Que iba a ser una final caliente, lo supo durante las formaciones de las dos selecciones en los himnos que sonaron en el estadio Olímpico de Roma. Armando Pérez tenía al lado derecho a Diego Maradona, capitán argentino que respondió con insultos a los abucheos del público durante esa breve ceremonia.
Esa fue su bienvenida a ese partido especial que todavía se juega con reclamos cruzados por una jugada que parece interminable. Rudy Völler encaró a Roberto Sensini en el área; el alemán se cayó y el árbitro Codesal señaló pena máxima a los 84 minutos.
Con ese episodio se encontró de frente, en medio de un partido con mucha fricción y una expulsión, la del mediocampista Pedro Monzón. El colombiano Pérez, segundo asistente, reprodujo en declaraciones al diario El Tiempo en 1999 el diálogo con el árbitro tras esa acción.
-“¿Armando, fue o no fue penal...?
- “Edgardo, me lo estás preguntando?
- “Sí. Te lo estoy preguntando”.
- “Te equivocaste...”
Andreas Brehme pidió la pelota. Con un derechazo a ras de piso venció a Sergio Goycochea. Un gol de título mundial. La discusión se mantendrá con reproches cada vez más profundos.
“Estoy seguro de que él actuó de buena fe y hoy, después de tanto tiempo, estoy absolutamente convencido de que fue un simple error. A Edgardo lo defiendo”, agregó en esa declaración de 1999.
Armando Pérez se retiró seis años después de esa final. Pitó algunos partidos en la liga de Japón y conserva un honor reservado para pocos. Es el único árbitro colombiano en participar de la final de un Mundial.
