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La figura de la Semana 11

MÉXICO -- Que sigan lloviendo los rumores y las críticas. En medio de un tornado de palabras, no existe algo mejor que las acciones para demostrar tu postura y capacidad. El deporte no es la excepción, y para un personaje tan admirado y reconocido como Ben Roethlisberger, el escenario fue propicio en la Semana 11.

La pintura que enmarca la temporada de los Pittsburgh Steelers es, por decir mucho, opaca y deslucida. Un arranque desastroso comenzó a disparar los reflectores sobre Big Ben, sin lugar a dudas el mejor mariscal de campo en la época moderna de Pittsburgh, y su forma de conducir la ofensiva de Todd Haley; coordinador ofensivo de quien se habla únicamente para referir una supuesta falta de armonía con su pasador titular.

El escenario: un equipo en ascenso (Detroit) contra otro en el ojo del huracán (Pittsburgh), una cascada de reportes y rumores que obligaron al desmentido en la semana, y un déficit de último cuarto ante un estadio semivacío.

Se me ocurren más de 20 equipos en la NFL que quisieran contar con Roethlisberger detrás del centro y, para fortuna de los Steelers, el domingo en Pittsburgh estaba con ellos. El mariscal de campo ganador de dos Super Bowls sacó brillo a su etiqueta de jugador franquicia y condujo la serie del muy necesitado triunfo.

Big Ben tomó el ovoide en su propia yarda 3 y exprimió lo mejor de su unidad ofensiva al conseguir siete primeras oportunidades con envíos a seis receptores distintos, así como un acarreo personal de 10 yardas. La cúspide de la templanza vino en un pase de 1 yarda para el fullback Will Johnson --quien no había atrapado un solo balón en todo el juego-- dentro de las diagonales.

En un día histórico para el comandante rival, Matthew Stafford, Roethlisberger se encumbró con 367 aéreas y cuatro pases de touchdown, desplegando el argumento más sólido y puro de su compromiso con los Steelers, equipo donde no tengo dudas que habrá de retirarse.

MENCIONES HONORÍFICIAS
Jairus Byrd, S, Buffalo Bills. El profundo tardó, bastante, pero ya está rindiendo dividendos para los Bills tras una interminable espera por problemas físicos y contractuales. Ante los Jets, Byrd interceptó dos pases de Geno Smith que propiciaron la debacle del mariscal de campo novato. Con ayuda de Byrd y su mando defensivo, Buffalo interrumpió una resbalada de derrotas que lo tiene, todavía, con ligeras posibilidades de soñar en playoffs.

Bobby Rainey, RB, Tampa Bay Buccaneers. Lo impredecible. No sólo aplastaron a los Falcons en un partido de otra temporada, sino que los Bucs vieron el mejor juego de un corredor que no es Doug Martin ni Mike James. En medio de las dudas por las lesiones que aquejaron a los citados ofensivos, Rainey apareció en apenas su tercer juego con Tampa Bay y corrió para 163 yardas, con dos anotaciones terrestres y una aérea. Algo tienen los Bucs que cada back detrás del siguiente, es mejor.

Matt McGloin, QB, Oakland Raiders. Entre la avalancha de mariscales de campo suplentes que han tenido oportunidad de debutar esta campaña, sólo McGloin puede presumir las cifras y el resultado que vimos el domingo ante los Texans. Aunque no alcanzó la barrera de las 200 yardas por aire, el novato no reclutado conectó tres envíos para touchdown y completó 18 de 32 pases para detener la potencial mala racha de Oakland y, de paso, dar un respiro a las preocupaciones en torno a Terrelle Pryor.

Carson Palmer y Michael Floyd, Arizona Cardinals. El rival no es halago, pero estamos en la Semana 11 y se trataba del 10° rival de los Jaguars. Palmer y Floyd se conectaron por aire para desplegar la jugada más larga en lo que va de la campaña. Con pase corto desde la yarda 9, Palmer encontró a un Floyd que hizo ver a la defensiva de Jacksonville como equipo de preparatoria. Rompió tacleadas por todo el campo y selló la anotación tras 91 yardas. Palmer terminó con su mejor registro desde que aterrizó en Arizona (419 yardas, 2 TDs) y Floyd se adornó con seis atrapadas para 193 yardas aéreas y un touchdown.