Descalificación, la sanción para tramposos en Maratón de CDMX

La expectativa es que más de 100 mil personas participen sin cometer alguna infracción en los más de 40 kilómetros de recorrido.


En el XLII Maratón de la Ciudad de México, que se celebrará el domingo 31 de agosto, se tienen consideradas alrededor de 100 mil personas reunidas a lo largo de la ruta, y se sancionará a los atletas que hagan trampa y no cumplan con el recorrido de 42.195 kilómetros.

“La expectativa es que la gente salga, corra, se divierta y tengamos más de 100 mil personas, durante la ruta, en un ambiente festivo, dinámico, alegre, de eso se trata”, comentó el director del Indeporte, Javier Jesús Peralta.

Cada año, algunos competidores hacen trampa y no cumplen con el recorrido de más de 40 kilómetros, por lo que sólo se hacen presentes en la meta de la competencia, para aparecer en la foto o tomarse alguna selfie.

“Lanzamos una campaña en medios de comunicación, con compañeros que son embajadores del deporte por la paz, de alguna manera traen buenos números en redes sociales y trataron de concientizar el tema de cero trampas, trabajamos toda una ruta, no sólo el evento mismo, con diferentes esquemas. La playera del medio y del maratón, trae un símbolo que significa que eres embajador de la paz a través del deporte, entonces tenemos un programa de concientización, para que, si van a correr 10 o 20 kilómetros, sean detectados, pero sin hacer trampa, pero más allá de eso estamos haciendo una campaña de concientización”, agregó el director del Indeporte.

¿Hay sanciones para los atletas que hagan trampa en el maratón de la CDMX?

Las sanciones para los que hagan trampa en el XLII Maratón de la Ciudad de México será la descalificación de la competencia y eliminación de su registro, al no aparecer su hoja de ruta completa.

“Más que una sanción coercitiva, es la descalificación. Todos aquellos que no terminen el maratón, no estarán en la hoja de resultados. Es prácticamente de carácter personal, de que sus tiempos no son válidos”, aclaró Javier Jesús Peralta.

“No es coercitivo, es de conciencia de cada persona, esperemos que no haya, porque hicimos mucho trabajo previo”.