Una flor en el desierto. Argentina podía ser el caos de Jorge Sampaoli o la armonía en el gusto de Lionel Messi. Una corrida al vacío. Un control con el muslo. Una caricia con el botín izquierdo y un golpe de billar con el derecho. Un viaje a la red. Tres contactos. Ninguna interrupción. El gol a Nigeria en Rusia 2018 es belleza pura. Sirve para repetirlo una y mil veces en cámara lenta, un plano secuencia a la inmortalidad.
En una Selección atravesada por la urgencia, en un contexto de pesadilla, Messi fue sueño. Encontró tiempo para hacer una obra de arte. En el ruido, una nota perfecta.
Por su ejecución y por su importancia en un partido que Argentina necesitaba ganar para seguir con vida, en ESPN.com elegimos el gol contra Nigeria como el mejor de Lionel Messi en la Selección Argentina. Una elección subjetiva, por supuesto. Su carrera ofrece razones suficientes para discutirla. Pero pocas jugadas reúnen tanta delicadeza bajo semejante presión.
El gol de Messi a Nigeria en Rusia 2018: tres toques perfectos
El 26 de junio de 2018, en San Petersburgo, Messi abrió el marcador a los 14 minutos. La jugada comenzó con un pase largo de Éver Banega a espaldas de la defensa nigeriana.
Banega merece su lugar en el recuerdo. Vio el movimiento y puso la pelota donde Messi podía alcanzarla sin detenerse. En aquel equipo, al que tanto le costó encontrar a su capitán en condiciones favorables, ese envío fue una invitación a jugar de otra manera.
Messi atacó el espacio por la derecha. Tuvo que calcular la caída de la pelota en la corrida y sostener la ventaja sobre Kenneth Omeruo, que le pisaba los talones. El primer contacto, con el muslo izquierdo, amortiguó la pelota. El segundo, con el pie del mismo lado, la orientó hacia la definición. El tercero fue el derechazo cruzado que dejó sin chances a Francis Uzoho.
El gol tiene algo que la repetición permite disfrutar cada vez más: un movimiento prepara el siguiente. El control con el muslo contiene ya la intención del toque con la zurda. Y ese toque deja servida la definición. Todo sucede dentro de la misma corrida memorable.
La belleza de definir con la derecha
La zurda de Messi ocupa un lugar propio en la historia del fútbol. Por eso también resulta especial que esta elección termine en su pie derecho.
El ángulo exigía precisión. El defensor seguía cerca y Uzoho protegía el arco. Diego Maradona hizo en México 1986 uno parecido contra Italia, con Giovanni Galli bajo los tres palos. En Rusia 2018, Messi resolvió con el recurso que pedía la jugada: un remate cruzado de derecha, firme, después de dos contactos de una suavidad extraordinaria.
La combinación explica buena parte de su belleza. Hubo velocidad para llegar, sensibilidad para controlar y decisión para terminar. El cuerpo acompañó a la pelota sin que apareciera un gesto de más.
Un control largo podía entregársela al arquero. Uno demasiado corto podía permitir la recuperación del defensor. Messi la dejó a la distancia exacta para seguir siendo dueño de la acción.
Visto a velocidad normal, todo parece fluir. La cámara lenta revela cuánto hizo para que eso ocurriera.
Una flor en el desierto del Mundial de Argentina
Argentina llegó a ese partido después del empate 1-1 con Islandia y la derrota 3-0 frente a Croacia. El equipo de Jorge Sampaoli jugó una Copa del Mundo espantosa. Acumuló dudas, cambios y una angustia que creció con cada presentación. Messi, además, había fallado un penal en el debut.
La última fecha del grupo convirtió el encuentro con Nigeria en una instancia de supervivencia. Hacía falta ganar y mirar lo que ocurría entre Croacia e Islandia. El subcampeón de Brasil 2014 podía despedirse antes de los octavos.
En ese escenario de caos generalizado apareció el gol.
Su belleza también se explica por el contraste con aquel Mundial. Durante unos segundos, Argentina jugó con una claridad que parecía ajena a su propia historia en Rusia. Banega entendió la carrera. Messi entendió el pase. La pelota llegó al arco como si el equipo hubiera vivido en ese estado de confianza desde el primer día.
La realidad regresó después. Victor Moses empató de penal y Marcos Rojo marcó el 2-1 agónico que terminó de asegurar la clasificación. El gol de Messi había abierto el camino; el de Rojo permitió completarlo.
Francia eliminó a Argentina por 4-3 en octavos de final. El torneo dejó la sensación de una oportunidad desperdiciada y de un equipo que nunca encontró estabilidad. Aquel gol sobrevivió con un valor propio: una jugada que todavía invita a volver a mirar un Mundial que el hincha argentino preferiría olvidar. Después llegó Lionel Scaloni al banco de suplentes. Todo lo extraordinario surgió después de esta pesadilla.
Los otros goles de Messi que compiten por ser el mejor
Contra Bosnia y Herzegovina en Brasil 2014
El 15 de junio de 2014, en el Maracaná, Messi aceleró, combinó con Gonzalo Higuaín y se abrió el espacio para sacar un zurdazo que entró después de tocar el palo. Argentina ganó 2-1.
Ese gol representa al Messi capaz de resolver a velocidad entre rivales. Tiene el vértigo de sus mejores corridas y la precisión de un remate que encuentra el lugar justo. Es un candidato fuerte por la riqueza de la acción individual.
Contra Irán en Brasil 2014
El 21 de junio de 2014, Argentina encontró el triunfo por 1-0 en tiempo agregado. Messi recibió cerca del área, buscó el espacio y dibujó una curva de zurda que terminó junto al palo.
Fue un gol hermoso y oportuno. Cuando el empate parecía sellado, su tiro de fantasía cambió el resultado y aseguró el pase a octavos. Si el criterio principal es la mezcla de dificultad técnica y capacidad para resolver un partido, merece estar entre los primeros.
Contra Francia en la final de Qatar 2022
El segundo gol de Messi en la final del 18 de diciembre de 2022 puso a Argentina 3-2 durante el alargue. El capitán siguió la jugada y aprovechó el rebote que dejó Hugo Lloris ante un remate de Lautaro Martínez.
No fue un gol lindo, pero su dimensión emocional es inmensa: devolvió la ventaja cuando Francia ya había remontado dos goles. Después llegó otro empate de Kylian Mbappé y la consagración argentina por penales. Aquel toque de Messi quedó dentro de la historia más grande, la de su primera y única Copa del Mundo.
Contra Egipto en el Mundial 2026
El 7 de julio de 2026, en octavos de final, Messi marcó a los 83 minutos el 2-2 de una remontada extraordinaria. Argentina perdió 2-0 hasta el tramo final y terminó ganando 3-2.
Ese gol merece entrar en la discusión por lo que significó: permitió creer en la victoria cuando la eliminación parecía inevitable. Es otro ejemplo de su capacidad para intervenir en los momentos que cambian un Mundial.
¿Por qué elegimos el gol a Nigeria como el mejor de Messi con Argentina?
La importancia pesa. La belleza, también. En esta elección, la forma de resolver completa la decisión..
El gol a Nigeria tuvo un pase que exigía una recepción difícil, un control en carrera y una definición con la derecha. Todo ocurrió bajo la presión de un partido decisivo. Messi convirtió esa suma de exigencias en una secuencia que se disfruta de principio a fin.
Otros goles quedaron asociados a equipos más felices, a victorias más grandes o al instante de levantar una copa. Este conservó su luz en medio de un torneo oscuro.
La Argentina de Rusia 2018 tuvo demasiadas preguntas sin respuesta. Messi contestó una con el muslo, la zurda y la derecha.
Fue, un sin dudas, una flor en el desierto.
Una pincelada de un genio suelto en el medio del caos.
