Los Leones tuvieron un debut a toda orquesta en la FIH Pro League 2021/2022. No por ser una sinfonía exactamente pero sí porque no podía ser mejor desde las emociones: con un logro de los grandes, de los increíbles. Fue 2 a 1 sobre Bélgica, ni más ni menos que el campeón olímpico y mundial, Nº 2 del mundo. Con todos los condimentos: siendo el estreno en este certamen, haciéndolo con un equipo que recién da los primeros pasos de un recambio generacional, en Buenos Aires y en el día que marcó la vuelta del público a la cancha tras dos años a raíz de la pandemia. Y con el mejor sabor… El de dar el golpe final sobre la hora. Con este dato trascendente: desde aquella histórica y épica final de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 en la que Los Leones (3°) alcanzaron la medalla de oro, que un equipo argentino no se imponía a los europeos.
Maico Casella, a los 58’ de penal, le puso el grito de gol a una noche espectacular en Buenos Aires, con las gradas llenas y la euforia de los fanáticos a flor de piel. Y casi como homenajeando a aquella gesta en tierras cariocas, con muchos de esos campeones olímpicos recientemente retirados en las tribunas: Juan Martín López, Ignacio Ortiz, Pedro Ibarra, Juan Ignacio Gilardi, Lucas Vila. Casi medio equipo de oro testificando este triunfo, que no vale aquello pero lo redimensiona y le da las fuerzas a este nuevo proceso de Mariano Ronconi para creer en que se puede volver a ser.
La tarde/noche en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) oscurecía con cierto halo en el aire, había expectativas adentro y afuera de la cancha. Y los equipos no defraudaron. Porque Bélgica entró con la chapa que le da ocupar el lugar que ocupa, sus logros recientes. Pero Los Leones tuvieron el empuje del público, de la localía, la fuerza ante la necesidad de volver a ser protagonistas. El 7° puesto en los últimos Juegos Olímpicos, el año pasado, caló hondo. Aunque el nuevo proceso a cargo de Mariano Ronconi no podía tener mejor manera de iniciar el año: campeones de la Copa Panamericana de Chile con clasificación al Mundial incluida a fines de enero. Y ahora, este debut, tal vez ante el rival más exigente posible: con triunfo.
Agustín Bugallo abrió el marcador a los 7’. Lucas Martínez desbordó por izquierda, la bocha lo pasó a Nicolás Acosta que entraba por el medio y por detrás entró el sanjuanino para abrir el marcador. Aunque la alegría duró tan sólo hasta los 10’, cuando lo igualó Sébastien Dockier por jugada colectiva. De ahí en más se armó un partido de ida y vuelta que nunca cesó en la intensidad. Y por el contrario, fue en el cuarto cuarto cuando Los Leones se terminaron de animar a ir por la victoria. Se lo perdió “El Tero” Acosta de rebote en el córner corto tras arrastrada de Tolini; después Nicolás Della Torre luego de la asistencia de Maico; a continuación el propio Casella; de inmediato Martín Ferreiro y de nuevo Maico.
Lo buscaba con todo Argentina en el epílogo y lo consiguió: a los 58’, Casella cambió penal por gol al ángulo y le puso firma a una victoria que, aunque ajustada, fue inapelable desde la convicción por encontrarla, más allá de que el equipo también funcionó a nivel colectivo ante un rival de primerísimo nivel. De aquel Río 2016, con victoria 4 a 2 en la final y la gloria eterna, hasta esta noche de nuevo ensueño en Buenos Aires: Los Leones.
Argentina formó con: Tomás Santiago; Nicolás Della Torre, Nicolás Cicileo, Federico Monja y Agustín Machelett; Tomas Domene, Thomas Habif, Matías Rey ©; Martín Ferreiro, Maico Casella y Agustín Bugallo. Luego ingresaron: Santiago Tarazona, Nicolás Keenan, Leandro Tolini, Diego Paz, Lucas Martínez y Nicolás Acosta.
Bélgica formó con: Loic van Doren, Arthur van Doren, Sébastien Dockier, Cédric Charlier, gauthier Boccard, Alexander Hendricky, Félix ©, William Ghislain, Simon Gougnard, Arthur de Sloover y Victor Wegnez. Luego ingresaron: John-John Dohmen, Florent van Aubel, Tommy Willems, Antoine Kina, Loïck Luypaert y Tanguy Cosyns.
