El apertura argentino Benjamín Urdapilleta vivió un momento inolvidable en el rugby francés el último sábado al superar la marca histórica de 2612 puntos de Romain Teulet y consagrarse, en un principio, como el máximo goleador del Top 14 francés.
Sin embargo, la alegría quedó algo opacada por una investigación realizada por el canal francés Canal+ que reveló que el récord absoluto pertenecía en realidad al exinternacional Richard Dourthe, quien acumuló 3.015 tantos sumando las etapas amateur y profesional.
Al enterarse de la noticia a través de la pantalla al igual que el resto de los fanáticos, el argentino reconoció su sorpresa y planteó su postura sobre la validez de los registros: "Creo que no podemos comparar nuestros dos totales. Richard Dourthe anotó muchos puntos durante la era amateur del rugby. Eso es diferente. Para mí, solo estamos hablando de la era profesional".
Desde la cadena televisiva se apresuraron a aclarar que no hubo mala intención en los tiempos de la publicación, admitiendo que sintieron pena por opacar la celebración del argentino, aunque destacaron su vigencia absoluta como el máximo artillero del Top 14 en las últimas temporadas. Lejos de entrar en polémicas, Urdapilleta reflexionó sobre el camino transcurrido y el peso de su decisión de estirar su carrera profesional: "Por supuesto que eso influyó. Quizás si hubiera marcado dos puntos más la temporada pasada, no sería jugador profesional ahora mismo".
Por su parte, Richard Dourthe elogió la trayectoria del apertura argentino y remarcó que romper una marca semejante en el contexto actual del rugby resulta prácticamente utópico. Las rotaciones, la exigencia física y las reglas del juego moderno —que priorizan el try sobre los penales— hacen que alcanzar la barrera de los 3.000 puntos requiera de una regularidad casi milagrosa a lo largo de quince años al máximo nivel.
Más allá del debate, el jugador formado en CUBA recordó con una sonrisa cómo se gestó la jugada en la cual superó la marca: "Pensé que Luke iba a anotar bajo los palos. Al final, lo tacklearon y logramos apoyar el balón en la banda. Inmediatamente pensé: 'Esto va a ser difícil'. Y entonces, resbalé al patear. Estuvo lejos de ser perfecto, pero el balón entró, así que eso es lo importante".
Más allá del debate estadístico sobre quién lidera los libros de historia, la figura de Benjamín Urdapilleta ya quedó grabada en la era moderna, que lo ubican como uno de los pateadores más confiables de Europa.
