¿Quién gana con cambio de Kroos?

La última locura del mundo del fútbol dejó de ser la goleada de Alemania sobre Brasil en las semifinales de la Copa del Mundo. Uno de las figuras de ese indeleble partido se convirtió hace pocas horas en el protagonista de una transferencia que no parece tener algún costado lógico, mírese por donde se mire. Las tres partes involucradas pueden haber caído en la peor situación posible para sus intereses particulares.

El tira y encoge con Toni Kroos comenzó en enero cuando se conocieron las desavenencias en una extensión del contrato que tenía al verano de 2015 como fecha de vencimiento. La manzana de la discordia eran las demandas salariales del centrocampista, quien percibía unos 4.5 millones de euros por temporada, bien por debajo de los 12 millones de Franck Ribéry, los 10 de Bastian Schweinsteiger y Philipp Lahm y los 8 de Thiago Alcántara y Thomas Müller. O peor, los 17 de Guardiola.

Comenzaron a aparecer en escena los grandes clubes de Europa que no atravesaban un buen momento, Manchester United a la cabeza, tanto así que David Moyes se trasladó personalmente a Alemania para observar a Kroos junto a Sascha Breese, uno de sus agentes.

Sería una locura pensar que la directiva del Bayern Münich no quiso añadir unos cuatro millones de euros a su presupuesto anual de 400 para mantener en sus filas a un hombre tan importante. O que los 30 millones ingresados por la transferencia van a salvar de la insalubridad a las limpias cuentas de la entidad.

Retener a semejante jugador, canterano, polivalente y engranado en la filosofía del conjunto, bien valía la pena un esfuerzo más. No se encuentra todos los días a un futbolista de 24 años, con tanta regularidad, experiencia y con tantos títulos con su club y su selección.

Pero la salud del mediocampo del equipo de cierta manera invitaba a no imaginarlo como una pieza imprescindible, de hecho, una de las virtudes del Bayern es no depender excesivamente de uno de sus hombres.
En algún momento de la temporada Guardiola pudo haber sentido que esa prescindibilidad alcanzó el nivel crítico y bien pudo ser el partido en Stuttgart, donde Kroos tiró los guantes cuando fue sustituido con el Bayern perdiendo por 1-0.

Ante la difícil negociación y la inexplicable negativa del club para mejorar su ficha, la opinión del técnico pudo ser clave. Teniendo a Thiago Alcántara, -parejo en edad y en recursos con Kroos-, Pep pudo darle el visto bueno a Karl-Heinz Rummenigge para tramitar su salida.

No obstante, no fueron los pocos ex futbolistas del Bayern que mostraron su preocupación por el camino que tomaban las cosas. Steffan Effenberg, uno de los más grandes mediocampistas del equipo en la pasada década, aconsejó a Rummenigge a pensarlo dos veces, pues Kroos, sin ser espectacular, apenas comete errores y brinda una gran seguridad.

Otro punto de vista tenía Gunter Netzer, quien acusó a Kroos de jugar un partido muy riesgoso y de colocarse por encima de su real valor. No deja de tener razón cuando afirmó que el jugador debería haber sopesado el gran futuro que podía tener en el Bayern, a pesar de la cierta injusticia en su hoja salarial.

LLEGÓ EL QUE NUNCA FALTA
Y en medio de este río revuelto apareció el infaltable pescador. Florentino Pérez, para nada corto de mediocampistas, no pudo contener la mano en su bolsillo y privarse de un flamante campeón del mundo. Pero, si no tienen prisa por firmar a un centrocampista, ¿por qué pagar un Euro este verano si el próximo podían ficharlo a coste cero?

Al final de cuentas Kroos ganará en el Real Madrid apenas unos dos millones más y tendrá que competir posicionalmente con otros futbolistas tan buenos como él. Para colmo, su personalidad no parece ser lo suficientemente osada como para mostrar el descaro que va a necesitar para tener una aceptable continuidad en el Santiago Bernabéu.

En cambio, podía haber tomado un destino donde se requiriera más de sus servicios y donde tuviera una titularidad más garantizada. Dos gigantes heridos ficharon a un jugador así en los prolegómenos del Mundial, el Chelsea a Fàbregas y el Manchester United a Ander Herrera, confirmando la necesidad de un maestro del centro del campo.

Viéndolo así cuesta trabajo determinar si alguna de las tres partes podrá, a largo plazo, sentirse feliz con esta transferencia. Kroos puede acabar aniquilando su forma y su valor, el Bayern lamentando la ausencia de un futbolista franquicia y el Madrid poniendo aún más en rojo su demacrada estrategia económica y deportiva.