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México 70: El Mundial que cambió la historia del fútbol

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Pelé: Mundial de México 1970 fue mi momento más feliz con la selección (0:54)

El astro brasileño recuerda con Fernando Palomo uno de los episodios más emocionantes que atesora con la "Canarinha". (0:54)

El Mundial de México 1970 marcó un antes y un después en la historia del fútbol.

Fue el primer Mundial transmitido a nivel global, el primero en jugarse fuera de Europa y Sudamérica, el primero en tener tarjetas de amonestaciones y sustituciones, y el primero que detonó el potencial comercial del torneo.

En resumen, México 70, que comenzó hace 50 años el 31 de mayo, se instaló indudablemente en la memoria colectiva del deporte.

Por si fuera poco, la calidad de juego del torneo fue alta, y medio siglo después sigue siendo considerado uno de los mejores Mundiales de la historia. Leyendas como Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Bobby Moore, Gordon Banks y Teófilo Cubillas mostraron su talento en el torneo. El campeón del certamen fue un Brasil dominante, para entonces el primer país en ganar tres títulos, y encabezados por Pelé, uno de los mejores en la historia del fútbol.

Fuera de la cancha, el primer Mundial en México fue vital para que el país fuese seleccionado como sede en 1986 y 2026. En muchos sentidos, el torneo de 1970 fue un evento moderno que se parece más a Rusia 2018 que a Inglaterra 1966, el campeonato que le precedió.

Para medir correctamente el impacto de 1970 como un antes y después, es necesario comparar y contrastar.

La leyenda se inmortaliza

Antes: La estrella brasileña, lesionado en el Mundial de 1966, corre peligro de ser excluido del plantel para 1970.

México 1970: Cambios en el reglamento, desarrollos tecnológicos y de mercadotecnia, y su brillante desempeño en la cancha lo catapultan a una fama sin precedentes en el fútbol.

Después: Pelé se consolida como el futbolista más famoso del planeta y en una de las figuras deportivas más importantes de la historia.

Pelé ya era el futbolista más famoso del mundo tras conquistar los mundiales de 1958 y 1962 con la selecao, a pesar de que era difícil ver la mayoría de sus partidos fuera de Brasil porque jugó la mayor parte de su carrera con el club brasileño Santos.

En el Mundial de Inglaterra, Brasil buscaba su tercer título consecutivo, y Pelé estuvo en la mira de sus rivales, quienes lo golpearon sin misericordia. El jugador luego dijo que aquel torneo fue el peor momento de su carrera y contempló retirarse de la selección, ya que las lesiones lo apartaron de un partido y lo obligaron a salir de otro.

"Era mi cuarto Mundial, y yo me fui lastimado de Inglaterra (66)", recordó Pelé en una entrevista con ESPN en 2010. "Yo pensaba no jugar más (con Brasil), y esta fue la despedida, y la despedida como campeón del mundo. Este fue sin duda alguna el mejor", agregó en referencia a México 70.

Pelé decidió continuar con La Selecao, pero el delantero estuvo en peligro de perderse el torneo ya que su técnico, Joao Saldanha, amagó con dejarlo fuera de la nómina. Saldanha, un ex jugador y periodista, hoy goza del crédito de ser quien dejó la base para que Brasil ganara el campeonato en México, aunque no duró en el banquillo hasta el torneo, al que sí acudió como comentarista. Incluso lo marginó de un amistoso contra Argentina en el Maracaná antes del Mundial.

"Esta fue la despedida, y la despedida como campeón del mundo. Este fue sin duda alguna el mejor" Pelé, sobre el Mundial de México 1970.

Pelé escribió en su autobiografía titulada “Mi Legado” que Saldanha lo quería dejar fuera porque el atacante sufría de miopía. “No me había afectado a lo largo de los años; pero Saldanha, de un día para el otro, parecía haber descubierto una deficiencia grave”.

La riña con Pelé terminó por desgastar la relación entre el técnico y la federación brasileña. Saldanha había polemizado con la prensa por sus decisiones tácticas, y de acuerdo al libro "Inverting the Pyramid" de Jonathan Wilson, en una ocasión entró a un hotel con una pistola cargada en búsqueda del técnico de Flamengo, Dorival Knipel, quien lo criticó en una entrevista por radio. Cuando Saldanha fue despedido, la federación citó su “inestabilidad emocional” como el motivo oficial de su salida.

Mario Zagallo, un ex compañero de Pelé, tomó las riendas y aclaró que este último seguiría en el plantel. Aun así, se esperaba un Pelé disminuido para ese torneo, al que llegó con 29 años. Entre 1961 y 1965, anotó un promedio de 54 goles por temporada sumando todas las competencias. Entre 1966 y 1969, ese promedio cayó a la mitad. Además, los torneos amistosos que emprendía Santos alrededor del mundo para aprovechar su fama lo dejaban cada vez más exhausto.

La búsqueda por una tercera Copa Mundial y el apoyo de Zagallo restauraron la confianza de Pelé. Los cambios del reglamento que debutaron en México - la tarjeta amarilla y las sustituciones - también lo beneficiaron. El premio para un equipo rival de querer lastimarlo se veía disminuido, ya que cualquier futbolista lesionado podría ser reemplazado.

El último Mundial de Pelé fue un grandioso punto final a una carrera legendaria con su selección. Durante el torneo en México, el 53 por ciento de los goles de Brasil fueron anotados o asistidos por O Rei. Solamente cuatro jugadores en la historia de la Copa del Mundo han tenido mayor influencia sobre su equipo: David Villa, Diego Maradona, Romario y Paolo Rossi.

Mejor aún, el último baile de Pelé con Brasil fue un evento compartido por millones de aficionados alrededor del mundo. Gracias a la nueva tecnología de televisión por satélite, las proezas de Pelé se volvieron famosas.

La imágenes icónicas de Pelé saltando en los brazos de Jairzinho tras marcar el primer gol de la final ante Italia, así como la finta espectacular que le hizo al arquero uruguayo Ladislao Mazurkiewicz en la semifinal e incluso el disparo desde media cancha ante Checoslovaquia estarán asociadas con el brasileño por toda la eternidad.

Para aquellos afortunados que tenían una televisión a color en 1970, el Mundial mexicano les otorgó por primera vez la oportunidad de ver las imágenes del torneo en todo su esplendor. La camiseta de Brasil pasaba de ser gris, como todas las demás, a un vibrante amarillo canarinha. La gran popularidad de Pelé tras el Mundial de 1970 lo incitó a su última gran aventura: llegar a los Estados Unidos.

Se unió al Cosmos de Nueva York en 1975 y sirvió como embajador del fútbol en uno de los mercados más grandes y difíciles de penetrar.

“Me gustó la idea de que mi presencia fuera favorable al desarrollo del fútbol”, escribió Pelé. “Fue un reto diferente”.

Su presencia en el país produjo gran interés de los aficionados y los medios, e inspiró a otros jugadores de la talla de Franz Beckenbauer, George Best, Johan Cruyff y Eusebio para llegar al país norteamericano.

El Azteca ingresa al Olimpo

Antes: Apenas construido para los Juegos Olímpicos de 1968, el Coloso de Santa Úrsula solo era venerado a nivel local.

México 1970: El inmueble alberga el "Partido del Siglo" entre Italia y Alemania Occidental, y sirve como escenario para que Pelé levante el tercer trofeo de Brasil como campeón.

Después: El Azteca se suma a estadios como Maracaná y Wembley entre los templos del fútbol, y luego serviría como escenario para que Diego Maradona levante el trofeo en la final de 1986.

El campo del Estadio Azteca ha sido testigo de momentos tan épicos que se pueden resumir en pocas palabras: "El Partido del Siglo”, “El Gol del Siglo”, y “La Mano de Dios”.

Ningún otro estadio ha servido como tarima para que dos de los mejores jugadores de la historia levanten el trofeo de campeón mundial, como lo hicieron Pelé y Maradona.

La semifinal de 1970 entre Alemania Occidental e Italia fue el primero de los grandes momentos que albergó el Azteca. Karl-Heinz Schnellinger salvó a los alemanes anotando el 1-1 al minuto 90 para mandar al duelo a tiempo extra. El caluroso clima y la motivación de llegar a la final produjeron un final caótico. Se anotaron cinco goles, hubo tres cambios de delantera en el marcador y Beckenbauer, el capitán alemán, siguió en el campo a pesar de dislocarse el hombro.

Cuando Italia finalmente se erigió con una victoria de 4-3, el encuentro quedó tan marcado que se designó un recuerdo para instalarse fuera del estadio. “El Estadio Azteca, rinde homenaje a las selecciones de: Italia (4) y Alemania (3) protagonistas en el Mundial de 1970, del ‘Partido del Siglo’”, lee la placa conmemorativa.

Pocos días después, Italia y Brasil disputaron la final. Y pese a la neutralidad del país sede, los mexicanos tenían a un equipo favorito.

"Parecía que estábamos jugando en el Maracaná todos los partidos. Fue maravilloso" Pelé, sobre el respaldo del público mexicano en el Mundial de 1970.

“Después que México se descalificó, todos los mexicanos pasaron a apoyar a Brasil", relató Pelé en una entrevista con ESPN. "Parecía que estábamos jugando en el Maracaná todos los partidos. Fue maravilloso".

El apoyo fue bien justificado. Brasil ganó la final por 4-1, y Pelé fue el eje de ataque, anotando el primer gol del encuentro para guiar a su país a un tercer título.

Dos magnos eventos en menos de una semana dejaron claro que el Azteca sería siempre recordado en la historia del fútbol.

Cabe destacar también que la imponente arquitectura vertical del inmueble, así como su grandísima capacidad para albergar aficionados y las condiciones atmosféricas de la Ciudad de México (está a 2,250 metros sobre el nivel del mar), otorgan a la selección mexicana una ventaja casi inigualable.

En 54 años, El Tri ha perdido apenas dos partidos de eliminatorias mundialistas allí, y conquistó la Copa Confederaciones de la FIFA en 1999, así como la Copa Mundial de la FIFA Sub 17 en 2011.

El coliseo de concreto ha sido, además, sede de muchos eventos de otros deportes, además de recibir a presidentes, papas y múltiples artistas. Pero el fútbol, y concretamente lo que sucedió en 1970 y 1986, ligan al Azteca a ese deporte para siempre. “El Azteca se erige para la gloria del futbol. El juego moderno. El deporte que mueve al sol”, escribió Zachary McCune para The Cauldron.

Cuando Maradona liquidó a Inglaterra con dos goles legendarios en el Mundial de 1986, las comparaciones con 1970 fueron instantáneas.

La fiebre de la mercadotecnia

Antes: Los productos oficiales son una rareza, y representan una pequeña fuente de ingresos para la FIFA.

México 1970: Adidas y Panini inventan dos famosos productos que se popularizan mundialmente.

Después: Los productos oficiales del Mundial se convierten en una de las principales fuentes de ingresos para la FIFA.

El potencial comercial del Mundial creció de la mano de su audiencia televisiva.

El alcance global de México 70 significó que muchas compañías podían anunciarse en lugares que jamás habían soñado, y crear productos para el aficionado en todo el mundo.

El producto más representativo de aquel torneo es su balón oficial, el Adidas Telstar. El diseño de 32 paneles - 12 hexágonos negros y 20 hexágonos blancos – sigue siendo la representación más común de un balón de futbol hasta estos días.

El balón fue bautizado en honor al satélite del mismo nombre, el primero en transmitir imágenes en vivo a diferentes continentes. El satélite incluso tenía un parecido al balón, una esfera blanca con paneles solares negros plasmados encima. Antes del Adidas Telstar, los balones eran generalmente de color café, y ninguna compañía se había adueñado por mucho tiempo del sello de ser el fabricante oficial de balones de la FIFA.

El balón de Adidas fue diseñado para ser fácilmente visto en televisión, sin importar si el consumidor veía el partido a color o en blanco y negro. Adidas entregó apenas 20 balones para todo el Mundial de 1970, provocando que algunos se reusaran y que se necesitaran alternativas. El partido de cuartos de final entre Alemania Occidental e Inglaterra, por ejemplo, utilizó un balón café. En el primer tiempo de la semifinal entre Italia y Alemania Occidental, se utilizó un balón enteramente blanco.

Telstar se hizo tan popular que Adidas vendió 600,000 balones tras el torneo, de acuerdo con la FIFA. Medio siglo después, la relación entre Adidas y FIFA sigue vigente.

El Telstar 18, diseñado para el Mundial de Rusia, hizo honor al diseño original con un toque moderno: los hexágonos negros fueron reemplazados por pixeles pintados, y cada balón tenía un chip integrado. La era del satélite dio pie a la era digital.

Si Adidas conquistó a consumidores dentro de la cancha, Panini lo hizo fuera de ella.

Previo a México 1970, la compañía italiana firmó un contrato con la FIFA para crear un álbum coleccionable de estampitas a color.

"Nada quita esa emoción y la experiencia de abrir el paquete y tocar la estampita" Mark Warsop, CEO de Panini América.

“En 1970, todas las fotos que conseguíamos de los jugadores eran en blanco y negro”, dijo Mark Warsop, CEO de Panini América. “Pintamos todas las fotos para que las estampitas fueran a color”.

Hoy en día, aunque Panini tiene también un álbum virtual y un app oficial, el álbum físico es más popular que nunca, y la compañía impuso récord de ventas previo a Rusia 2018.

“Nada quita esa emoción y la experiencia de abrir el paquete y tocar la estampita”, dijo Warsop. “Es algo coleccionable y no lo puedes replicar del todo en un formato virtual”.

Lo logrado por Panini en 1970 provocó que otras compañías quisieran meterse al negocio del producto oficial avalado por la FIFA. A lo largo de las décadas, el mercado se ha expandido para incluir juguetes, videojuegos, posters, ropa, figuras de las mascotas, réplicas del trofeo y hasta mesas de futbolito.

Para la FIFA, esto ha sido altamente provechoso. La organización recabó más de 4,600 millones de dólares en 2018, gracias en gran parte a lo generado por el Mundial. La serie de videojuegos oficiales desarrollada por EA Sports ha vendido más de 282 millones de copias tras debutar en 1993, convirtiéndola en una de las franquicias más populares del mundo en este rubro. Se trata de un incremento exponencial al compararlo con los apenas 12 millones de dólares que obtuvo FIFA del marketing entre 1975 y 1978, de acuerdo con SportBusiness.

Cuando el ex presidente de la FIFA Joao Havelange murió en 2016, varios medios reprodujeron su declaración referente a las finanzas de la organización: “Cuando asumí la presidencia en 1974, había 20 dólares en la caja fuerte. Cuando me fui en 1998, había mas de 4,000 millones de dólares”.

El fútbol expande sus fronteras

Antes: Europa y Sudamérica albergan las ocho primeras ediciones del Mundial.

México 1970: El dirigente mexicano Guillermo Cañedo cabildea ante la FIFA durante años para conseguir la sede.

Después: Cuatro de los 12 siguientes mundiales se realizan en Norteamérica, Asia y Africa, y México se encamina a ser el único país que alberga tres mundiales en 2026.

En 2026, el Mundial llegará a México por tercera vez, aunque en esta ocasión lo comparta con Canadá y Estados Unidos como coanfitriones.

Es difícil imaginar que esto sucediera sin que la FIFA designara al país como sede en 1970, tras una dura campaña librada por la delegación mexicana. Entre 1930 y 1966, el Mundial se jugó exclusivamente en Europa y Sudamérica, los dos mercados más desarrollados del fútbol hasta ese entonces.

Ese panorama empezó a cambiar en 1963, cuando la Ciudad de México obtuvo la sede de los Juegos Olímpicos de 1968, los primeros en Latinoamérica. La infraestructura creada para albergar ese evento benefició la puja por el Mundial.

De todas formas, la candidatura de México fue complicada. Guillermo Cañedo fue elegido como vicepresidente de la FIFA en 1962, y el directivo mexicano sirvió como puente entre la Federación Mexicana de Fútbol y Sir Stanley Rous, en ese entonces presidente de la FIFA.

Cuando la FIFA realizó su congreso en Tokio en 1964 para realizar la votación final para la sede del Mundial de 1970, México y Argentina se asomaron como las únicas opciones. Para ese entonces, Cañedo había estado cabildeando durante años. Cañedo visitó 77 países en tres años, y en algunas ocasiones visitó al mismo país hasta seis veces para lograr cabildear votos a favor de México.

Pero Cañedo seguía sin estar convencido, y decidió hacer un ultimo esfuerzo para ganarse a los que seguían dudando. En el congreso, Cañedo mostró una maqueta del Estadio Azteca, una estructura que seguía en construcción. La maqueta fue bien vista, y el voto final favoreció a México, rompiendo con el duopolio europeo-sudamericano.

En 1986, México sería sede por segunda vez, aunque en esta ocasión de manera inesperada. Colombia había ganado el derecho de organizar aquella edición, pero el país renunció a la sede tres años antes del torneo debido a problemas económicos. México tomó las riendas, nuevamente bajo el liderazgo de Cañedo, quien logró vencer a la candidatura de Estados Unidos.

“La política del fútbol me hace sentir nostalgia por la política del Medio Oriente”, dijo Henry Kissinger, ex Secretario de Estado de Estados Unidos, y figura prominente en la candidatura de su país para el Mundial de 1986.

Cañedo, quien falleció en 1997, se convirtió en una celebridad tras su organización exitosa del primer Mundial mexicano. Cuando Argentina consiguió la sede para 1978, fue invitado al país para analizar el progreso de las obras. “Se convirtió en una celebridad. Sus palabras tuvieron grandes repercusiones”, escribió Matías Bauso en su libro, “78. Historia Oral del Mundial”.

La Copa del Mundo no se expandiría al resto del mundo hasta el siglo actual. Japón y Corea del Sur compartieron el torneo en 2002, y Sudáfrica se llevó la organización del 2010, dejando a Oceanía como la única región sin albergar un Mundial. Aun así, el lema de la FIFA que define al fútbol como el deporte global es cada vez más cierto gracias a que expandió sus horizontes al otorgarle a México su primer Mundial hace más de medio siglo.