Tabaré Vázquez y su amor por Progreso: tradición familiar y pasión de barrio

Este domingo en la madrugada falleció el expresidente de la República, Tabaré Vázquez, a los 80 años. Además de su destacada trayectoria política (fue dos veces presidente del Uruguay, e intendente de Montevideo), Vázquez fue un hombre muy futbolero y reconocido hincha de Progreso desde su niñez.

En una entrevista realizada con el propio club algunos años atrás y publicada este domingo en las redes de Progreso, Vázquez recordó que vivía en la calle Heredia entre Emilio Romero y José María Vidal, a tres cuadras de la cancha del Gaucho del Pantanoso. Cuando era un niño, junto a sus amigos aprovechaban una rotura en el alambrado para colarse a ver los partidos de Progreso, y en su casa todos eran hinchas del club. También, su abuelo, José Vázquez, estuvo al frente del club en sus comienzos.

Pero su vínculo con el equipo aurirrojo tendría una etapa más importante que la de aficionado, ya que fue su presidente entre 1979 -cuando consiguieron el regreso a Primera División después de 33 años- y 1989 -año en que obtuvieron por primera y única vez el Campeonato Uruguayo-. En la mencionada entrevista, Vázquez recordó aquel histórico ascenso en su primer año de mandato y lo definió como el momento más emocionante que vivió con el equipo. “Aquellos partidos memorables contra Miramar los domingos de mañana en el Estadio Centenario... Cuando Progreso gana su segundo partido y asciende, el estadio estaba casi colmado por dos instituciones menores que habían atraído una cantidad enorme de gente. Estaban prohibidas las caravanas y el club la hizo igual. Salió del estadio e íbamos hacia la Plaza Independencia. Cuando llegamos a la calle Paraguay (que corría en sentido opuesto al de hoy), nos obligaron a irnos por Paraguay hacia el Palacio Legislativo, así que se tomó la Avenida Agraciada y luego Carlos María Ramírez para llegar a la sede con una caravana increíble y un mundo de gente”, comentó.

A su vez, mencionó que el día que lograron el título en 1989, él se encontraba en plena etapa de asunción de su puesto como intendente de Montevideo. “Yo estaba asumiendo la Intendencia, estaba en una reunión, y estaba nervioso escuchando y me decían cómo iba el partido. En cuanto me dijeron que había terminado, me fui de la reunión a la cancha de Central y llegué en plenos festejos de ese memorable día en que Progreso sale campeón de la A”, contó el expresidente.

Vázquez señaló que “como todo hincha, aún siendo dirigente, nunca podía dejar de lado la pasión” y gritaba los goles, se amargaba cuando perdía y se enojaba con los jueces cuando se sentía que lo habían perjudicado. Cuando era joven y estaba en edad de ser parte de los equipos de inferiores del Gaucho, Vázquez prefería jugar en clubes del barrio como El Arbolito (del que fue uno de los fundadores), donde podía jugar de manera menos formal y por el disfrute de perseguir la pelota.

Consultado sobre cómo definiría a Progreso, Vázquez apeló a lo que representa el club en su barrio, La Teja. “Es el símbolo de un barrio que siempre lucha por superarse, por ser solidario, por ser un barrio de gente trabajadora, honesta, comprometida con su entorno; eso es Progreso, es pasión. Ha sido una de las instituciones menores que lleva más hinchada, sobre todo cuando está marchando bien. Hay un gran fervor por esa institución, incluso por personas que no son de La Teja”, apuntó.

El pasado 30 de noviembre, la sala del Teatro Progreso fue bautizada con el nombre de Tabaré Vázquez.