Madrid, el ganador del mercado de fichajes; Liverpool, el perdedor

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El Real Madrid de Mourinho es otro (1:19)

El mercado de fichajes de verano de 2026 ha cerrado sus puertas: ¿qué clubes son los ganadores y perdedores?


El mercado de fichajes de verano de 2026 ha cerrado sus puertas; ya no habrá más operaciones para reforzar a los equipos hasta que enero ofrezca una nueva oportunidad para hacerlo.

Algunos clubes cosecharon éxitos en los últimos meses: invirtieron grandes sumas para mejorar sus alineaciones titulares, ampliaron plantillas que claramente flaqueaban o, simplemente, se movieron con inteligencia. Otros corrieron peor suerte, ya fuera fracasando en sus intentos de fichar o, en casos extremos, perdiendo a grandes talentos contra su voluntad. A continuación, repasamos quiénes triunfaron en este mercado y quiénes salieron mal parados.


LOS GANADORES

Real Madrid

El verano siempre es importante para el Real Madrid, pero por diversos motivos, este parecía serlo aún más de lo habitual.

Todo comenzó con el nombramiento de José Mourinho como entrenador, quien regresó al Bernabéu 13 años después de haber dejado el club de mutuo acuerdo. Sigue siendo una figura mediática, alguien bajo cuyas órdenes quieren jugar los mejores futbolistas, y así quedó demostrado en las primeras gestiones del mercado.

Se cerró rápidamente el fichaje de Marc Cucurella por 55 millones de euros —jugador que acabaría ganando el Mundial de 2026 con España representando al Madrid—, mientras que Bernardo Silva e Ibrahima Konaté llegaron libres procedentes del Manchester City y del Liverpool, respectivamente. Poco después se incorporó el carrilero del Inter, Denzel Dumfries, por la ganga de 20 millones de euros.

Luego llegó el momento de las grandes inversiones.

En primer lugar, el conjunto blanco se impuso a una dura competencia —que incluía al Paris Saint-Germain y al Liverpool, entre otros— para hacerse con el prodigioso extremo Yan Diomande, quien había irrumpido con fuerza en el RB Leipzig y en la selección de Costa de Marfil durante 2026. Sobre el papel, al menos, parece el mejor de los fichajes que superaron los 100 millones de euros este verano... ¡y hubo unos cuantos!

Por último, el Madrid frustró los intentos del Arsenal por llevarse a la estrella brasileña Vinícius Jr., asegurando su continuidad con un nuevo contrato de larga duración y demostrando que sigue siendo el destino definitivo para cualquier jugador. También hubo margen para operaciones inteligentes y rentables: traspasaron al delantero suplente Gonzalo García al Fulham por 40 millones de euros y, para reemplazarlo, ejecutaron la cláusula de rescisión de 25 millones de euros de Carlos Espí en el Levante.

Si hay alguna crítica que hacer al mercado del Madrid, no es solo que no lograran cerrar el fichaje de Rodri, sino que este acabó recalando en el Barcelona, ​​reforzando considerablemente a un rival directo en la lucha por el título. Cabe decir que, en un principio, el Madrid no estaba convencido de ir a por el jugador de 30 años, pero cambió de opinión al finalizar el Mundial... y terminó perdiendo la oportunidad. Eso duele.

Atlético de Madrid

Ya que hablamos de Madrid, celebremos también la gestión inteligente realizada por el Atlético.

En el plano individual, las incorporaciones de Cristian Romero (40 millones de euros, procedente del Tottenham), Morten Hjulmand (40 millones, del Sporting CP), Lee Kang-In (35 millones, del Paris Saint-Germain) y Alejandro Grimaldo (15 millones, del Bayer Leverkusen) representan operaciones de un valor excepcional. Grimaldo destaca sobre el resto, ya que regresa a España tras una década forjándose una reputación como uno de los mejores laterales ofensivos.

El club complementó estas operaciones ingresando cerca de 65 millones de euros por varios jugadores con los que no contaba —traspasando a Matteo Ruggeri al Aston Villa, a Thiago Almada a River Plate y a Nahuel Molina a la Roma— y liberando una parte considerable de la masa salarial tras la emotiva marcha de Antoine Griezmann al Orlando City de la Major League Soccer.

Por supuesto, el mayor triunfo de su mercado de fichajes fue retener a su delantero estrella, Julián Álvarez. Debió de ser una experiencia angustiosa por momentos, teniendo que resistir el interés constante del Barcelona, ​​una oferta muy pública del Real Madrid y varios sondeos más discretos del Arsenal. Además, el propio jugador argentino presionaba abiertamente para marcharse.

Hubo un momento, a mediados del verano, en el que la salida de Álvarez del Atlético parecía inevitable; sin embargo, los Colchoneros se mantuvieron firmes de forma admirable, comunicando a los clubes interesados ​​que ni siquiera 200 millones de euros bastarían para hacerles cambiar de opinión.

Retener a un jugador brillante y decisivo, negándose a ceder ante la presión de los grandes clubes, supone una victoria enorme, aunque a corto plazo haya tenido un coste: la afición del Metropolitano ha pitado al argentino a su regreso a la convocatoria, y esta situación requerirá tiempo para reconducirse.

Chelsea

Sus rivales han observado con inquietud los movimientos del Chelsea este verano, ya que el club ha hecho, bueno, prácticamente todo lo que todo el mundo le venía aconsejando hacer desde hace dos años.

En primer lugar, el Chelsea por fin abordó la falta de experiencia en el vestuario y, aunque se podría argumentar que fichar a Danny Welbeck —de 35 años y procedente del Brighton— y al agente libre Jordan Henderson —de 36 años— fue llevar las cosas demasiado lejos, no se puede cuestionar la lógica de la decisión. (Además, Welbeck sigue siendo un delantero fiable, tras haber marcado 13 goles en la Premier League la temporada pasada).

Luego, el Chelsea incorporó a buenos jugadores como Maxence Lacroix (52 millones de libras, procedente del Crystal Palace) y Marco Palestra (60 millones de euros, del Atalanta), quienes encajan a la perfección en el sistema 3-4-3 preferido por el entrenador Xabi Alonso. Lacroix es el defensa central ideal para el eje de la zaga, mientras que Palestra es un carrilero eléctrico —vigente Defensor del Año de la Serie A— que seguramente disfrutará del espacio del que dispondrá para jugar.

El gran golpe sobre la mesa fue el fichaje del centrocampista Morgan Rogers, procedente del Aston Villa por 117 millones de libras, una cifra récord para un jugador británico. Muchas cosas tienen que salir bien para que la inversión "merezca la pena", pero su conexión previa con la estrella Cole Palmer, forjada en las categorías inferiores del Manchester City, le ha ayudado a tener un arranque fulgurante.

Y entonces llegó la sorpresa definitiva: tras años apostando firmemente por el portero Robert Sánchez a pesar de sus numerosos errores, bastó una mala actuación en el partido inaugural para que Alonso hiciera lo que el Chelsea debería haber hecho cuando Édouard Mendy se marchó en 2023: fichar a un portero de talla mundial. Emiliano Martínez (procedente del Villa) fue una incorporación brillante y oportuna por un precio de ganga: 7.5 millones de libras. Cumple 34 años este miércoles, por lo que aportará veteranía a la plantilla, además de una voluntad de ganar feroz.

Igualmente impresionante ha sido su gestión de las salidas. De alguna manera, triplicaron su inversión en el delantero Marc Guiu —quien apenas aportó nada a los Blues pero fue traspasado al RB Leipzig por 16 millones de euros—; ingresar 48 millones de libras por el centrocampista de rotación Andrey Santos deja un balance contable excelente; y cerrar un acuerdo de 45 millones de libras por Liam Delap —que solo marcó dos goles la temporada pasada— supone una gestión extraordinaria.

El último día del mercado trajo consigo la mejor operación de todas: aceptaron una oferta de 120 millones de libras por Enzo Fernández, jugador que había expresado públicamente su deseo de marcharse ya en el mes de marzo y por quien, en realidad, solo un club —el Manchester City— había mostrado interés. Por lo general, se requiere una puja competitiva para elevar el valor de este modo, pero el acuerdo se organizó y cerró incluso antes de que el Manchester City hiciera un anuncio oficial y previo al cierre del mercado. A pesar de que a última hora se frustrara el fichaje de Lamine Camara (del Mónaco), quien se perfilaba como el sustituto de Enzo, los Blues pueden hacer un balance muy positivo de sus operaciones este verano.


NEUTRAL / INDECISO

Barcelona

El Barcelona se acerca más a la categoría de perdedores que a la de ganadores en este caso, pero un fichaje de enorme calibre los salva: Rodri. Sería difícil calificar como malo un verano en el que un club ficha al mejor "número 6" del mundo.

Sin embargo, cabe plantearse dudas legítimas sobre los delanteros que han acumulado. Anthony Gordon era claramente una prioridad para los azulgranas, pero más allá de él, ¿consiguieron incorporar la calidad que buscaban? Contar con Karim Adeyemi y Gabriel Jesus nunca fue el "Plan A" para reemplazar a Robert Lewandowski; querían a Julián Álvarez, pero no pudieron ficharlo. Ah, y tampoco lograron fichar a un central que necesitaban urgentemente (otra vez).

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Arsenal

El Arsenal afrontó el verano con la clara intención de incorporar una estrella a su delantera para dar un salto de calidad. Por desgracia, no lograron fichar a ninguno de sus tres objetivos principales: Rogers se fue al Chelsea, Vinícius Jr. prefirió renovar con el Real Madrid antes que unirse a ellos y Julián Álvarez dijo que no. Mientras tanto, Leandro Trossard (18 millones de libras) y Gabriel Martinelli (60 millones de libras) abandonaron el club para liberar espacio en la plantilla, llegando únicamente Christos Tzolis, procedente del Brujas.

Su gestión en otras áreas parece acertada: Bruno Guimarães (del Newcastle) y Ezri Konsa (del Aston Villa) son dos jugadores excelentes, fiables y con experiencia en la Premier League que aportarán una gran calidad al equipo. Pero, por razones obvias, no pueden ofrecer ese toque de magia ofensiva que Mikel Arteta claramente deseaba.

Manchester United

El United tiene motivos para sentirse satisfecho por haber evitado pagar los precios desorbitados que se han visto este verano en los traspasos de centrocampistas. En su lugar, cerraron un acuerdo de 48 millones de libras con el Chelsea por Andrey Santos, ejecutaron la cláusula de rescisión de 35 millones de libras de Youri Tielemans (del Aston Villa) y, finalmente, consiguieron a su objetivo de larga data, Carlos Baleba, por una cifra inicial de 65 millones de libras procedente del Brighton & Hove Albion. Pero, si bien esa renovación del centro del campo merece un reconocimiento, ¿qué pasa con el resto de la plantilla? El United no fichó a un delantero suplente, por lo que Joshua Zirkzee deberá permanecer en el club, y probablemente también deberían haber incorporado competencia para Luke Shaw en el lateral izquierdo. La falta de acción en estas áreas podría acabar pasándoles factura.

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PERDEDORES

Liverpool

Los aficionados del Liverpool vivieron los últimos días del mercado de fichajes en un estado de pánico justificado. Un verano marcado por la inactividad general amenazaba con terminar sin novedades; el rendimiento inicial en el campo era alarmantemente pobre y, ¿qué hacía el club para remediarlo? Preparar con calma el fichaje de jóvenes talentos que se incorporarían en 2027.

Siempre es bueno mirar hacia el futuro, pero cuando el presente provoca dolores de cabeza, quizá habría sido mejor cambiar el enfoque. Es importante no pasar por alto los aspectos positivos: Víctor Muñoz (procedente de Osasuna) es un jugador desequilibrante en las bandas que podría resultar una ganga por 40 millones de euros, mientras que Bradley Barcola (del Paris Saint-Germain) es un fichaje estrella por 106 millones de libras más variables, aunque tendrá la presión de rendir a gran nivel desde el primer momento.

Pero, ¿qué pasa con el resto de las carencias que no se solucionaron? Los Reds cierran el mercado estival sin suficientes laterales y todavía sin un verdadero mediocentro defensivo que equilibre el equipo. Los dos primeros partidos de la Premier League demostraron inequívocamente que esas zonas necesitaban refuerzos, pero no se fichó a nadie.

Peor aún: el Liverpool se vio obligado a rechazar una oferta de 85 millones de libras del Manchester City por Cody Gakpo en la recta final del mercado, ya que no creían poder encontrar un sustituto. Es probable que una oferta así no vuelva a presentarse nunca, pero el club estaba tan mal preparado —y con tan pocas opciones de fichaje— que tuvo que dejarla pasar. Un desastre.

Tottenham

El verano del Tottenham Hotspur estuvo marcado por dos tendencias: el gasto excesivo y la acumulación de jugadores.

El gasto desmedido comenzó en julio, cuando el club desembolsó 92.5 millones de libras (cifra que podría ascender a 100 millones) por Sandro Tonali, procedente del Newcastle United, y 85 millones por Mateus Fernandes, del West Ham; la tendencia continuó en agosto con una inversión adicional de 75 millones de libras en Sávio, del Manchester City.

Al menos dos de estas operaciones parecen sobrecostes desorbitados. Cabe la posibilidad de que Fernandes termine justificando su precio, ya que es una promesa muy moldeable y receptiva a las instrucciones técnicas, pero resulta difícil creer que los otros dos puedan siquiera acercarse a las expectativas generadas por tales cifras. Tonali ha iniciado su etapa en los Spurs con dos actuaciones mediocres, lo cual, obviamente, no ayuda a su causa.

Pero ahí no acabó todo; los fichajes siguieron llegando. No se trató de invertir fuerte en unos pocos jugadores seleccionados capaces de elevar el nivel del equipo, sino de gastar mucho dinero en una gran cantidad de futbolistas. En total llegaron 10 jugadores, mientras Robert De Zerbi supervisaba una renovación completa y voluntaria de la plantilla a través del mercado de fichajes.

Para hacer hueco a las nuevas incorporaciones, se autorizaron varias salidas, algunas de ellas por cantidades decepcionantes para los estándares actuales del mercado. Los Spurs ingresaron apenas 40 millones de euros por Romero (que se marchó a LaLiga) y 30 millones de libras por Djed Spence (al Inter de Milán), además de traspasar a una gran promesa defensiva, Luka Vuskovic, al Brighton & Hove Albion por 46 millones de libras, una operación que podría acabar pasándoles factura.

Podría argumentarse que era necesaria una transformación radical; al fin y al cabo, se trata de un equipo que terminó decimoséptimo en dos temporadas consecutivas de la Premier League. Sin embargo, los Spurs estuvieron a punto de hundirse en el caos de la campaña anterior, una experiencia convulsa bajo la dirección de tres entrenadores distintos en la que todos y cada uno de los jugadores rindieron muy por debajo de su nivel real. En lugar de calmar las aguas esta temporada, ellos mismos han desatado (voluntariamente) otra tormenta y han elevado las expectativas al gastar cientos de millones; su inicio de temporada sugiere que, una vez más, podrían verse fácilmente arrastrados por todo ello.

Aston Villa

Se esperaba un verano de cambios en el Aston Villa, pero la magnitud de los mismos ha sorprendido a todos, desde la grada hasta la directiva y todos los estamentos intermedios. A lo largo del mercado de fichajes, prácticamente cualquier persona con un mínimo interés por el fútbol se ha preguntado qué demonios está pasando en Villa Park.

Desafía toda lógica que un club que ha cosechado éxitos indiscutibles en las últimas temporadas —clasificándose para la Champions League por segunda vez en tres años y ganando la Europa League el pasado mes de mayo— sufra un éxodo contra su voluntad; sin embargo, seis jugadores clave abandonaron el club este verano por diversos motivos. Ya fuera por las presiones financieras de la UEFA, cláusulas de rescisión, ofertas lucrativas de Arabia Saudí, traspasos récord o simplemente por buena voluntad, existe una razón de peso para cada una de las salidas; no obstante, si se acumulan todas en un mismo mercado, surge un problema.

Sea cual sea la causa, el Aston Villa se ha visto obligado a emprender una reconstrucción total. Ficharon a un once inicial completamente nuevo durante el verano —desde el portero hasta el delantero— y, como resultado, la plantilla resulta casi irreconocible. Parece algo propio de un videojuego.

Los aficionados neutrales lo verán como algo divertido, mientras que en el Villa confiarán en haber fichado a los sustitutos adecuados y en haberse posicionado perfectamente para los próximos cinco años. Puede que ambos tengan razón, pero eso no cambia el hecho de que ha sido un verano demoledor: tanto para el club, al perder a tantos jugadores fiables de golpe, como para los aficionados, que han tenido que despedirse de tantos de sus ídolos en tan poco tiempo.