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Tiro con arco, con la mirada hacia el podio

Tlatoani Carrera, Tokio a la vista. ESPN

Alejandra Valencia llega a Tokio con buena puntería para intentar ganar ese metal que se le escurrió de las manos.


El ojo está en el centro de la diana; brazo estirado y músculos tensos. Los dedos sueltan la flecha que se clava en el centro amarillo para ganar 10 puntos. Esa es una rutina que se ha repetido con buenos resultados para México en las últimas ediciones olímpicas. Principalmente en Londres 2012, donde Aida Román y Mariana Avitia se colgaron la plata y el bronce, respectivamente, en la prueba individual de tiro con arco.


Cuatro años más tarde, en Río 2016, Alejandra Valencia se quedó a un escalón de una medalla cuando perdió el duelo por el bronce en contra de la coreana Ki Bo-Bae. Valencia había eliminado a la campeona mundial en los cuartos de final, pero no le alcanzó ese último esfuerzo para subirse al podio. Sin embargo, la sonorense llega a Tokio con esa experiencia y con buena puntería para intentar ganar ese metal que se le escurrió de las manos. También con mucha determinación: “Es un camino que se va generando y no por ser mexicano nos va a ganar el coreano o el chino y eso ha cambiado, la mentalidad”, dijo Valencia con la voz tranquila y determinada que la identifica.


Durante muchos meses, ella fue la única clasificada, pero el equipo femenil también consiguió su boleto en la última escala. En ese camión, además de Valencia, está la subcampeona olímpica de 2012, Aida Román y Ana Paula Vázquez, la joven de 20 años que combina su empuje joven con la experiencia de sus compañeras.


En la rama varonil también habrá una revancha. Luis Álvarez regresa al escenario olímpico nueve años después que participara en Londres 2012. Aquella vez el “Abuelo” tuvo buena puntería y aunque no subió al podio, dejó la promesa de lo que vendría después. Y aunque no se clasificó para Río 2016, hoy vuelve a Tokio con la experiencia acumulada de nueve años de preparación después de sus primeros juegos.


México llega a los Olímpicos con la mirada fija hacia el podio olímpico.