El poderío de Nueva Zelanda iba en búsqueda de extenderse al mundo y, en 1905, los kiwis organizaron una gira histórica con 35 encuentros ante varias selecciones y equipos de Inglaterra, Francia, Escocia, Irlanda y Gales. Fueron 34 triunfos y una derrota, ante Gales, que dio inicio a una tradición que tomaron muchos deportes: cantar el himno nacional de cada equipo antes del partido.
La potencia de Nueva Zelanda se hizo sentir en el Viejo Continente y arrasó con su rugby todo lo que estuvo a su paso. Las islas británicas fueron testigos de unos hombres que vestían todos de negro y surgiría el apodo con los que se los conoce en el mundo: los All Blacks.
El almanaque marcaba el 16 de septiembre de 1905 y el GPS ubica esta historia en el mítico e histórico Arms Park de Cardiff que rebalsaba con 45 mil galeses exuberantes por ver al que, en teoría, era el mejor equipo del mundo. Los Dragones no eran convidados de piedra, menos en su casa, y presentaban en su currículum la Triple Corona de ese año en el entonces 4 Naciones (no jugaba Francia).
El tradicional Haka que realizan los hombres de negro antes de cada partido era algo exótico para la época e intimidaba a sus rivales. Por eso, Teddy Morgan una vez que terminó el tradicional ritual kiwi, comenzó a cantar el himno de gales Hen Wlad fy Nhadau. Al principio lo miraron atónitos, pero luego el estadio completo entonó las estrofas de la canción hasta desinflar los pulmones.
El efecto anti Haka no fue idea de Morgan ya que, en un principio, el cerebro de esta nueva forma de vivir el partido antes de su inicio la elaboró uno de los entrenadores galeses, Tom Williams, quien conocía y le habían hablado del efecto psicológico que generaba en sus rivales la danza maorí. Eligió a Morgan porque era un cantante aficionado y juntos analizaron como organizar el plan del himno nacional de su país.
El partido terminó 3-0 a favor de los galeses que fueron los únicos en doblegar a Nueva Zelanda y el único try del partido lo marcó Teddy Morgan, a pesar de que las crónicas de la época marcan que le anularon un claro try al equipo neozelandés que hubiese sido el empate. Tiempo después algunos jugadores galeses lo reconocieron, pero para Morgan, que falleció en 1941, no fue obstáculo para que le pusieran la famosa placa azul en el Reino Unido en la casa en la que nació, en la localidad de Aberdare, en el sur de Gales.
