Cuando Kazán fue el centro del fútbol en Rusia

KAZÁN (Enviado especial) -- Desde que se creó la Liga de la Unión Soviética en 1936, se disputaron 77 campeonatos en el país de la Copa del Mundo. Equipos de Moscú ganaron 52 títulos, una mayoría abrumadora. Del resto, 16 fueron para Kiev (cuando sus representantes jugaban el torneo de la URSS), 5 para el Zenit de San Peterburgo/Leningrado, dos para Dínamo Tbilisi de Georgia y uno para Ararat Ereván de Armenia (también en la época soviética). Los dos campeonatos restantes fueron de Rubin Kazán, un equipo que supo marcar una época.

Los números son contundentes y dejan algo muy claro: el éxito futbolístico es casi una utopía para las ciudades del interior de Rusia. Incluso para las más grandes, como Kazán. Por eso la gesta del Rubin Kazán de Kurban Berdíev todavía se recuerda como un triunfo de la periferia, más allá de que la capital de Tartaristán es una de las ciudades más importantes de la nación.

Hoy, en Kazán todo el mundo habla de fútbol. Hinchas colombianos, australianos, franceses y de varios otros países coparon las calles de una urbe cosmopolita que en este mes lo será todavía más. La calle Bauman del centro está repleta de motivos mundialistas y hasta la tranquilidad del Kremlin se vio afectada por el bullicio de decenas de simpatizantes. Hoy, Kazán es la ciudad del fútbol por razones diferentes a las de hace una década.

A la capital tártara se la conoce por varios motivos: por ser uno de los pueblos más antiguos de Rusia, por su imponente Kremlin, por la variedad de su comida y por multietnicidad, cuyo principal símbolo son los escasos metros que separan a la catedral de la Anunciación, templo cristiano ortodoxo, de la mezquita Qul Sharif, una de las más grandes de Europa. Entonces, que el hombre que logró revolucionar el fútbol de la ciudad sea un musulmán sunita nacido en la actual Turkmenistán se transforma en una obviedad.

Kurban Berdíev llegó a Rubin a mediados de 2001, cuando el club era uno más de la segunda división y jamás en su historia había pisado la máxima categoría. En 2002, el DT hizo posible las llegadas de quienes serían sus hombres insignia: Gennady Semin, Mikhail Sinev, Andrei Konovalov y David Chaladze (goleador de la temporada) y logró el ascenso deseado por todo Tartaristán.

Berdíev nació en el seno de una familia musulmana en 1952, cuando la capital turcumana Asjabad todavía se recuperaba de un devastador terremoto ocurrido en 1948 que mató a casi un tercio de la población según datos no oficiales. Tras una pálida carrera futbolística, en 1986 hizo su debut como entrenador en el club Taraz de Kazajistán. Tras varios pasos no muy fructíferos por conjuntos rusos, kazajos, turcos y hasta por la Selección de Turkmenistán, llegó a su lugar en el mundo: Kazán.

Tras el ascenso en 2002, el vestuario de Rubin se hizo tan cosmopolita como la ciudad. Llegaron brasileños, sudafricanos, uruguayos, argentinos y checos. En la primera temporada, logró la hazaña de terminar en el tercer puesto, lo que para la ciudad que hoy recibe a Colombia en la Copa del Mundo era algo más que improbable. Después de aquel podio, el cuadro tártaro nunca corrió peligro de descenso y en 2008 llegó la coronación con el título de la Premier League rusa. Sergey Ryzhikov, Cristian Ansaldi, Sergei Semak y Gökdeniz Karadeniz fueron los líderes de aquel conjunto que un año más tarde volvió a ganar el torneo y el 20 de octubre de 2009 le ganó a Barcelona en el Camp Nou.

Sí, le ganó como visitante al que para muchos es el mejor equipo de todos los tiempos. Messi, Xavi, Iniesta, Ibrahimovic, Yaya Touré, Dani Alves, Piqué y otras estrellas sucumbieron contra los gladiadores de Berdíev. Además, Rubin en esa Champions League empató con Inter, que luego sería el campeón de Europa. Kazán llegaba al cielo del mundo futbolístico.

En la entrada del Kremlin se erige inmensa la estatua de Musa Cälil, un poeta tártaro y luchador de la resistencia contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, a la que los rusos llaman la "Gran Guerra Patria". Es el único poeta distinguido con la condecoración como Héroe de la URSS y uno de los mayores orgullos del pueblo de Kazán. Otro de esos orgullos es el Rubin de Berdíev, el emblema de la época en la que Kazán era la ciudad del fútbol.