Maxi Pizzamiglio, el otro argentino en Brumbies

CANBERRA--Canberra tiene a un argentino más entre sus calles. Su nombre es Maximiliano Pizzamiglio. Pampeano. Rugbier. Segunda línea. Desde Deportiva Francesa a Brumbies, sin escalas.

Pero toda historia tiene su inicio. Lejos del glamour del Super Rugby, Pizzamiglio tuvo sus comienzos en Estudiantes Rugby de La Pampa a los 12 años. “Me llevó un amigo del colegio, José. Él fue el que me inició en esto. Nunca había visto un partido, lo que era, ni la cancha, ¡no sabía nada! (risas)”, le contó a Scrum desde el otro lado del globo.

“Me gustó...golpearme, la gente, no entendía mucho al principio -como en todo deporte- pero le fui agarrando la mano. En esa época, te hablo del 2007, el club no tenía muchos jugadores. Era parte de una M15 que tenía un gran rejunte de chicos, imagínate que yo tenía 12 años. Fui creciendo y jugaba de lo que hacía falta, siempre entrenando como forward. Lo hice de segunda línea o ala principalmente pero si había que jugar de wing o fullback lo hacía, en menores no había drama, je”, confesó.

Su pase a la Primera de su club se produjo a los 17 años, en lo que definió como una etapa “muy linda. Terminé el colegio, empecé a laburar en el campo, en uno cerca de Santa Rosa y cuando terminaba agarraba los botines y me iba a entrenar: esa era mi rutina. El equipo andaba bien, tenía a mis ídolos al lado”. Pero no pudo seguir demasiado tiempo en La Pampa: Deportiva Francesa hizo su llamado.

“Rodrigo Roncero, entrenador en jefe del equipo, llamó a uno de los coaches de Estudiantes Rugby y le pidió si por favor podía ir a probar, así que en 2013 me fui para Buenos Aires. Imaginate, a los 18 años, nunca había ido. Me llamaron un domingo y el martes estaba entrenando con ellos. ¡Fue muy fuerte, muy chocante!”, admitió.

“Me arriesgué y afortunadamente en Deportiva me sentí en casa desde el principio. Obviamente extrañaba bastante, sobre todo a mis viejos. Empecé mi camino en la Pre, estuve un tiempo en Intermedia y fui madurando, aprendiendo muchísimas cosas. Mi cuerpo fue cambiando, comencé a trabajar con el gimnasio y a comer bien”, dijo.

Ese mismo año debutó en Primera. En 2014, ya asentado en el equipo, peleó la Reubicación y logró ascender luego de vencer a San Martín por 18-5. “Creo que es uno de mis mejores recuerdos junto a la victoria ante SIC”, agregó.

A fines de 2015 llegó su oportunidad de dar el salto y mudarse a Australia, que se concretó en marzo de 2016: “El contacto fue por medio de Mario Ledesma, entrenador de forwards de Wallabies, muy amigo de Stephen Larkham. Sé que me nombraron, Rorro me recomendó a mí y acá estoy. ¡Fue muy loco!”.

-¿Cómo es tu vida en Brumbies?
-Somos 32 jugadores conmigo. Entrenamos todos juntos, todos los días. Es increíble para mí, lo que aprendés, la calidad de los trabajos, son muy buena gente, excelentes personas. Además, acá en Canberra estoy jugando para Wests, integrante de la ACTRU Premier Division. Me estoy quedando en la casa del entrenador que es Craig Roberts, un gran tipo. Me siento muy cómodo y también comparto equipo con un argentino, Gonzalo Chain, de Alumni. Estamos los dos jugando de segunda línea.

-¿Cambió mucho tu vida en Canberra respecto de la de Buenos Aires?
-En cuanto a la convivencia, menos mal que tengo a Tomi (Cubelli) en Brumbies porque yo con el inglés soy malísimo, el enano es un fenómeno, me muero de risa con él. En Wests está Gonza, quien también me ayuda mucho.

“Es una experiencia increíble y lo estoy disfrutando mucho”, cerró Maxi Pizzamiglio, de La Pampa al mundo.