puede ser que te lleve un tiempo largo digerirlo. Quizás malas decisiones. Puede pasar, yo creo que eso existe. Una especie de empacho. Te puede llevar un año o a lo mejor nunca más tocás un techo como ese”.

- Esta pregunte te la hicieron mil veces seguro, ¿Qué diferencias hay entre los deportes grupales e individuales?
-Hay cosas que son parecidas y otras diferentes. Yo te voy a contar una experiencia de mamá, no de psicóloga. Tengo hijos que hacen deporte de alto rendimiento individual y una hija que hace deporte de alto rendimiento grupal. Todos dicen que el deporte individual tiene más estrés, más presión y que el chico está sólo. Todo eso es cierto pero en el deporte grupal, a mí me pasó con Coni que las primeras veces que formó parte de un seleccionado es una responsabilidad tan grande que sentís. Porque si vos cometés un error, podés arrastrar a tus once compañeras afuera del torneo. Si vos cometés un error acá (señala al Arthur Ashe), en el peor de los casos perdiste vos solo. Entonces hay como un estrés y una responsabilidad en el deporte grupal que no se llega a apreciar. A mí me pasó de tener más nervios en un partido de Coni en un seleccionado que no hay grandes contratos, no hay demasiada exposición y he pasado más nervios que en un partido de los chicos. Que en el peor de los casos perdieron, nos vamos. Me parece que en ese punto hay una diferencia. Creo que los dos son súper formativos para los chicos y a mí me gusta desmitificar un poco que el deporte grupal es mejor para la formación individual de un niño, de un joven.