El Pato estaba enojado. La AUF le había prohibido el ingreso al campo de juego del Estadio Centenario. El hombre se había impuesto como la mascota de la Selección Uruguaya, pero no era oficial.
Sus andanzas quedaron marcadas, como en el partido contra Argentina por la última fecha de las Eliminatorias 2002, donde entró a la cancha con la clara misión de retrasar el inicio del partido respecto a Colombia-Paraguay, que se jugaba a la misma hora.
O cuando, en la primera rueda, se coló en el estadio Monumental de Buenos Aires y la Policía se lo llevó detenido. El Pato Celeste pasó la noche entre rejas.
En el año 2004, los presididos por Eugenio Figueredo, llegaron a un acuerdo con los dueños de la revista Charoná para que el Indio de la referida publicación se convirtiera en la nueva mascota celeste.
Charoná fue presentado un mediodía en el Complejo Celeste en tiempos donde la Selección era conducida técnicamente por Juan Ramón Carrasco.
El tema es que el Pato se había ganado el cariño de la gente, y además, lo pedían los jugadores.
Aquella noche de setiembre de 2004, cuando le prohibieron entrar, lejos de permanecer de brazos cruzados, se fue a la Tribuna Olímpica. Cuando los equipos salieron a la cancha el Charoná entró arengando. El Pato tragó saliva y esperó su momento. Sabía que, si entraba, lo llevaban detenido. Pero tenía un as en la manga: el himno. El hombre tenía claro que los policías no se podían mover, y cuando los jugadores empezaron a entonar el himno, el Pato se mandó. Saltó la reja y le pidió a la gente que le tirara por encima el disfraz. Y ante el griterío del público se empezó a vestir. Se calzó la cabeza y arrancó al trote, atravesando la cancha ante la mirada atónita de los dirigentes en el Palco.
Gustavo Torena, el famoso Pato, se paró al costado de los jugadores y empezó a cantar. Eugenio Figueredo miraba a sus colegas y no entendía nada. Cuando los jugadores rompieron filas, había dos mascotas en la cancha.
“Entonces, en un momento me arrimé al Charoná y le dije: ‘¡rajá de acá!’. Y el loco me miraba sin entender nada. Entonces aproveché que justo andaba por la boca del túnel y lo empujé. Se hizo pelota”, reveló Torena en una charla que mantuvimos en plena Copa América de 2007.
Con el paso del tiempo, Charoná desapareció y Torena vivió episodios que determinaron la intervención de la Justicia. Por estas horas la Asociación Uruguaya de Fútbol busca una nueva mascota de cara al Mundial de Qatar 2022.
A lo largo de los años, además del Pato Celeste y Charoná, la Selección contó con mascotas emblemáticas como el Charrúa del Mundialito de 1980. En la Copa América de 1995 apareció el Torito Pepe. La referida mascota ingresaba a la cancha con el equipo. Fue famoso el día que Ruben Sosa le sacó la cabeza al Torito, se la colocó y salió corriendo por la cancha, con el Toro atrás. Si hasta se paró para una foto en la formación de Uruguay. Típico de Sosita.
Después apareció el Pato Celeste, Charoná y hasta Capi, una capibara futbolista, que fue la mascota de la Copa Mundial Femenina Sub-17 que se disputó en Uruguay.
En las últimas horas la Asociación Uruguaya de Fútbol puso a disposición del público la elección de la mascota de la Selección Uruguaya en el Mundial de Qatar 2022.
Tranque, Botija, Garrancho, Zo Rou y Marguy son los cinco candidatos que pueden ser votados en el Instagram oficial @mascotaauf. Desde la AUF se comentaron las características de estos personajes, uno de los cuales acompañará a la delegación uruguaya en la próxima Copa del Mundo.
