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Estandarte del madrilismo

Las botas de Alfredo Di Stéfano se conservan, entre otros objetos simbólicos, en una vitrina ubicada en una de las salas comunes de la casa club del Primer Equipo del Real Madrid. Y cada dos semanas, durante las concentraciones para los partidos de local, los hombres de Ancelotti pasan por ahí. Les sirve de inspiración. Y de recordatorio: no hay, todavía, merengue más grande.
Durante medio siglo Alfredo Di Stéfano fue el argentino con más títulos en la historia. En una carrera que transcurrió durante dos décadas entre Argentina y España, la 'Saeta' ganó 22 títulos. Pasaron 45 años para que Esteban Cambiasso lo desbancara en 2011 cuando ganó el Mundial de Clubes con el Inter de Milán.
La leyenda de Alfredo Di Stéfano empezó a escribirse cuando debutó en 1945 con el River Plate. En ese entonces era solo un jugador de 19 años con un enorme potencial. Pasó cedido a Huracán y volvió a River antes de emigrar a la liga colombiana con los Millonarios. A Bogotá ya llegó con el apodo, la 'saeta', pero no había ganado la fama internacional como el mejor jugador del mundo.
En 1952, los Millonarios fueron invitados al Toreno 'Bodas de Oro' organizado por el Real Madrid para conmemorar su 50 aniversario y fue su actuación en la justa la que cambió su vida, pues el entonces presidente merengue Santiago Bernabéu quedó prendado del jugador argentino y se empeñó en hacerse con sus servicios.

Propició, también, la histórica controversia entre Real Madrid y Barcelona, pues mientras el club madrileño negociaba con la directiva de Bogotá, su gran rival, Barcelona, lo hacía con River. Fue un polémico mes en el que incluso la Federación Española de Futbol se vio obligada a intervenir. Tras una pequeña crisis institucional, Barcelona terminó renunciando a los derechos – no sin que el Real Madrid abonara la cantidad que el conjunto culé había pagado ya por el fichaje.

La llegada de la Saeta a Chamartín cambió el rumbo del futbol europeo y niveló fuerzas en España. En 1953, cuando debutó con la camiseta blanca, el gran dominador de la escena hispana era Barcelona, mientras Real Madrid llevaba una sequía de dos décadas.

De la mano de Santiago Bernabéu y con Di Stéfano como estandarte, Madrid vivió una etapa de oro en las décadas de los 50 y 60. No en vano, una de las imágenes más conocidas de la época, y que goza de lugar privilegiado en el Museo del Estadio Santiago Bernabéu, captura al delantero merengue posando con las 'Cinco Copas' obtenidas en esa época.

Pero fueron mucho más de Cinco Copas Europeas lo que Di Stéfano dio a la 'casa blanca'. Con la 'Saeta' en sus filas, Real Madrid ganó ocho de 10 ligas, una Copa de España (entonces llamada del Generalísimo) y una Copa Intercontinental.

En 1964, a los 38 años, decidió poner fin a su etapa como merengue, dejando números para la posteridad y que requirió la llegada de otros genios, Messi, Raúl y Cristiano Ronaldo, para batirse. El legendario jugador merengue fue campeón de goleo en 5 campeonatos; la mitad de los que disputó como merengue.

Estableció el récord como máximo goleador con el Real Madrid con un total de 308 goles. 50 años después, se mantiene en segunda posición pues la marca no fue rota hasta 2009, cuando fue superado por Raúl.

Segundo máximo goleador histórico de la liga con 227 goles por detrás de Telmo Zarra, con 251, solo se ha visto superado por Raúl y Lionel Messi. Estableció, en 1961, la marca de 15 victorias consecutivas en Liga, marca que retuvo hasta que 50 años después, el delantero del Barcelona Lionel Messi sumara 16. Goleador europeo con el Real Madrid, anotó 49 tantos en la máxima competición continental, superado tan sólo por Raúl, con 66 goles blancos.

Di Stéfano, el máximo símbolo del madridismo, se retiró en 1966, con la camiseta del Espanyol, pero jamás dejó de estar ligado, de alguna manera, a la casa blanca.

Volvió al Santiago Bernabéu como técnico en 1982, cargo que retuvo durante dos temporadas. Pasó por Boca Juniors y Valencia antes de volver al banquillo merengue en la temporada 1990-1991, tras la cual puso punto final a su andar por los campos de futbol.

Desde el 2000 ostentó el cargo de presidente de honor del Real Madrid y estuvo presente, a medida de lo posible dada su frágil salud, en los momentos importantes para el madridismo. En 2004 colocó, junto con Dani Carvajal, la primera piedra de la Ciudad Deportiva de Valdebebas.

En 2006, presidió la inauguración del Estadio donde el filial Real Madrid Castilla disputa sus partidos de local y que lleva su nombre. En la entrada fue una estatua de tamaño natural de la Saeta inspirada en una fotografía de 1958 mientras anota uno de los goles que mejor se le recuerdan.